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OPINIÓN: La verdadera historia del decreto sobre inmigración de Trump

La prueba de la grandeza de una sociedad es cómo trata a los menos afortunados, opina Shan Wu.

Nota del editor: Shan Wu fue fiscal federal de Estados Unidos y asesor de la exfiscal general Janet Reno. Ejerce el Derecho en Washington. Uno de sus clientes más recientes fue Rick Gates en la investigación sobre Rusia. Síguelo en Twitter como @ShanlonWu . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

(CNN) — El decreto sobre inmigración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pretende dar una solución humana a la práctica inhumana de separar familias en la frontera. Pero en realidad, el decreto simplemente extiende las políticas antiinmigrantes del gobierno de Trump porque sigue combinando los temas migratorios con los temas penales. Este objetivo oculto se revela una vez que examinamos las limitaciones a la política de tolerancia cero que contiene el acuerdo resolutivo del caso Flores contra Reno.

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La política de "tolerancia cero" pretende disuadir a la gente de entrar a Estados Unidos encarcelando a tantos de ellos como como sea posible. Esto se logra buscando cualquier infracción penal que hubiera. Una vez que se encuentra una infracción penal, se puede detener a la persona que busca entrar por una denuncia penal y los separan de sus hijos debido a que hay una política que impide detener a los niños en un centro de detención penal.

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Para entender la naturaleza insidiosa de este plan hay que empezar por saber que los procedimientos de inmigración son civiles, no penales. Por ejemplo: quienes buscan asilo no han cometido ningún delito y por lo tanto no se los procesa en juzgados penales. Por esta razón, normalmente no se separaría a las familias que buscan asilo en la frontera, a menos que los fiscales encuentren un delito del que acusar a la persona en cuestión.

nullDe hecho, antes de la política de tolerancia cero, tampoco se habría procesado penalmente a miles de personas a las que se les seguían procesos civiles de deportación. Sin embargo, la política de tolerancia cero se ha usado para cambiar miles de casos civiles de inmigración a casos penales simplemente porque se agrega el delito de "entrada ilegal" y se lleva a los acusados de los centros de deportación a los juzgados penales para que se declaren culpables de delitos menores. El castigo usualmente consiste en una multa y tiempo de prisión cumplido .

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Esta conversión deliberada de casos no penales en casos penales es lo que provocó la separación de miles de familias en la frontera y lo que llevó a Donald Trump a firmar su decreto para poner fin a esta práctica. Sin embargo, lo que el decreto hace en realidad es expandir la capacidad del gobierno de Trump para encarcelar a la gente que quiere entrar en Estados Unidos instruyendo al Departamento de Justicia que renegocie el acuerdo del caso Flores contra Reno.

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En el caso Flores se establece que se debe retener a los niños en las condiciones menos restrictivas posibles. Se establecen estándares mínimos de atención y se limita el tiempo de detención de los niños a no más de 20 días si están acompañados de sus padres.

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Si resulta exitosa, esta renegociación implicaría que familias enteras podrían quedarse encarceladas por el tiempo que tome resolver los casos de los padres. Así, al fingir que sirve para algo bueno —poner fin a la separación de las familias—, el decreto de Trump en realidad sirve para meter a más gente a la cárcel por cuestiones migratorias.

Los tuits más recientes de Trump sobre la política inmigratoria son muy reveladores: "No podemos permitir que todas estas personas invadan nuestro país. Cuando alguien entre, debemos regresarlos al lugar del que vinieron inmediatamente, sin jueces ni juicios. Nuestro sistema es una burla a las buenas políticas inmigratorias y a la Ley y el Orden. La mayoría de los niños llega sin sus padres…".

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Esta es, entonces, la fantasía juvenil de inmigración de Donald Trump y Jeff Sessions, en la que se deshacen de la necesidad de tener jueces de inmigración o juzgados de cualquier clase y rigen la inmigración por edictos. Hace poco, Sessions se involucró en un caso de asilo de una mujer golpeada para poder deshacerse de la posibilidad de otorgar asilo a las víctimas de violencia doméstica. Aunque es probable que varios tribunales y varias demandas sirvan como contrapeso a Trump y a Sessions, no servirán de mucho para resolver los verdaderos problemas inmigratorios.

nullLas verdaderas soluciones requieren meditación y asignación adecuada de recursos. Nada de esto es evidente en el gobierno actual. Al criminalizar la inmigración a través de la política de tolerancia cero, Sessions ignora las realidades geopolíticas y socioeconómicas de la inmigración y los patrones de los refugiados para favorecer una postura sobre la "ley" y el "orden" que se ajuste a todos los casos.

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Incluso en cuestiones inmigratorias no penales, Sessions quiere convertir los procedimientos inmigratorios en fábricas de deportaciones al imponer cuotas a los jueces de inmigración . Esta clase de postura y de enfoque condena al fracaso los intentos por reformar y mejorar el sistema inmigratorio.

A final de cuentas, la prueba de la grandeza de una sociedad es cómo trata a los menos afortunados. Tenemos que esforzarnos mucho más para pasarla.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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