Autoridades también enfrentan dificultades para recuperar cuerpos, restablecer comunicaciones y localizar a personas desaparecidas.(ARUN SANKAR/AFP)
Expansión Digital
El desastre ocurrido en la frontera entre China y Nepal mantiene movilizados a equipos de rescate de ambos países, después de que un colapso glaciar provocara un enorme flujo de agua y sedimentos en el Himalaya.
Pueblos quedaron sepultados, puentes fueron derribados y vehículos terminaron arrastrados por la corriente. Las autoridades también enfrentan dificultades para recuperar cuerpos, restablecer comunicaciones y localizar a personas desaparecidas.
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El alud golpeó a ambos lados de la frontera entre China y Nepal
MANAN VATSYAYANA(AFP)
Las autoridades de ambos países contabilizaron un total de 1,066 muertos tras el desastre registrado la semana pasada. Nepal concentra la mayor parte de las víctimas, con 1,050 fallecidos, mientras que China reporta 16 muertos en la región autónoma del Tíbet.
Entre los desaparecidos hay turistas, peregrinos y trabajadores extranjeros. Nepal registra 583 personas procedentes de más de 30 países, mientras China reporta 261 desaparecidos originarios de 23 países.
De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), un colapso glaciar desencadenó el desastre. La caída de hielo generó un enorme flujo de agua helada y sedimentos que avanzó por la zona fronteriza, sepultó viviendas, derribó puentes y arrastró vehículos.
Grandes acumulaciones de agua quedaron después del paso de la corriente. Una de ellas cedió este viernes en el Tíbet y puso en riesgo a los equipos que permanecen en el área para buscar sobrevivientes.
Ante una de estas liberaciones de agua, la policía nepalesa pidió a los equipos desplegados en la zona que “se pongan inmediatamente a salvo”. Poco después, las autoridades levantaron la alerta sin reportar nuevas inundaciones, por lo que las labores de búsqueda pudieron continuar.
Medios estatales chinos señalaron que el riesgo de inundaciones asociado al lago estaba “disminuyendo gradualmente” y que las tareas de rescate se desarrollaban de manera ordenada.
Más de 2,000 socorristas permanecen movilizados en el lado chino para localizar sobrevivientes y recuperar las comunicaciones en las zonas afectadas, informó la agencia Xinhua.
Uno de los principales objetivos es reabrir la carretera que conduce al puesto fronterizo chino-nepalí de Gyirong. La conexión quedó afectada por el desastre y su recuperación forma parte de las labores que se realizan en el territorio chino.
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China también ofreció apoyo para atender la emergencia. El presidente Xi Jinping expresó sus condolencias a su homólogo nepalí, Ram Chandra Paudel, y afirmó que su país estaba dispuesto a ayudar activamente en las labores de rescate.
En Gyirong se realizaron además ceremonias en memoria de las víctimas. Rescatistas, responsables locales y habitantes guardaron un minuto de silencio este martes.
El desastre también provocó un enfrentamiento sobre la información del saldo de víctimas. Independentistas tibetanos acusaron a las autoridades chinas de minimizar deliberadamente los fallecimientos registrados en su territorio, mientras Pekín respondió que se trataba de una campaña de difamación y sensacionalismo.
Nepal concentra la búsqueda en trabajadores atrapados
MANAN VATSYAYANA(/AFP)
Cerca de 100 trabajadores de una central hidroeléctrica podrían permanecer atrapados en túneles, por lo que los equipos nepalíes concentran buena parte de sus esfuerzos en esa zona.
Para abrirse paso entre los escombros se utilizan explosivos, equipos de perforación y excavadoras. Los socorristas ya lograron acceder a varios puntos, aunque hasta ahora solo han conseguido extraer algunos cadáveres.
Conforme pasan los días, disminuyen las posibilidades de encontrar sobrevivientes. El ministro de Relaciones Exteriores de Nepal, Shisir Khanal, aseguró que todavía mantiene la esperanza de que algunas personas puedan ser rescatadas con vida.
“Los milagros existen”, declaró a la AFP. “En este punto no quiero perder por completo la esperanza”.
Familias realizan funerales sin recuperar los cuerpos
Las morgues también enfrentan las consecuencias de la tragedia. El elevado número de cadáveres generó una saturación de estos espacios y un riesgo sanitario, por lo que las autoridades han enterrado cientos de cuerpos después de tomar muestras de ADN.
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En Katmandú, algunas familias comenzaron a realizar rituales funerarios sin haber encontrado los cuerpos de sus seres queridos. El objetivo es cumplir con las ceremonias tradicionales mientras continúa la búsqueda.
Una de estas familias fue la de Krishna Shrestha, quien se encontraba en el distrito de Rasuwa, una de las zonas más afectadas. Sus familiares buscaron su cuerpo en morgues de todo el país, pero al no localizarlo decidieron realizar los rituales para “liberar su alma”.
Otros familiares todavía esperan encontrar información. En un hospital universitario de Katmandú, personas que buscan a sus seres queridos colocaron fotografías en un muro con la esperanza de obtener alguna noticia sobre su paradero.
El deshielo del Himalaya queda bajo la lupa
El canciller nepalí Shisir Khanal afirmó que el desastre debe considerarse una señal de alerta sobre el riesgo que representa el cambio climático para Nepal.
Los científicos señalan que los Himalayas, la cordillera más alta del mundo, se están descongelando más rápido conforme aumentan las temperaturas globales. El fenómeno vuelve a colocar el deshielo como uno de los factores de riesgo en esta región.
Por ahora, los equipos de ambos países mantienen las labores de rescate. China intenta recuperar las comunicaciones y reabrir el paso hacia Gyirong, mientras Nepal concentra recursos en las zonas donde todavía podrían encontrarse desaparecidos.
La frontera entre China y Nepal permanece así bajo los efectos de un desastre que ya dejó 1,066 muertos y 4,562 desaparecidos, mientras las autoridades continúan la búsqueda en medio de condiciones peligrosas.