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OPINIÓN: Trump calienta sus músculos y sigue su instinto

Esta versión del republicano tiene más confianza en sí, queriendo meter a su propio equipo, no a un equipo que escogió cuando no sabía el rumbo que tomaría en política exterior ni en otras cosas.
Trump
Trump cree que ya sabe cómo funciona la presidencia tras un año en el cargo. (Foto: SAUL LOEB/AFP)

Nota del editor: Gloria Borger es jefa de analistas políticos de CNN. Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas de su autora.

(CNN) — Si preguntan sobre la época en la que Donald Trump era un magnate en Atlantic City, se encontrarán con montones de historias: un personaje arrollador, en cuyos casinos lo más importante era él. Perdonaba algunos errores. Pero, según un relato —que tal vez sea leyenda urbana—, había un pecado imperdonable: si olvidabas decir que era el casino de Trump, estabas acabado, como aparentemente le pasó a uno de sus empleados.

Rex Tillerson cometió el mismo error: olvidó que no es su casino. Es del presidente Trump. Y ahora más que nunca… o eso es lo que Trump cree.

En pláticas con personas que conocen bien al presidente de Estados Unidos, aparentemente queda clara una cosa: Trump cree que hay gran agitación. Eso demuestra que ahora sí está a cargo, de verdad.

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OPINIÓN: El despido público de Tillerson hace estallar mi cabeza

"Piensa que ya entendió cómo funciona", dijo un aliado. "Yo sé cuándo está preocupado y cuándo no. No lo está. Está en el séptimo cielo". Un hombre en plenitud.

Ahora Trump cree que ya sabe cómo funciona la presidencia tras un año en el cargo. "Piensa: 'Ahora sí puedo solo. Ya no necesito que nadie me diga cómo hacerlo'", explica su amigo.

Ciertamente Trump está solo. Las fuentes dicen que nunca ha tenido muchos amigos, salvo por su familia. Y a últimas fechas, con la cuestión de Stormy, Melania ciertamente es menos confiable. Trump sigue sintiéndose frustrado por la soledad y el tiempo de reflexión que le impuso su jefe de gabinete, el general John Kelly. Pero ahora, con el triunfo de la reforma fiscal en su haber y la economía en buenas condiciones, puede ejercer su poder como no lo había hecho antes. Trump es ahora el director ejecutivo. Puede confiar en sus instintos. Además, su aliado predice que "esto no ha terminado".

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Circulan rumores bien fundados de que Trump no está contento con Kelly ni con su asesor de Seguridad Nacional, el general H. R. McMaster. Pero dejó que las diferencias con Tillerson se cocieran durante meses antes de actuar, ¿no? ¿Por qué no pasaría lo mismo con ellos? Porque parece que esta versión de Trump tiene más confianza en sí. Quiere meter a su propio equipo, no a un equipo que escogió cuando no sabía el rumbo que tomaría en política exterior ni en otras cosas. "Nos estamos acercando mucho a tener el gabinete y otras cosas que quiero", dijo Trump a los reporteros el martes 13 de marzo.

Además, ahora sabe que puede decir una cosa sobre el control de armas un día y hacer otra cosa al día siguiente y sus bases dirán que está bien. Está más seguro. Tiene "confianza", como dice su amigo, pese a que cuenta con el 38% de aprobación del público. "Cree que ha penetrado las patrañas".

Entonces ¿el gabinete también está en la línea de fuego? Tal vez. ¿El fiscal general Jeff Sessions será el próximo en irse? Los amigos de Trump advierten que aunque eso podría pasar (según el principio de que todo es posible en el mundo de Trump), la saga de Tillerson no indica que el siguiente sea el fiscal general. Sessions tiene a su propio electorado conservador y sigue intentando ser un aliado respetuoso del presidente. Trump pensaba que su secretario de Estado era arrogante e incluso insolente. Bueno, dijo que Trump era un imbécil, o cuando menos nunca lo negó.

null¿Y qué hay del resto del gabinete, de esas personas de altos vuelos, esos adornos costosos que sumergen a la gente en impuestos? Todo puede pasar, particularmente si hacen quedar mal a Trump, como con el drama del secretario de Asuntos para Veteranos, David Shulkin, quien según reportes de CNN está camino a la guillotina.

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Sin embargo, parece que hay asuntos más importantes. Como dijo el amigo de Trump, "A su lado tiene lo más importante", refiriéndose al personal de la Casa Blanca. Así que prepárense, porque también se encargará de eso. Se trata de su nivel de comodidad, no del de alguien más.

Y no importa que las cosas no salgan bien. La saga de Tillerson duró varios meses y al final, siguió siendo un desastre. Es simplemente un patrón trumpiano, como lo indica el artículo sobre el empleado del casino de Atlantic City que se quedó sin trabajo.

Es, como siempre, el casino de Trump.

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