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Trump pone a su jefe de inteligencia al frente de la nueva fuerza para controlar la IA en Estados Unidos

El nuevo grupo deberá presentar propuestas para enfrentar las amenazas de esta tecnología sin frenar la innovación ni la competencia empresarial.
Trump cambia de estrategia con Irán y va por una "guerra económica"
Donald Trump busca mantener el liderazgo de Estados Unidos en una tecnología que considera estratégica para su economía y seguridad. (Kevin Dietsch/Getty Images)

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, designó formalmente este domingo a Jay Clayton, director nacional de Inteligencia, para encabezar una nueva fuerza de trabajo de la Casa Blanca dedicada a la inteligencia artificial, en un momento en que crecen las advertencias sobre los riesgos de esta tecnología.

El grupo, denominado Super Intelligence Force, tendrá la misión de coordinar la estrategia del gobierno estadounidense para mantener el liderazgo del país en inteligencia artificial y evaluar los riesgos que plantea su desarrollo.

Clayton, quien también continuará al frente de la comunidad de inteligencia estadounidense, tendrá 120 días para presentar un informe sobre los riesgos y oportunidades de la IA y sobre el papel que debería asumir el gobierno federal frente a la tecnología.

Trump anunció la designación en su red Truth Social y volvió a defender su apuesta por mantener a Estados Unidos a la cabeza de la carrera tecnológica frente a otros países, particularmente China.

"La misión" del grupo, escribió el presidente, será garantizar que Estados Unidos siga liderando el mundo en "superinteligencia" y proteger los intereses de los estadounidenses.

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Trump cambia el nombre de la inteligencia artificial

La nueva fuerza de trabajo forma parte de una estrategia más amplia de Trump para reposicionar la política estadounidense frente al desarrollo acelerado de la IA.

A finales de septiembre, el presidente ordenó que las agencias del gobierno utilizaran el término "superinteligencia" en lugar de inteligencia artificial, una decisión que refleja su intención de presentar la tecnología como una nueva etapa de desarrollo científico y económico.

La Casa Blanca busca, al mismo tiempo, evitar que una regulación considerada excesiva frene la innovación y la competencia de las empresas estadounidenses.

El mandato del nuevo grupo contempla desarrollar propuestas para responder a las amenazas que la IA pueda representar para la sociedad, pero también evitar regulaciones que, de acuerdo con la administración, puedan obstaculizar la innovación o reducir la competencia.

¿Qué hará Jay Clayton?

Clayton tendrá que coordinar las relaciones del gobierno con empresas tecnológicas, consumidores, organizaciones religiosas, operadores de infraestructura crítica y compañías dedicadas al desarrollo de sistemas avanzados de IA.

El grupo también deberá analizar qué herramientas tiene actualmente el gobierno para responder a incidentes relacionados con inteligencia artificial y qué nuevas medidas podrían ser necesarias.

La decisión convierte a Clayton, quien dirige la inteligencia estadounidense, en el nuevo responsable de coordinar buena parte de la política de IA de la administración Trump. Un funcionario de la Casa Blanca lo describió como el nuevo "zar de la IA" de la administración.

Su designación llega además después de que Clayton asumiera en agosto la dirección de la comunidad de inteligencia de Estados Unidos, que reúne a 18 agencias.

Jay Clayton
Jay Clayton, jefe de inteligencia nacional de Estados Unidos, encabezará el nuevo grupo de trabajo de la Casa Blanca. (FOTO: sec.gov)

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Trump apuesta por la autorregulación

Uno de los puntos centrales del nuevo grupo será definir hasta dónde debe intervenir el gobierno en una industria que avanza con rapidez y que concentra inversiones multimillonarias.

La administración Trump ha rechazado hasta ahora una regulación federal más estricta y ha defendido un modelo basado en buena medida en compromisos voluntarios de las propias empresas.

La estrategia quedó clara la semana pasada, cuando Trump reunió en la Casa Blanca a algunos de los principales ejecutivos de la industria tecnológica. Empresas como OpenAI, Anthropic, Meta, Google y Nvidia acordaron medidas voluntarias de seguridad, entre ellas controles internos más estrictos y auditorías independientes.

El acuerdo no establece, sin embargo, sanciones por incumplimiento, lo que ha generado cuestionamientos entre quienes consideran que la autorregulación no es suficiente para enfrentar los riesgos asociados con sistemas de IA cada vez más avanzados.

Seguridad contra innovación

El nuevo grupo tendrá que encontrar un equilibrio entre dos objetivos que pueden entrar en conflicto: reducir los riesgos de la inteligencia artificial sin frenar la carrera tecnológica estadounidense.

Entre las preocupaciones están posibles ataques cibernéticos, el uso de IA en infraestructura crítica, la manipulación de información y otros usos potencialmente dañinos de sistemas cada vez más autónomos.

Investigadores y algunos ejecutivos tecnológicos también han advertido sobre riesgos de mayor alcance conforme los sistemas de IA adquieren nuevas capacidades. Trump, en cambio, ha insistido en que Estados Unidos no debe frenar su desarrollo mientras otros países, especialmente China, avanzan en la misma carrera.

El propio Clayton ha planteado que uno de los principales riesgos para Estados Unidos sería quedarse atrás en el desarrollo de esta tecnología.

Donald Trump en Primer planno, a su lado está Mark Zuckerberg sonriendo.
La Casa Blanca busca que las empresas tecnológicas participen en la gestión de los riesgos asociados con sistemas de IA avanzados. (Foto: Kevin Dietsch/Getty Images)

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La carrera de Estados Unidos contra China

Detrás de la estrategia de Trump hay también una disputa geopolítica.

Washington considera el liderazgo en inteligencia artificial como un componente de su seguridad nacional y de su competitividad económica frente a China. La administración busca mantener la ventaja estadounidense en modelos avanzados, infraestructura y empresas tecnológicas.

Por eso, la nueva fuerza no solo tendrá que estudiar los riesgos de la IA, sino también determinar cómo puede el gobierno apoyar su desarrollo sin crear barreras que reduzcan la capacidad de competencia de las compañías estadounidenses.

El informe que Clayton y su equipo deberán entregar en 120 días será una pieza clave para definir hasta dónde llegará la intervención del gobierno federal en una tecnología que ya dejó de ser únicamente un asunto de Silicon Valley y se convirtió en un tema de seguridad nacional, economía y política internacional.

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