"Se están llevando a cabo investigaciones para determinar el origen de los ataques, y se darán a conocer novedades una vez concluidas las investigaciones", añadió el ministerio.
En Irak hay grupos armados respaldados por Irán equipados con drones, y los rebeldes hutíes de Yemen, aliados de Teherán, también poseen drones de combate.
Emiratos condenó enérgicamente el ataque y señaló que "constituye una peligrosa escalada". Arabia Saudita también condenó el ataque y afirmó que constituye "una amenaza para la estabilidad de la región".
El ministro de Asuntos Exteriores de Emiratos, el jeque Abdullah bin Zayed Al Nahyan, mantuvo conversaciones telefónicas con sus homólogos de Catar, Jordania, Arabia Saudita, Kuwait, Marruecos, Egipto y Baréin tras el ataque, según informó su oficina en la red social 𝕏.
Los ministros condenaron el ataque y reafirmaron el "derecho pleno y legítimo a responder" de la nación del Golfo, agregó la oficina del ministro.
La central entró en servicio en 2020 y se encuentra a 200 kilómetros al oeste de Abu Dabi, la capital de Emiratos Árabes Unidos, cerca de la frontera con Arabia Saudita y Catar.
La central suministra hasta una cuarta parte de las necesidades eléctricas de este país rico en petróleo, informó en 2024 la empresa estatal Emirates Nuclear Energy Company.
Emiratos Árabes Unidos fue el segundo país de la región en construir una central nuclear, después de Irán, y el primero del mundo árabe.