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OPINIÓN: ¿Por qué Olivia Benson es la mujer que necesitamos ahora?

En la era de #MeToo y de la violencia contra las mujeres, un programa de televisión como UVE es más relevante que nunca… o más necesario, comenta Melissa Blake.
jue 27 septiembre 2018 12:30 PM
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Mariska Hargitay, la actriz que da vida a la protagonista de la serie de La Ley y el Orden, realiza casi el mismo trabajo que su personaje en la vida real.

Nota del editor: Melissa Blake es escritora independiente y bloguera, radicada en Illinois. Se dedica a los derechos de las personas con discapacidad y a asuntos femeninos y ha escrito para publicaciones como The New York Times, Good Housekeeping, Glamour y Racked. Lee su blog So About What I Said . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

(CNN) - El jueves 27 de septiembre empieza la vigésima temporada de La ley y el orden: Unidad de Víctimas Especiales (UVE). Los carteles oficiales del programa proclaman orgullosamente "20 años y seguimos fuertes" y esa declaración no es nada exagerada. Este drama de Dick Wolfe hará historia este año: está empatado con otras series dramáticas de larga duración como Gunsmoke (de 1955 a 1975) y La ley y el orden (1990-2010).

Aunque otras series policiacas y de abogados se centran mucho en el criminal, UVE siempre ha buscado alzar la cortina y dar una imagen completa de las agresiones sexuales, poniendo atención cuidadosa en la travesía de las víctimas. A veces es descarnado e incómodo, pero su poder yace en su honestidad a toda prueba.

El elenco y el equipo de producción han cambiado mucho a lo largo de dos décadas, pero un personaje ha estado en funciones todo este tiempo: la teniente Olivia Benson, protagonizada por la actriz Mariska Hargitay. Hemos visto a Benson ascender en las filas del Departamento de Policía de Nueva York, de detective a sargento y luego a su rol actual como teniente. Es agudamente sensible con las víctimas y la persigue su conexión personal con ellas porque ella misma sobrevivió a agresiones parecidas.

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Hasta que llegó UVE, los dramas policiacos de la década de 1990 estaban dominados por personajes masculinos (piensen en programas como NYPD Blue y la primera La ley y el orden, cuyos personajes principales fueron todos hombres hasta la cuarta temporada). Además, los personajes femeninos en general solían quedar relegadas a papeles breves o a los de novia. Eran personajes que podían ser fuertes, pero hasta cierto punto.

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Yo me convertí a UVE ya tarde. No suelo ver programas de crímenes, pero hace unos meses terminé de ver la serie completa en una sesión maratónica. Todos los episodios. Las 19 temporadas. Más de 400 capítulos. Arrestos, interrogatorios, veredictos en el tribunal… viví para ver cada giro y cada revelación increíble.

Al ver cada temporada empecé a sentirme más identificada con Olivia Benson, una persona llena de defectos y complejidades que lucha constantemente con sus propios demonios, tanto en el trabajo como en su vida personal.

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Desde el principio de la primera temporada, nos enteramos de que su madre fue víctima de violación, lo que resultó en su concepción. En la temporada nueva la ataca un celador mientras trabajaba encubierta como presa en una cárcel femenil. En la temporada 15 un violador serial la secuestra y la tiene de rehén. Todas estas experiencias han borrado los límites entre lo profesional y lo personal. Lo que le pasa a Olivia se vuelve parte de ella y afecta su forma de ver cada caso. Su trabajo se vuelve más que un trabajo. En sus casos ve a su madre y más tarde, a sí misma.

Al ver la fuerza y el dolor de Olivia coexistiendo me sentí menos sola en un mundo que suele abusar de las mujeres y degradarlas. Ella me enseñó que puedes ser feroz y frágil a la vez. Ahora, rutinariamente me pregunto: ¿Qué haría Olivia Benson?

No puedo evitar pensar que el personaje es el ejemplo femenino que necesitamos en 2018, especialmente en la era de #MeToo y de la violencia contra las mujeres. Un programa de televisión como UVE es más relevante que nunca… o más necesario. Lo que pasa cada semana en UVE también pasa en todo el país. Vemos el mismo mensaje una y otra vez: Bill Cosby , Brett Kavanaugh o la reciente etiqueta #WhyIDidn'tReport (Por qué no denuncié) en Twitter. Las mujeres están hartas y, por fin, están alzando la voz y exigiendo que las escuchen.

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No es muy frecuente que un personaje de televisión refleje con tal precisión el panorama cultural de los tiempos. A través del mundo ficticio de Olivia Benson, el programa logra inspirarse en algo muy real y defender a los sobrevivientes de agresiones sexuales. En nuestra cultura de "televisión como escape", lo real puede ser muy raro.

También es raro que la actriz que da vida al personaje continúe con su trabajo fuera de la pantalla, pero eso es justamente lo que hace Mariska Hargitay. Creó en 2004 la Fundación Joyful Heart , una organización no lucrativa que ayuda a los sobrevivientes de agresiones sexuales, violencia doméstica y abuso infantil.

Además, el retraso en el procesamiento de pruebas clínicas de violación es un problema en el que ella se ha centrado tanto en el programa como en la vida real. En el programa ha sido el eje de muchas historias, incluido el cameo del entonces vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden.

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Hace unos meses, Hargitay presentó I Am Evidence , un poderoso documental de la televisora HBO en el que se detalla la cantidad increíble de pruebas clínicas de violación que básicamente esperan procesamiento en los almacenes de evidencia de todo Estados Unidos. El documental ganó premios en varios festivales de todo el país.

La serie ha recibido críticas por algunas de sus tramas más escabrosas, "sacadas de los periódicos" (destaca el personaje estilo Anthony Weiner, que lleva el apodo Enrique Trouble); en la vida real, Hargitay ha respondido a las noticias que suscita su activismo. Cuando la NFL estuvo plagada de incidentes de violencia doméstica y de agresiones sexuales, la fundación de Hargitay se alió con la organización para producir anuncios de servicio a la comunidad con los jugadores.

La forma consciente en la que Hargitay usa su condición de "estrella" es muy importante en un mundo en el que muy frecuentemente se avergüenza y, en el peor de los casos, se acalla a las víctimas de violación.

"El retraso en el procesamiento de las pruebas clínicas de violación es la muestra más sorprendente de cómo vemos estos delitos. No puedes cambiar ni reparar lo que le pasó a una persona. Lo que puedes cambiar es lo que puede pasarle a alguien más", declaró para la revista People.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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