Publicidad
Revista Digital
Publicidad

La batalla por la IA pone a Trump y Xi del mismo lado antes de verse cara a cara

Xi Jinping llegó a Washington para una visita de Estado poco habitual, mientras la inteligencia artificial gana peso entre los asuntos que discutirá con el presidente estadounidense.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hace el saludo militar al recibir al presidente chino, Xi Jinping, a su llegada a la Base Conjunta Andrews, en Maryland, el 23 de septiembre de 2026. Xi visita Estados Unidos del 23 al 25 de septiembre.
Hace más de diez años que un líder chino no protagoniza una visita de Estado en la capital estadounidense, y Trump lo agasajará con un espectáculo aéreo militar y el tradicional saludo con 21 cañonazos. (BRENDAN SMIALOWSKI/AFP)

El presidente Donald Trump dijo este jueves que tanto China como Estados Unidos se oponen a regular la IA, dando a entender, antes de su cumbre con su homólogo Xi Jinping, que el sistema legal estadounidense es suficiente para controlar esta tecnología.

"La superinteligencia será un gran tema de discusión, pero quiero dejarla exactamente donde está", dijo Trump, usando el término con el que ha anunciado que se referirá a la IA.

Publicidad

"Esa es también la posición de China. ¡Nuestra valla de contención es el Departamento de Justicia! (estadounidense)", añadió.

El presidente chino llegó el miércoles a Washington para una visita de Estado de tres días.

Se espera que los mandatarios aborden el avance de la inteligencia artificial, la guerra en Irán, y el comercio.

En un gesto excepcional, Trump y su esposa, Melania, recibieron a Xi y a la primera dama china al pie del avión en la base Andrews, en las afueras de la capital.

Hace más de diez años que un líder chino no protagoniza una visita de Estado en la capital estadounidense, y Trump lo agasajará con un espectáculo aéreo militar y el tradicional saludo con 21 cañonazos.

Una cena con la élite de Estados Unidos

Este jueves será el día central de la visita, con una ceremonia oficial y un banquete en la Casa Blanca por la noche.

La cena está prevista para reunir a integrantes de la élite empresarial y política estadounidense, en un momento en que las relaciones entre Washington y Pekín tienen consecuencias directas para empresas, comercio y tecnología.

La visita terminará el viernes por la mañana. Antes de abandonar Washington, ambas parejas presidenciales compartirán un té y Xi visitará los Archivos Nacionales, donde se encuentra la Declaración de Independencia de Estados Unidos.

Inteligencia artificial

Cuando Trump y Xi se sienten a negociar, uno de los asuntos centrales será la inteligencia artificial.

Estados Unidos y China compiten por la supremacía en una tecnología que avanza rápidamente, pero precisamente esa competencia hace difícil que ambos gobiernos alcancen un acuerdo para regularla.

Publicidad

Las conversaciones preliminares del domingo entre el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y su homólogo chino, He Lifeng, incluyeron la posibilidad de crear un canal de comunicación para atender preocupaciones relacionadas con la IA.

El objetivo inicial parece estar más relacionado con mantener abierta la comunicación que con establecer reglas amplias para limitar el desarrollo de esta tecnología.

Trump llega bajo presión

La visita llega mientras Trump enfrenta problemas políticos internos relacionados con los efectos de la guerra con Irán sobre los precios del combustible.

El escenario ha golpeado su índice de aprobación, que se encuentra en mínimos históricos antes de las elecciones legislativas de noviembre.

En ese contexto, la visita de Xi ofrece al presidente estadounidense una oportunidad para colocar el foco en la diplomacia y en una relación internacional de enorme relevancia para Estados Unidos.

Los presidentes estadounidenses rara vez reciben personalmente a líderes extranjeros en el aeropuerto. Trump ya había realizado un gesto similar cuando recibió en la pista al presidente ruso Vladimir Putin durante su visita a Alaska el año pasado.

Las recepciones de este tipo en Andrews son excepcionales. Entre los antecedentes mencionados están la bienvenida de John F. Kennedy al primer ministro británico Harold Macmillan en 1962 y la de Dwight D. Eisenhower al líder soviético Nikita Jrushchov en 1959.

Así, mientras Washington prepara una recepción de alto nivel para Xi, las conversaciones entre ambos mandatarios estarán marcadas por una realidad mucho más compleja: una tregua comercial que debe prolongarse, una carrera tecnológica cada vez más intensa y diferencias geopolíticas que dificultan que el boato (ostentación de lujo en una ceremonia) diplomático se traduzca en acuerdos de fondo.

Con información de AFP.

Publicidad

Newsletter

Únete a nuestra comunidad. Te mandaremos una selección de nuestras historias.

Publicidad

Publicidad