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Trump rechaza la regulación internacional de la IA ante la ONU

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump calificó este martes como “globalista” la propuesta de establecer controles internacionales sobre la inteligencia artificial (IA).
Donald Trump pronuncia un discurso desde el podio de la Asamblea General de la ONU, acompañado por dos teleprompters y con el emblema de Naciones Unidas al frente.
Trump rechaza regular la IA ante la ONU y desafía a más de 20 países ( TIMOTHY A. CLARY / AFP )

Ante la Asamblea de las Naciones Unidas, el presidente de Estados Unidos Donald Trump rechazó las peticiones de regularizar la inteligencia artificial un día después de que líderes de más de 20 países pidieran controles vinculantes para los sistemas más avanzados.

“Rechazamos cualquier intento de construir un proyecto globalista para controlar la inteligencia artificial”, declaró el presidente durante su discurso en Nueva York. El mandatario también anunció que su gobierno comenzará a utilizar el término “superinteligencia”, porque considera que suena “mucho mejor” y describe con mayor precisión estas tecnologías.

El Secretario General de la ONU, António Guterres, resaltó la importancia de la IA como “tema principal” y que “los países que tienen mayor capacidad en las fronteras de la IA “deberían establecer mecanismos de contacto, intercambiar información y crear algunas salvaguardias comunes para evitar una carrera hacia el abismo”.

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La declaración coloca a Estados Unidos frente a países como Canadá, Alemania, Australia, España, Singapur, Sudáfrica y Kenia, en los cuales sus mandatarios respaldaron medidas coordinadas para evitar que las capacidades de la IA avancen más rápido que los mecanismos para supervisarlas, e inclusive entre los firmantes se encuentra Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.

El bloque no pidió detener el desarrollo de la IA, sino mantenerlo bajo control humano, sujetarlo al derecho internacional y explorar una estructura de supervisión bajo el auspicio de la ONU, por lo que el conflicto está en quién tendría autoridad para evaluar los modelos, exigir correcciones o frenar su lanzamiento cuando representen un riesgo.

La postura de Trump mantiene la política que ha impulsado desde su regreso a la Casa Blanca: reducir las barreras que puedan restar competitividad a las empresas estadounidenses frente a China. En marzo, su gobierno presentó un marco regulatorio favorable a la industria, mientras las compañías de IA y sus aliados reunieron al menos 100 millones de dólares mediante un comité de acción política para influir en las elecciones intermedias de 2026.

Sin embargo, el rechazo a un organismo internacional también contradice las advertencias de una parte de la industria estadounidense, pues más de 1,000 trabajadores y directivos de Anthropic, OpenAI, Google y otras compañías firmaron en julio una carta para pedir al gobierno de Estados Unidos que apoyara herramientas capaces de controlar el desarrollo automatizado de sistemas cada vez más avanzados.

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Dario Amodei, CEO de Anthropic, propuso en septiembre que evaluadores independientes revisen los modelos de frontera, que las principales empresas coordinen estándares de seguridad y que los gobiernos construyan acuerdos internacionales. Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, y Elon Musk, respaldaron públicamente parte de ese planteamiento.

Mark Zuckerberg se colocó del otro lado del debate, ya que el CEO de Meta sostuvo que los laboratorios ya tienen incentivos comerciales y legales suficientes para desarrollar sus productos de forma segura y rechazó una desaceleración coordinada. Como ejemplo, afirmó que Meta retrasó durante meses el lanzamiento de uno de sus agentes de IA para corregir riesgos sin exigir que sus competidores hicieran lo mismo.

La división no enfrenta únicamente a empresas partidarias y opositoras de regular, pues Meta, Nvidia y Microsoft han solicitado evitar restricciones amplias sobre los modelos abiertos, al argumentar que pueden disminuir la competencia y favorecer a los proveedores de sistemas cerrados, como OpenAI y Anthropic. El sector sí coincide en ciertas medidas de seguridad, pero disputa quién debe aplicarlas y hasta dónde pueden limitar los lanzamientos.

La discusión adquirió mayor peso porque los sistemas ya no solo generan textos o imágenes. Agentes desarrollados por OpenAI, Anthropic y Meta pueden acceder a internet, ejecutar código y utilizar herramientas con poca intervención humana. Pruebas divulgadas por las propias compañías han mostrado comportamientos no previstos, un antecedente que fortalece las exigencias de evaluaciones externas antes de desplegarlos.

Trump apuesta por que cada país y empresa administre esos riesgos bajo sus propias reglas por lo que los mandatarios que llevaron el debate a la ONU sostienen que esa vía resulta insuficiente porque los modelos, los centros de datos y los ciberataques operan más allá de las fronteras.

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Sobre terreno geopolítico

A su vez, António Guterres colocó la discusión en el terreno geopolítico y pidió a Estados Unidos y China que cooperen ante los riesgos de la tecnología. “Los gobiernos con las mayores capacidades en IA tienen las mayores responsabilidades ante la humanidad”, mencionó al solicitar canales de diálogo, transparencia y confianza entre ambas potencias.

Guterres comparó este momento con la Guerra Fría, cuando adversarios estratégicos establecieron mecanismos para reducir riesgos existenciales. La advertencia llega mientras Washington y Pekín discuten crear un canal de comunicación sobre incidentes relacionados con la IA, uno de los asuntos previstos para la reunión del jueves entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping.

Estados Unidos y China no firmaron la declaración respaldada por más de 20 países para establecer mayores controles y Trump prometió el sábado que no permitirá la “destrucción” de la industria estadounidense por temores que considera injustificados, mientras Xi sostuvo en julio que la IA no debe quedar dominada por una sola nación y pidió cooperación internacional para desarrollarla.

Trump rechaza que una organización multilateral imponga reglas sobre las empresas estadounidenses, pero acepta discutir directamente con China mecanismos para evitar incidentes de seguridad. Pekín, por su parte, defiende la cooperación global mientras compite con Washington por modelos, chips y centros de datos.

Con información de AFP.

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