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OPINIÓN: El mundo cambia la democracia por la autocracia

Muchas personas temen que Trump esté guiando a EU a un sistema posdemocrático en el que ya no se reconozca ninguna forma de gobierno constitucional tradicional, opina David A. Andelman.
Donald Trump
Cambios legislativos Donald Trump ha hecho un arte la capacidad de darle la vuelta a la Constitución, particularmente la institucionalización de frenos y contrapesos, considera David A. Andelman. (Foto: Leah Millis/REUTERS)

Nota del editor: David A. Andelman es investigador visitante del Centro para la Seguridad Nacional de la Escuela Fordham de Derecho y director de su Red Lines Project. También colabora con CNN. Sus columnas le valieron el Permio Deadline Club 2017 al Mejor Artículo de Opinión. Escribió el libro A Shattered Peace: Versailles 1919 and the Price We Pay Today. Fue corresponsal del New York Times y de CBS News en Asia y Europa. Síguelo en Twitter como @DavidAndelman . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

(CNN) — La portada del número más reciente de la revista más importante de Alemania, Der Spiegel, fue una ilustración vívida de una de las posturas de Trump que al parecer se está popularizando. Se ve a un Trump resplandeciente, rodeado por Vladimir Putin, Kim Jong Un, Xi Jinping y Recep Tayyip Erdogan, con el encabezado Ich bin das volk, seguido por la frase Das zeitalter der autokratenz: Yo soy el pueblo: La era de los autócratas.

El domingo 24 de junio, en una veloz elección nacional en la que participó el 87% del electorado , parece que el pueblo turco le dio a su presidente autocrático otro mandato sin precedentes, aunque los resultados finales tardarán algunos días en publicarse. Los electores ya le habían concedido más facultades al presidente en un referéndum que se celebró hace poco más de un año .

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Con estas dos votaciones, el pueblo turco confirmó que la seguridad y el bienestar económicos, pese a algunas debilidades recientes, son más importantes que los valores democráticos tradicionales. Muchos países empiezan a quitarse la vieja máscara democrática.

Pero en todo el mundo, la tendencia a designar líderes fuertes, capaces de asegurar la prosperidad y la seguridad, es el desafío más peligroso a los principios estadounidenses que prevalecen desde que se redactó nuestra constitución, hace más de dos siglos.

nullEn Estados Unidos, la actitud de Trump ante los niños refugiados —que bien podría ser el desafío más grande y más tóxico para la consolidación de su poder— es la prueba más inmediata y clara de que nuestro líder no defiende ninguna clase de intento de que Estados Unidos siga siendo el faro brillante que guíe a los países que anhelan mantener o establecer un sistema democrático de gobierno.

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Muchas personas temen que Donald Trump esté guiando a Estados Unidos —y por extensión, a grandes porciones del mundo— a un sistema posdemocrático en el que ya no se reconozca ninguna forma de gobierno constitucional tradicional.

"No hay que dar por sentado el atractivo ni la superioridad de la democracia constitucional", me dijo el David Law, profesor de la Universidad de Washington en St. Louis (Estados Unidos) y de la Universidad de Hong Kong. "Hay quien teme que la democracia constitucional está bajo la amenaza del contraataque democrático y que pierde terreno ante el constitucionalismo no liberal".

Son cada vez más los países a los que les preocupan cosas básicas como los alimentos, la vivienda y la seguridad personal. Para ellos, preocuparse por la democracia queda en segundo plano respecto a satisfacer sus necesidades para sobrevivir.

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Parece que la aceptación de líderes autoritarios es uno de los elementos centrales que han enfrentado a Donald Trump con el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, y con gran parte de los miembros del G7. El deseo de que el G7 vuelva a incorporar a Rusia a sus filas, luego de que la expulsaran por la invasión y la anexión de Crimea, así como sus elogios a Kim , indican que Trump probablemente se siente más a gusto con los líderes mundiales que gobiernan sin tolerar a la oposición y que son capaces de imponerle a su país su voluntad y su visión.

La más reciente crisis sobre los niños inmigrantes separados de sus padres demuestra que Trump está cada vez más listo para gobernar efectivamente por decreto. Parece que gran parte del gobierno está dispuesta a permitírselo o que al menos no es capaz o no quiere impedirlo, aunque en algunos casos, como en la prohibición a la entrada de viajeros de ciertos países, la abrogación de Obamacare y la investigación sobre Rusia, los contrapesos del gobierno estadounidense han frenado a Trump.

Los expertos en Derecho Constitucional señalan que esto no es nuevo y que esta tendencia data al menos de la presidencia de Richard Nixon. En un cable que se filtró a Wikileaks, se reveló que Henry Kissinger dijo en 1975 que "lo ilegal lo hacemos de inmediato, lo anticonstitucional tarda un poco más", cosa que hasta el sitio web RT, que tiene lazos con el Kremlin, citó con gusto .

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Sin embargo, Trump ha hecho un arte de esta capacidad de darle la vuelta a la Constitución, particularmente la institucionalización de frenos y contrapesos, con lo que ha echado abajo décadas de cambios legislativos y administrativos con impunidad casi total.

David Law y su compañera de investigación, Mila Versteeg, de la Facultad de Derecho de la Universidad de Virginia (Estados Unidos), llegaron a la conclusión de que la Constitución de Estados Unidos ya no es ejemplo para la mayoría de los países que quieren redactar un documento nuevo para sí . Muchos se han inspirado en la Constitución de Canadá, gracias a su respeto a los derechos humanos fundamentales, a los valores humanos y al sistema social y político que representa más fielmente una visión del mundo que les gustaría que su gobierno adoptara.

nullSin embargo, en una entrevista, Versteeg me confesó que desde hace poco ha empezado a creer que "tal vez no hay una constitución perfecta y que lo que importa es que los ciudadanos estén dispuestos a defenderla. El constitucionalismo clásico estadounidense sufrió un duro golpe con Donald Trump. Es algo así como Trump contra la Constitución".

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Versteeg ha dado varias conferencias en África, particularmente a jóvenes líderes africanos que han propuesto que "el crecimiento económico, la eficiencia, la consolidación propia en el mundo como potencia mundial, como potencia económica, son más importantes que la democracia". En la Universidad de Lesoto, uno de los jóvenes líderes alzó la mano y señaló: "Usted viaja alrededor del mundo para contarnos de la democracia. Entonces ¿cómo es que un candidato con tres millones de votos menos ganó la presidencia? ¿Cómo puede eso ser democracia?".

"La imagen de Estados Unidos está en decadencia más que nunca", me dijo Versteeg.

¿Hay solución?

Hay quien afirma que es esencial redactar una nueva constitución. Sería necesario que 34 legislaturas estatales estuvieran de acuerdo con comenzar dicho procedimiento. Hasta ahora, apenas estamos a un tercio del camino hacia ese objetivo. Aunque superficialmente parece que esto tiene méritos reales y que podría reemplazarse al colegio electoral, por ejemplo, el proceso en general sería desastroso.

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"¿Cómo diseñas el proceso de redacción de una constitución?", se preguntó Versteeg. "¿Quién la redactará, quién participará? Si no tienes a James Madison o a Thomas Jefferson, ¿quién se encarga de esto?".

En el extranjero, recientemente ha habido varias oleadas a favor de la redacción de una nueva constitución o intentos de pasar por alto dramáticamente los documentos existentes, especialmente en Europa Central .

nullNinguno ha salido muy bien, al menos en cuanto a la preservación de las normas democráticas. Todos estos documentos tienen una declaración de derechos, que en la práctica no significan nada si tienes un presidente fuerte y pocos frenos y contrapesos. En el caso de Turquía, el nuevo texto constitucional le otorgó al presidente poco menos que facultades ilimitadas.

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Es probable que cualquier intento por reequilibrar algunas de las disposiciones tradicionales de la Constitución de Estados Unidos choque con muchas de las fuerzas que le han dado a Trump demasiado margen a sus palabras y a sus actos. También haría que los extranjeros duden de adoptar el modelo o la democracia estadounidenses.

Como Versteeg señaló, "quien controla el entorno político controla el congreso constituyente".

Es mejor dejar esto en paz y confiar en que a final de cuentas, el pueblo estadounidense tendrá la sensatez de enmendar el curso de este barco más pronto que tarde.

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