Pero más allá de la pompa inicial, Xi utilizó un tono menos efusivo y afirmó que ambas partes "deberían ser socios, no rivales", al destacar desde el primer momento la situación de Taiwán, una isla autónoma y de régimen democrático que Beijing reclama como parte de su territorio.
"La cuestión de Taiwán es el tema más importante en las relaciones entre China y Estados Unidos", dijo Xi, según declaraciones publicadas por los medios estatales chinos.
"Si se maneja mal, las dos naciones podrían chocar o incluso entrar en conflicto, lo que empujaría a toda la relación entre China y Estados Unidos a una situación muy peligrosa", añadió durante la reunión, que duró unas dos horas y 15 minutos.
El viaje de Trump a Beijing es el primero de un presidente estadounidense en casi una década, y la gran recepción contrasta con una serie de tensiones comerciales y geopolíticas sin resolver entre los dos gigantes.
En un banquete por la noche en su honor, el mandatario estadounidense celebró las conversaciones "extremadamente positivas y productivas" con su homólogo, al que invitó en septiembre a visitar la Casa Blanca.
Xi, menos efusivo, insistió nuevamente en esa cena su mensaje de cooperación entre ambas potencias y aseguró que el progreso de China es compatible con gran lema de Trump: "Make America Great Again".
Esta relación bilateral ha encontrado momentos bajos luego de la anterior visita de Trump en 2017, con ambos países enzarzados en una guerra comercial en gran parte de 2025 y con múltiples desacuerdos en temas globales.
"Lenguaje directo"
La cuestión de Taiwán ha sido uno de los asuntos más delicados durante años. Aunque Estados Unidos solo reconoce a China, existe una ley que le obliga a suministrar armas a Taiwán para que pueda defenderse.
China ha prometido tomar el control de Taiwán y no descarta recurrir a la fuerza para lograrlo, en un contexto de creciente presión militar sobre la isla en los últimos años.
Tras los comentarios de Xi el jueves, Taipéi calificó a China como el "único riesgo" para la paz regional e insistió en que "la parte estadounidense ha reafirmado repetidamente su apoyo claro y firme" a ese territorio.