En su fallo, los jueces concluyen que los niños nacidos en Estados Unidos de padres "presentes ilegalmente o temporalmente" son "ciudadanos por nacimiento en virtud de la Decimocuarta Enmienda" de la Constitución.
Los jueces recuerdan que esa enmienda, adoptada en 1868, después de la Guerra de Secesión, sirvió para garantizar los derechos de los esclavos liberados y de sus descendientes.
Por lo tanto, "los niños nacidos en Estados Unidos de padres que se encuentran en el país ilegalmente o de forma temporal están 'sujetos a la jurisdicción' de Estados Unidos y son ciudadanos desde su nacimiento", indican.
El "derecho de suelo" se aplica en numerosos países occidentales: un bebé adquiere automáticamente la nacionalidad del país donde nació, aunque algunos Estados aplican restricciones.
Excepciones limitadas
Trump condenó de inmediato el fallo y pidió al Congreso, controlado por los republicanos, que lo ayude a aprobar uno de sus planes emblemáticos contra la inmigración.
"La Corte Suprema ratificó la ciudadanía por nacimiento, lo cual es una lástima para nuestro país, pero podemos compensarlo fácilmente en el Congreso mediante legislación", escribió en su plataforma Truth Social.
El argumento del presidente era que Estados Unidos vive desde hace décadas lo que se conoce como "turismo de nacimiento", es decir, que mujeres extranjeras dan a luz en cualquier punto del territorio estadounidense y regresan luego a su país con un bebé que tiene pasaporte estadounidense.
Las excepciones al derecho a ciudadanía por nacimiento son muy limitadas, recuerda la Corte Suprema: rigen para los hijos de diplomáticos y para ciertos casos relacionados con las comunidades indígenas históricas.
El fallo del máximo tribunal de justicia del país se produce a pocos días del 250º aniversario de Estados Unidos.
El caso provocó gran controversia en el país, y varios jueces del máximo tribunal suscribieron opiniones individuales.