Publicidad
Revista Digital

Síguenos en nuestras redes sociales:

Publicidad

Rumbo al 1 de julio, 3 omisiones estratégicas

México debe instrumentar un programa emergente de reactivación económica basado en las capacidades productivas internas, señala José Luis de la Cruz.
vie 28 junio 2019 09:40 AM

(Expansión) – A un año de la victoria electoral del presidente Andrés Manuel López Obrador existen tres elementos que deberán ser considerados por su administración para revertir algunas tendencias que generan elevados costos a una sociedad que ya ha vivido fuertes restricciones a lo largo de las últimas 4 décadas:

· La desaceleración sistémica de la economía mexicana.

· La precarización estructural del mercado laboral.

· La presión que el presidente de Estados Unidos ejercerá de manera perenne sobre México buscando su reelección.

Publicidad

I. Una desaceleración sistémica de la economía mexicana que puede truncar los objetivos de la llamada 4T

La planeación estratégica de la llamada cuarta transformación (4T) se enfocó en los ejes político y social, dejando en un segundo plano el aspecto económico y el de las relaciones con Estados Unidos. Paradójicamente la llamada 4T confió en la inercia de bajo crecimiento económico registrado a lo largo de la administración federal previa.

Se estimó que con el anuncio de que mantendría finanzas públicas contablemente sanas y una conducción ortodoxa de las mismas bastaría para dar certidumbre a los grupos financieros y a la inversión. Ello no ocurrió.

Para abril, el ciclo económico de los principales sectores productivos se encuentra por debajo de su capacidad potencial y en el caso de la actividad industrial ya se observa una contracción estructural de dicha capacidad.

El efecto adverso llegó a través de la construcción, un sector que tiene interacción directa con más de 50 ramas de la economía nacional, por lo que el efecto multiplicador de la austeridad rápidamente se sintió en una parte significativa del sistema productivo.

Publicidad

Lo anterior era previsible porque el ciclo económico ya se encontraba a la baja desde julio el 2018. Por ello. desde marzo se han multiplicado los sectores que exhiben tasas negativas de crecimiento económico o los que no crecen más del 1%.

II. La precarización del mercado laboral daña los objetivos de bienestar de la llamada 4T

Las cifras de empleo reportadas por el IMSS para el mes de mayo causaron controversia: la generación de empleo fue de solamente 3,983 registros netos nuevos, una cantidad que se traduce en estancamiento.

Para el gobierno federal la información fue adversa porque uno de sus objetivos centrales es elevar el nivel de bienestar, el problema es que lo busca lograr con gasto social y no a través del mecanismo que ha sido exitoso a nivel mundial y a lo largo de la historia: crecimiento económico.

El resultado de la baja generación de empleo formal era esperado, la evidencia previa era contundente: los elementos estratégicos precursores de creación de empleo comenzaron a debilitarse desde el 2018 y en algunos casos desde el 2017.

La caída en la inversión contabilizada desde agosto del 2018 y la pérdida de fuerza en el registro de patrones ante el IMSS era una evidencia contundente:

La inversión fija bruta de retrocedió (-) 3.2% durante el primer trimestre del 2019 en su comparación anual. Desde agosto se reportan 5 caídas en los últimos 8 meses disponibles. El promedio de la variación es (-) 2.0%. En lo que va del sexenio es (-) 3.6%. La inversión física del sector público federal tiene una contracción es mayor (-) 16.8%.

Por su parte, la información del IMSS permite observar que la tasa de incremento en el registro de patrones alcanzó su mejor desempeño en marzo del 2017 cuando comenzó su descenso el cual se exacerbó a partir de mayo del 2018.

El mayor problema se ha observado en las empresas que exhiben la mayor contribución al PIB, las que emplean a más de 250 personas.

III. La presión que el presidente de EU ejercerá de manera perenne sobre México buscando su reelección

La estrategia de la llamada 4T estimaba que con el acuerdo del T-MEC se tenía tiempo para atender la agenda doméstica que es de interés del presidente López Obrador. Se olvidó que Donald Trump instrumenta un cambio geoestratégico que tiene como objetivo recapturar parte de los procesos productivos, de innovación y financieros que salieron de su país.

México olvidó que ya no existe el libre comercio, lo que existe es un comercio internacional administrado.

Para Donald Trump, como para cualquier Estado con visión geoestratégica, los acuerdos comerciales se encuentran subordinados al interés nacional. Por ello México no debe minimizar las presiones subsecuentes que se presentarán rumbo a la elección presidencial en Estados Unidos y que tendrán como uno de sus elementos centrales a la relación con México.

Debido a lo citado, se refrenda que México debe instrumentar un programa emergente de reactivación económica basado en las capacidades productivas internas, de otra forma la llamada 4T podría ver afectado su plan estratégico.

La fuerza combinada de la desaceleración económica, la precarización del mercado laboral y de las presiones de Estados Unidos puede provocar el colapso de la planeación e instrumentación de los programas del presidente López Obrador, a reserva de las dificultades internas que ya se observan.

Nota del editor: José Luis de la Cruz Gallegos es Director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC). Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

Publicidad
Publicidad
Publicidad