"Los votantes latinoamericanos suelen responder más a resultados concretos que a definiciones ideológicas. Por eso, la seguridad, la economía y la capacidad de los gobiernos para resolver problemas cotidianos seguirán siendo factores determinantes en futuras elecciones", dijo el académico de la Ibero.
Plan Colombia II
De la Espriella, ciudadano colombiano y estadounidense que se identifica como "republicano", busca incorporar al país al Escudo de las Américas, y prometió combatir duramente al narcotráfico con la erradicación de narcocultivos con herbicidas y la presencia de bases militares estadounidenses en territorio colombiano.
El virtual presidente electo de Colombia ha manifestado sin ambages que está dispuesto a bombardear a las bases de los grupos guerrilleros aún en rebeldía, y de los narcos, con el apoyo de las fuerzas armadas estadounidenses, como ya sucede en el vecino Ecuador.
Bautizó su iniciativa como "Plan Colombia II", en referencia a la millonaria cooperación de Washington con Bogotá a principios de siglo que acorraló a las guerrillas.
"No habrá zonas vedadas para el Estado, no habrá criminales impunes e intocables. No habrá organizaciones por encima de la Constitución y la ley", les advirtió el domingo en su primer discurso como mandatario electo.
Inspirado en los mandatarios de El Salvador, Nayib Bukele, y Ecuador, Daniel Noboa, quiere construir diez megacárceles para encerrar a criminales "a diez pisos bajo tierra", donde se alimentarán con "pan y agua", prometió.
Ese tipo de prisiones de máxima vigilancia han generado alertas por parte de organizaciones por posibles violaciones a los derechos humanos.
Los adversarios de De la Espriella ven tintes autoritarios en su discurso y expertos advierten de una posible escalada de la violencia derivada de esta estrategia.
El presidente electo también propone flexibilizar el porte de armas para civiles.
"Las personas que demuestren la idoneidad física y psicológica para portar un arma, en la era de El Tigre tendrán un arma", afirmó durante la campaña.