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OPINIÓN: No podemos ignorar el complejo legado de Karl Lagerfeld

Para un diseñador cuyo ingenio era legendario y cuya curiosidad intelectual se creía infinita, sus comentarios sobre el cuerpo de la mujer fueron crueles y pedestres, opina Hilary George-Parkin.
mié 20 febrero 2019 09:06 AM

Nota del editor: Hilary George-Parkin es periodista independiente; escribe sobre moda, cultura y tecnología. Síguela en Twitter como @hilarygp . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente a la autora.

(CNN) — Que Karl Lagerfeld era un diseñador brillante y prolífico es incuestionable. Que su opinión del cuerpo de las mujeres era dañina, arcaica y a menudo misógina, también.

Tras su muerte a los 85 años, el 19 de febrero, el mundo tiene ahora la tarea de reconciliar las muchas facetas del hombre que llevó las riendas de Chanel por más de tres décadas y que, según la mayoría de las versiones, era una de las figuras más complejas y atractivas del sector.

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La influencia de Lagerfeld trascendió lo más sagrado de la moda: como director creativo no solo de la prestigiosa casa francesa, sino también de Fendi y varias colecciones que llevaban su nombre, cultivó una personalidad inmensa en la cultura popular. Eso significó que había un público mundial para sus comentarios como "nadie quiere ver mujeres curvilíneas" en la pasarela y, haciendo referencia a Adele , "está un poquito muy gorda" (más tarde, le ofreció una especie de disculpa ).

Históricamente, ha sido inusual que los personajes más poderosos del mundo de la moda celebren a alguien que no sea delgado, blanco y de cuerpo ágil, como marca la norma; sin embargo, Lagerfeld destacó por su disposición a denostar el cuerpo de la mujer de viva voz y sin pedirle disculpas a nadie. Dijo que Heidi Klum era "simplemente demasiado pesada" para ser modelo de pasarela y que los problemas en el sistema de atención médica de Francia eran la consecuencia de "todas las enfermedades que les dan a las personas demasiado gordas".

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En una entrevista con la revista alemana Focus, en 2009 , Lagerfeld se burló de las lectoras de la popular publicación alemana Brigitte, porque querían ver "mujeres de verdad" en sus páginas. "Hay madres de familia gordas sentadas frente al televisor con una bolsa de papas, que dicen que las modelos flacas son feas", dijo.

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Es un argumento al que incontables troles anónimos han recurrido en Twitter cuando alguien se atreve a mencionar que agradece sentirse representado en las revistas o en las pasarelas. Además, las declaraciones de Lagerfeld —aunque gramaticalmente correctas y libres de emojis burdos— podrían ser peores a final de cuentas porque validan la crueldad de los demás.

Es más, para un diseñador cuyo ingenio era legendario ("Soy una persona con los pies en la tierra, solo que no esta tierra", dijo alguna vez ) y cuya curiosidad intelectual se creía infinita, sus comentarios sobre el cuerpo de la mujer no solo fueron crueles, sino pedestres.

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Hay quien afirma que sus ideales estrechos de belleza surgieron de sus inseguridades: el mismo Lagerfeld bajó alguna vez casi 42 kilos en poco más de un año, hazaña narrada en el libro The Karl Lagerfeld Diet, que escribió en 2002 en colaboración con su médico. Dijo que lo hizo para entrar en los trajes de corte estrecho que el diseñador Hedi Slimane creó para Dior Homme. Olvídense de la moda actual del bienestar: en opinión de Lagerfeld, la moda es "el motivo más saludable para bajar de peso". (Cabe señalar que Slimane, que ahora es director creativo de Céline, sigue siendo muy criticado por seguir promoviendo la estética heroin chic tan popular en la década de 1990).

Si los comentarios desdeñosos de Lagerfeld hubieran estado limitados a unos cuantos casos aislados a lo largo de una carrera de más de 60 años, tal vez se le podrían perdonar, pero si se combinan con los casos de islamofobia, racismo y sexismo, parece que eran parte de un patrón feo para una persona capaz de crear tanta belleza.

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En un programa de debates francés, en 2017, dijo que los musulmanes eran "los peores enemigos" del pueblo judío (insinuó que incluso peores que los nazis).

Sobre el movimiento #MeToo, dijo que estaba "harto" en una entrevista de 2018; agregó que "lo que más me sorprende de todo esto es que a las estrellitas les haya tomado 20 años acordarse de lo que pasó. Sin mencionar el hecho de que no hay testigos". Por otro lado, saltó a defender a su amigo y colaborador , el estilista Karl Templer, cuando lo acusaron de que manoseaba a las modelos en el set. Templer negó las acusaciones .

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Si el sector no está dispuesto a condenar (o siquiera a reconocer) los elementos menos agradables de la personalidad de Lagerfeld por su genio creativo, corre el riesgo de permitir que esos mismos rasgos vuelvan a florecer. En años recientes se han dado avances considerables hacia la aceptación de personas de diferentes tallas, razas, edades y habilidades, movimiento que encabezan en la pasarela diseñadores como Christian Siriano y Becca McCharen, de Chromat, pero pocos negarían que todavía hay mucho camino por andar.

A Lagerfeld no le preocupaba demasiado su propia mortalidad. "La muerte no es nada. A lo que me refiero es que la muerte es el precio de la vida", dijo en 1977 . "Millones de personas han pasado por la vida antes que nosotros y millones morirán después. No es tan importante". Pese a todo, su legado —sus diseños, desde luego, pero también sus palabras y sus actos— darán forma a la moda durante décadas por venir y nos debemos no restarle importancia a las partes que no nos gustan.

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