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OPINIÓN: El costo de esperar el momento ideal

Si un inversionista evita mayores minusvalías al reaccionar de manera negativa a un ajuste, y decide vender sus posiciones, la pregunta es ¿cuándo volver a entrar?
Bajista
Bajista A pesar de que sería desafortunado que un ajuste de mercado se presentara próximamente, valdría la pena evitar sucumbir al pánico. (Foto: BsWei/Getty Images/iStockphoto)

Nota del editor: Iván Barona González estudió Administración y Finanzas en la Universidad Panamericana. Comenzó su carrera en GBM Grupo Bursátil Mexicano en 2004 como analista de vivienda y luego se enfocó en la cobertura del sector de infraestructura. Desde 2012 ocupa el cargo de Director de GBMhomebroker. Las opiniones en esta columna son exclusivas de su autor.

(Expansión) — “Más dinero se ha perdido por inversionistas esperando correcciones, o buscando anticiparse a ellas, que en las mismas correcciones”, Peter Lynch.

Hace poco me topé con esta aseveración de uno de los gurús del mercado y me puso a reflexionar al respecto. Como ya he platicado en diferentes ocasiones, el extendido rally del mercado accionario tras la gran crisis, que está por cumplir 10 años, ha generado mucha ansiedad entre los inversionistas.

Cada tercer día aparecen predicciones apocalípticas que anticipan un inevitable ajuste, y si bien la experiencia nos ha enseñado que los mercados se comportan de manera cíclica, determinar con exactitud cuándo verán un ajuste ha demostrado ser una tarea que raya en lo imposible, y muy costosa.

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¿A qué nos referimos con costosa?

Ya hemos comentado sobre las diversas estrategias que pudo haber seguido un inversionista ante la Crisis Financiera vivida en 2008, pero recapitulemos.

Tomando en cuenta el máximo previo visto en octubre de 2007 (14,167 puntos), que se mantuvo estoico sin salir ni aportar, habría acumulado una ganancia de 66.2% al 7 de noviembre de 2017, equivalente a un rendimiento anual compuesto de 5.17%.

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Por definición, un mercado bajista es el que observa una corrección (caída) de 20% respecto al máximo del último año. Si un inversionista hubiera reaccionado de manera negativa a un ajuste de estas dimensiones, y decidido vender sus posiciones a finales de junio de 2008, hubiera realizado una pérdida de 20.4%.

Seguramente durante el resto de 2008 y 2009 podría considerarse como un virtuoso, al evitar mayores minusvalías, el punto es ¿cuándo volver a entrar?

Si este inversionista se hubiera mantenido fuera del mercado hasta que el previo máximo se recuperara, habría entrado hasta marzo 2013, y de ese punto a la fecha el mercado ha avanzado 65.6%. Haciendo aritmética, 100 dólares en octubre 2007, se convirtieron en 79.6 dólares el día que se salió del mercado (con el ajuste de 20.4%), y estos 79.6 dólares invertidos en marzo 2013 hoy serían 133 dólares. En contraste, no haber hecho nada acumularía 166.23 dólares, más los dividendos que pudo haber percibido en el periodo de ausencia de 2008 a 2013.

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Este caso, no tan favorecedor, apunta a alguien que estuvo dispuesto a regresar al mercado, aun arriba de los niveles en los que él salió.

Ahora, quien pacientemente ha esperado otro ajuste superior a 20% ha perdido la oportunidad de retornos bastante atractivos. Del punto más alto respectivamente de 2011, 2012, 2013, 2014, 2015 y 2016 a la fecha se han observado retornos efectivos de 83.3, 73.3, 45.9, 30.5, 28.6 y 18.2%. En términos anualizados estos crecimientos equivalen a: 9.7, 11.3, 10.1, 9.7, 10.7 y 21.4%, todos estos son costos de oportunidad incurridos, aun comprando en el momento más alto de estos seis años.

En un estudio de los retornos anuales del Dow Jones de los últimos 100 años vemos que el rendimiento promedio ha sido de 7.8%, con una desviación estándar de 20% (riesgo). Ahora bien, asumiendo normalidad en la distribución, podemos suponer que el 95.5% de las observaciones caerían entre -2 y +2 desviaciones estándar, o rendimientos entre -32% y +48%.

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¿Qué tantas veces se han observado avances superiores al 48%? En una muestra con casi 25,000 observaciones diarias vimos 480 ocasiones (1.9%) con retornos superiores al 48%; ahora bien, el caso opuesto, con caídas mayores a 48%, solo se vieron 229 veces (0.9%), es decir los avances fueron 2 veces más frecuentes. ¿Qué tantas veces se han observado caídas superiores al 32%? En la misma muestra hubo 820 (3.3%) correcciones por 2,367 (9.5%) avances con una magnitud de 32% o más, superando los avances a las caídas por un factor de casi tres veces.

Si bien existen los eventos de cola, o retornos extremos con poca recurrencia, estos han estado inclinados al lado positivo. Debemos recordar que en el largo plazo el mercado ha demostrado ser una herramienta útil para la generación de patrimonio, y ha sido el tiempo el mejor aliado.

A pesar de que sería desafortunado que un ajuste de mercado se presentara próximamente, valdría la pena tener muy presente lo que nos ha mostrado la evidencia, y evitar sucumbir al pánico.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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