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OPINIÓN: Mi camino recorrido en el último año sobre las criptomonedas

Una de las características de las burbujas es que pueden quedar definidas como tal una vez que la profecía se cumple y se revientan, opina Iván Barona.
Criptomonedas
Criptomonedas Con la subida en el precio del bitcoin, pareciera que la gente, a pesar de obtener las ganancias en un corto tiempo, continúa impaciente por buscar otras opciones. (Foto: ImageFlow/Shutterstock / ImageFlow)

Nota del editor: Iván Barona González estudió Administración y Finanzas en la Universidad Panamericana. Comenzó su carrera en GBM Grupo Bursátil Mexicano en 2004 como analista de vivienda y luego se enfocó en la cobertura del sector de infraestructura. Desde 2012 ocupa el cargo de Director de GBMhomebroker. Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas de su autor.

(Expansión) - En alguna ocasión, me encontré en redes sociales con la foto de un sujeto sentado tras una mesa con una pancarta que decía: “Discutiré con cualquiera sobre cualquier cosa” (Will argue with anyone about anything). Después de reírme un rato, e identificarme hasta cierto punto, me hizo reflexionar el valor que se podría desprender de esa práctica. A fin de cuentas, esta persona no sabía en qué terreno caería el punto por debatir, ni cuál esquina tomaría el rival.

Lo valioso de este ejercicio no radicaría necesariamente en ser un todólogo, sino en poder llevar a cabo un debate poniéndose en los zapatos de la contraparte.

Hace algunos años, cuando cubría el sector de Vivienda e Infraestructura, una de las prácticas comunes en el área de Análisis era exponer nuestras tesis de inversión entre los analistas seniors. A partir de ello, se abría el debate ordenado y se llegaba a designar a un “abogado del diablo”—o surgía esporádicamente (saludos Mau)— quien cuestionaba los supuestos de manera diligente. Mediante tal ejercicio se fortalecía la tesis y se creaban contraargumentos de peso, o bien el analista regresaba a su modelo, examinaba las implicaciones sugeridas y, con bases numéricas, cuantificaba la relevancia de tal o cual supuesto.

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Luego entonces, ¿a dónde me dirijo con dicho antecedente?

Sin lugar a dudas, el ecosistema generado por los criptoactivos ha dado mucho de qué hablar en fechas recientes. Aunque, en un principio, una posición agnóstica justificaba parcialmente la indiferencia, el espíritu curioso me llevó a buscar mayor información al respecto.

Lee: Las tres criptodivisas que brillaron más que el Bitcoin en 2017

Advertencia: Lejos de terminar esta lectura con una posición definitiva sobre el destino de los criptoactivos, trataré de conducirlos por el camino que he recorrido en el último año.

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Durante este dinámico proceso, mi intención fue balancear la información que obtenía. Prestaba atención a los embajadores que hablaban apasionadamente de Satoshi, el blockchain , la descentralización y la labor de minería. No podía hacer caso omiso de las opiniones de expertos consolidados en el mundo de las finanzas, quienes ya habían visto a lo largo de los años los efectos que puede traer un eufórico avance en precios de activos disruptivos. Esto me trajo a la mente que el mercado nunca ha fallado en recordarnos que la frase “Esta vez es diferente” suele venir con una cuenta alta.

Claramente, el incremento en atención ha sido precedido por un alza exponencial en el precio, y la variedad, de esta clase de activos. En este punto, hay quienes señalan que lo anterior ha dado pie a una burbuja. Para comenzar, habría que definir qué es una burbuja. La analogía hace referencia al aumento en la fragilidad derivado de un mayor tamaño.

Hace un par de años, se volvió famosa la definición “una burbuja es un activo que si no tengo hace que me corran”. Si bien podría parecer una exageración, la dimensión de las burbujas lograba cegar a ciertos manejadores, quienes acababan por ceder ante la inminente presión del benchmark, lo que expandía el tamaño de dichas burbujas y, en consecuencia, sus repercusiones. Algunos ejemplos son la burbuja dot.com , la burbuja inmobiliaria, la burbuja de los tulipanes, entre otras.

Una de las características de las burbujas es que pueden quedar definidas como tal una vez que la profecía se cumple y se revientan. Algunos sostienen que es cuestión de tiempo y que las charlas al respecto no deberían comenzar con un “si el precio del bitcoin se desploma”, sino con un “cuando el precio del bitcoin se desplome”. Por otro lado, existen personas que aseveran que si esto fuera una burbuja ya debería haber reventado. Además, destacan su resiliencia, pues cada vez que el precio ha colapsado éste ha regresado, de modo que pareciera tener una naturaleza “antifrágil”.

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Lee: ¿Qué dicen los 'grandes de las finanzas' sobre el bitcoin?

En cuanto al precio del bitcoin, me gustaría recomendar un debate entre Aswath Damodaran y Scott Galloway. Pese a que no llega a un número, Aswath Damodaran aclara que, al no generar flujos predecibles, no se puede hacer una valuación del bitcoin y que este deberá tratarse mediante una “apreciación” (pricing) producto del choque entre oferta y demanda.

Si bien todos seguiremos pendientes del papel del bitcoin en el futuro de las finanzas, lo cierto es que la velocidad con la que se ha desarrollado podrá servir como caso de estudio en distintas ramas del conocimiento.

A través del tiempo, hemos observado el poder del interés compuesto en la generación de patrimonio dentro del mercado accionario. Yo solía asociar el porqué la gente no permanecía invertida con impaciencia. Consideraba que la gente capitulaba ante el impulso de darle otro uso a su inversión, o se desangelaba al ver resultados negativos.

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Este año, con la subida en el precio del bitcoin, pareciera que la gente, a pesar de obtener las ganancias en un corto tiempo, continúa impaciente por buscar otras opciones, otros tokens, algo más... Pareciera que el tema en cuestión no es paciencia.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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