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El conflicto armado complica la contención del ébola en Congo

La violencia, los desplazamientos y la falta de tratamientos dificultan la respuesta sanitaria al brote.
El personal médico con equipo de protección personal (EPP) lleva a un paciente en un hospital de Rwampara el 21 de mayo de 2026 después de que los manifestantes le incendiaran, después de que aparentemente se les negara el acceso a los cuerpos de familiares asesinados en el último brote de ébola.
La especie que provoca este brote es la Bundibugyo, lo cual también representa varios riesgos para dar una respuesta adecuada. Hasta el momento, no hay un tratamiento específico para esta. (FOTO: SEROS MUYISA/AFP)

El ébola reapareció en República Democrática del Congo con una enorme fuerza. La Organización Mundial de la Salud (OMS) elevó este viernes el nivel de riesgo que presenta la epidemia de esta enfermedad de “alto” a “muy alto”, el máximo.

"La epidemia de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) se propaga rápidamente", declaró el secretario de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en una rueda de prensa.

La epidemia se propagó en las provincias de Kivu Norte y Kivu Sur, divididas en dos por la línea del frente entre las fuerzas congoleñas y el grupo armado M23, apoyado por Ruanda, que se ha apoderado de grandes extensiones de territorio desde 2021.

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Ante el conflicto, la respuesta sanitaria se ha vuelto más compleja y ha desembocado en escenas de caos en Ituri, donde se encuentra el foco de la epidemia y adonde la OMS ha enviado más personal.

La situación de conflicto es un gran reto para que los equipos médicos den respuesta a la epidemia, indica el director ejecutivo de Médicos Sin Fronteras (MSF) para México y Centroamérica, José Luis Michelena, en entrevista con Expansión.

“Por un lado, tienes campos de desplazados internos muy grandes, donde la gente vive hacinada, y por lo tanto, las medidas de prevención son mucho más difíciles de mantener”, dice Michelena, quien participó en la respuesta de MSF al brote de ébola en Guinea de 2014.

Esta situación también dificulta, en general, la implementación de los pilares de respuesta al ébola que la organización tiene. Se trata de la atención y el aislamiento de los pacientes, el rastreo y seguimiento de los contactos de los pacientes, la sensibilización de la comunidad sobre la enfermedad, la realización de entierros seguros; la detección proactiva de nuevos casos y el apoyo a las estructuras sanitarias.

Michelena explica que la misma naturaleza del terreno hace que la respuesta no sea la ideal. Las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur se encuentran en una zona llena de selva, de difícil acceso y con acceso limitado a servicios básicos.

“Como ocurrió con el caso detectado en Uganda, son fronteras muy porosas porque son los Grandes Lagos. Bunia está muy cerca del lago Alberto. Las personas cruzan el lago y existe un intercambio comercial poco regulado, hay un movimiento de personas que es muy difícil de monitorear”, dice Michelena.

Hasta el sábado se han confirmado dos casos en Uganda y se registró una muerte, de acuerdo con la OMS.

El director de MSF para México indica que otro problema es la interrupción de otros servicios sanitarios que son necesarios en una zona de conflicto, que van desde la atención a enfermedades contagiosas, como el sarampión y la meningitis, la atención a personas con malnutrición y el tratamiento para las personas heridas en conflicto.

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“Nos preocupa mucho la interrupción de los servicios regulares de salud para otro tipo de enfermedades, padecimientos o necesidades humanitarias y médicas que pues con esta situación se ven interrumpidos porque pues todo se concentra en la atención del ébola”, dice Michelena.

Una especie sin tratamiento y difícil de diagnosticar

El ébola provoca una fiebre hemorrágica mortal, pero el virus, que ha causado más de 15,000 muertes en África en los últimos 50 años, es menos contagioso que el covid o el sarampión.

La variante responsable de este brote es Bundibugyo, lo cual también representa varios riesgos para dar una respuesta adecuada. Hasta el momento, no hay un tratamiento específico para esta.

Aunque existe una vacuna para la especie Ébola, antes conocida como especie Zaire, no ha demostrado efectividad contra la variante Bundibugyo, por lo que tampoco pueden implementarse como una medida de protección.

“Estamos ante un contexto en el que no hay vacuna y no hay tratamiento identificado más allá del tratamiento paliativo que se le da a los pacientes, que tiene que ver con aliviar el dolor, mantener la hidratación, los electrolitos, etcétera. Es un tratamiento paliativo y generalmente las personas que sobreviven lo hacen por los propios medios de su cuerpo. Eso es obviamente infraóptimo”, dice Michelena.

Otro reto que enfrentan los trabajadores sanitarios para atender este brote es el diagnóstico. No existen suficientes pruebas para determinar la infección por el virus Bundibugyo de manera rápida. Actualmente, el método de diagnóstico más confiable son las pruebas PCR, que pueden tardar días en entregar resultados.
De acuerdo con Michelena, esto obliga a mantener a más personas en aislamiento, lo que puede saturar las instalaciones sanitarias, necesarias para dar tratamiento a los pacientes.

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No es un riesgo para el Mundial

La selección de la República Democrática del Congo jugará en Guadalajara. Debido a que la tasa de mortalidad del ébola es alta, la Secretaría de Salud de México emitió una alerta de viaje por esta enfermedad para las personas que decidan viajar al centro de África, así como las que llegan a territorio nacional que llegan desde esta región.

“Si viajan a (República Democrática) del Congo o Uganda, tendremos una vigilancia abierta en caso de que presenten casos de sintomatología, y que incluyen vestimenta hospitalaria para estos casos”, dijo David Kersenobich, el secretario de Salud, en la conferencia de prensa de la presidenta Claudia Sheinbaum el martes.

La selección de República Democrática del Congo contra el once de Colombia será el próximo 23 de junio en el Estadio Akron. El equipo africano jugará otros dos partidos en Estados Unidos.

Sin embargo, Michelena pide matizar la gravedad de una importación de casos y pide, en su lugar, centrarse en apoyar a la atención en la región de los contagios.

“Nadie de Bunia viene al mundial. Es una población de 200,000 habitantes a orillas de la selva extremadamente pobre y en medio de un conflicto armado. Además, Congo es un país gigantesco, casi dos veces del tamaño de México”, dice Michelena.

“Lo que nos debe preocupar es la gente que está ahí, que está en una situación extremadamente vulnerable y que eso es lo que hay que contener”, concluye el trabajador humanitario.

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