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El precio de la desconfianza

La confianza que le brinden a usted depende del otro, pero es un juego de sistemas y vectores, opina Pero López Sela.
vie 20 septiembre 2019 09:04 AM
Confianza / Desconfianza
Debemos preguntarnos qué podemos hacer al iniciar algo para generar confianza tanto en lo individual como en lo profesional, o en las actividades comerciales y empresariales, considera Pedro López Sela.

(Expansión) – En alguna ocasión todos hemos desconfiado de alguna persona o institución; es parte de la naturaleza humana. Sin embargo, la desconfianza se vuelve un problema social cuando hacemos consciencia de que otras personas o instituciones desconfían de nosotros y requerimos demostrar nuestra honestidad.

Hace algunos meses un amigo me contó sobre la muerte de su hermano, quien tenía cobertura de seguro por una empresa en México y otra en Estados Unidos. La viuda inició trámites simultáneamente: en Estados Unidos sólo envió vía electrónica el acta de defunción y una identificación y en 48 horas recibió la suma asegurada. En México, los trámites en la aseguradora se prolongaron y en cada ocasión solicitaban nueva documentación.

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¿Cuál es la diferencia? En otros países se confía en los ciudadanos en tanto en México hay la sospecha de que nos quieren “transar” independientemente de si iniciamos un trámite, una negociación, la compra-venta de un bien, una devolución de algún producto en la tienda, y hasta para empeñar algún objeto. La comparación es inevitable: en otras geografías la base de todo es la confianza, en México no.

Lo anterior nos lleva a reconocer que en otros países cualquier transacción es expedita porque se confía en la honestidad, pero que en México la palabra no se honra y es necesario acumular las más posibles evidencias para demostrar que se puede confiar en uno.

Los índices nacionales e internacionales en materia de confianza no miden la confianza en este sentido y más bien se enfocan en la confianza en las autoridades o en la economía. Pero piénsalo, ¿te has enfrentado con algún escenario parecido? ¿Has iniciado algún trámite en otro país? ¿Has tratado de dar seguimiento a un proceso en México? ¿Qué implicaciones tiene uno versus el otro?

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Más allá del prestigio personal, el efecto de la desconfianza alcanza e impacta en la economía y en los procesos burocráticos de las organizaciones dado que, a partir de la premisa de que se les quiere engañar, tienen que destinar horas/hombre en revisar una y otra vez cada documento que uno tiene que entregar hasta quedar convencidos de que el trámite solicitado lo hace una persona honesta.

Pero veamos la otra cara de la moneda. Supongamos que se ha mentido y se descubre al menos un intento de fraude, digamos por cobrar un seguro.

En otro países no sólo se pone a la persona en una lista negra que se boletina y que afecta de por vida su prestigio, sino que involucra multas y eventualmente una sentencia de cárcel. La razón de esto es simple: si usted viola el pacto social y se siente por encima de la norma o con la torpe noción de que puede faltar a la verdad, todos (autoridades, sociedad, amistades, etc.) lo sabrán y estarán avisados de su falta de seriedad y de la ligereza de sus comentarios no apegados a la realidad. En tal caso, recuperar la confianza por parte inclusive de amistades toma años.

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Si lo mismo sucediera en México, el primer argumento que surgiría sería “fue un error, usted disculpe” y a partir de ahí, una empresa o la misma autoridad podría “darle la vuelta” al asunto y eventualmente aplicar una sanción administrativa; socialmente el sujeto podría ser “vetado” por algún tiempo y el asunto quedaría simplemente a manera de chisme.

La desconfianza es un tema que debe estar presente en la mente de todo emprendedor. Un proveedor de bienes o servicios que inicia con ánimo de crecer rápido debe tener claridad en que mentir en la calidad o alcance de sus productos o servicios más temprano que tarde incidirá en su nivel de confianza y el ansiado crecimiento se frenará e inclusive puede retroceder.

Y es que la desconfianza incomoda y hace ineficiente la cotidianeidad. Por eso el emprendedor (y prácticamente todos) debemos preguntarnos qué podemos hacer al iniciar algo para generar confianza tanto en lo individual como en lo profesional, o en las actividades comerciales y empresariales.

La confianza que le brinden a usted depende del otro, pero es un juego de sistemas y vectores. Entre más confianza entre todos, más fácil para todos. Y como diría el filósofo, entre menos, pues menos.

Nota del editor: Pedro López Sela es Chief Imagination Officer de Canou, Plataforma de Innovación y Emprendimiento y ha sido mentor para instituciones como el acelerador de negocios MassChallenge, de Boston, Massachusetts; Village Capital (proveedora de capital de riesgo para emprendedores); y Fomento Geek (Incubadora de Talento). Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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