Publicidad

Síguenos en nuestras redes sociales:

Publicidad

Nuestras Historias

Hay que medir al mundo de acuerdo a cómo trata a los refugiados

La brecha entre las necesidades de los migrantes y el apoyo que realmente se les da sigue creciendo, sostiene David Milband.
mié 18 diciembre 2019 12:17 PM
FILE PHOTO: A Syrian refugee mother puts her baby into a stroller in Nizip refugee camp
Aún hay demasiadas barreras para que los refugiados reconstruyan su vida, particularmente en el ámbito laboral. Las mujeres son las más afectadas.

(CNN) - Hace un año, la Asamblea General de la ONU adoptó el Pacto Mundial sobre los Refugiados, al que en ese momento se consideró un marco histórico para encontrar una forma más equitativa para apoyar a los refugiados. Esta semana, los líderes del mundo se reunirán en el Foro Mundial sobre los Refugiados, en Ginebra, para evaluar los avances que se han logrado desde la firma del pacto.

La realidad es que la brecha entre las necesidades de los refugiados y el apoyo que se les da sigue creciendo. La cantidad de refugiados en todo el mundo ha aumentado a casi 26 millones, lo que refleja las nuevas oleadas de desplazamiento de lugares como Venezuela que se han sumado a las de los conflictos más añejos como los de Afganistán, Siria y Sudán del Sur.

Publicidad

Algunos países han alzado la mano. La nueva Proclamación de Refugiados de Etiopía facilita una mayor libertad de movimiento y de acceso a la educación y al trabajo. Colombia quiere ampliar las oportunidades laborales para la gente que huye del colapso de Venezuela. Uganda es ejemplo de los beneficios de integrar a los refugiados en la economía y la sociedad. Además, los esfuerzos de Alemania en el procesamiento y la integración de los solicitantes de asilo muestran éxito político pese a las tensiones políticas.

Sin embargo, por cada país que alza la mano, más países dan marcha atrás.

37 países se comprometieron a reubicar refugiados en 2016. Hoy, solo 25 tienen programas activos de reubicación. Estados Unidos, que alguna vez fuera líder mundial, se retractó de su compromiso de reubicar refugiados y redujo su límite de reubicación de un promedio histórico de 95,000 (según cálculos del International Rescue Comittee) a tan solo 18,000 este año. Además, pretende restringir los derechos de asilo. La incapacidad de los líderes de la Unión Europea para llegar a un acuerdo respecto a la responsabilidad compartida condena a más de 40,000 refugiados a vivir en el limbo en las islas griegas.

Aunque se les ofrezca seguridad a los refugiados, sigue habiendo demasiadas barreras para que reconstruyan su vida, particularmente en el ámbito laboral. Las mujeres son las más afectadas. Solo dos de los 10 países que más refugiados albergan contemplan paga obligatoria igual para trabajo igual; en siete de esos países, hay restricciones al trabajo de mujeres en sectores productivos enteros. Este es un desperdicio trágico de potencial. Hemos calculado que las refugiadas podrían contribuir con hasta 1.4 billones de dólares al PIB mundial anual si se cerraran las brechas laborales y salariales.

Publicidad

Conforme se prolongan los conflictos, millones de niños desplazados pierden el salvavidas de la educación. Algunas ONG, como el International Rescue Committee, se han dado a la tarea de llenar el vacío con iniciativas como la nueva Fundación Lego, que con una inversión de 100 millones de dólares lleva a cabo labores de educación lúdica. Sin embargo, una generación entera de niños refugiados sigue en riesgo.

Recomendamos: El abandono de EU obligó a este padre kurdo a huir con sus cinco hijos

Sin las protecciones básicas, las mujeres y las niñas no pueden trabajar o recibir la educación que necesitan para reconstruir su futuro; tal solo el 0.12% de la ayuda humanitaria entre 2016 y 2018 se destinó a programas para contrarrestar la violencia de género.

El pacto mundial representa una promesa importante —y voluntaria— de apoyar a los países anfitriones y a los refugiados. Pero las promesas no pueden volverse excusas para evitar tomar medidas prácticas que de verdad protejan y mejoren la vida de los refugiados. Para que se cumplan los anhelos del pacto mundial, tienen que pasar cuatro cosas antes del siguiente foro.

Primero, cada país receptor debe apoyar a los refugiados para que consigan empleo y educación, las únicas vías a la autosuficiencia. La Unión Europea debe comprometerse a emprender un plan de acción que elimine las barreras laborales para los refugiados, especialmente para las mujeres.

Los donadores deberían triplicar de inmediato su ayuda a programas contra la violencia de género para que las mujeres y las niñas puedan empezar a trabajar y a estudiar con toda seguridad. Además, necesitamos llevar registro de nuestros avances. Todos los países deberían incluir a los refugiados en sus objetivos e informes de desarrollo sostenible.

Publicidad

Lee: Más de 70 millones de personas son desplazadas, señala Naciones Unidas

En segundo lugar, cada país en vías de desarrollo que permita que los refugiados trabajen y estudien debería recibir financiamiento real a largo plazo del Banco Mundial y otras instituciones. Debemos dejar atrás los ciclos de financiamiento de corto plazo a programas humanitarios; de otra manera, nuestro avance menguará con cada uno.

En tercer lugar, pese a las inmensas necesidades, la educación representa alrededor del 3% de todos los recursos en emergencias. La Comisión Europea marcó la pauta al comprometerse a aportar el 10%. Los demás deberían seguir su ejemplo.

Finalmente, es necesario rescatar la reubicación tras el retiro de Estados Unidos. La Comisión Europea debería comprometer, colectivamente, al menos 30,000 espacios, compromiso que se espera que hagan en el foro. Será muy bien recibido, pero no será suficiente. Necesitamos voluntad política para garantizar que estos compromisos se traduzcan en espacios. Además, tiene que venir acompañada del compromiso de aumentar la cantidad de espacios disponibles a 250,000 para el 2025, un objetivo perfectamente justo y factible.

Todavía hay una oportunidad para hacer el cambio radical de compartir la responsabilidad mundial que el pacto mundial promete. Sin embargo, se necesitarán más que palabras.

Nota del editor: David Miliband es presidente y CEO del International Rescue Committee y fue secretario del Exterior de Reino Unido. Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

¿Tienes poco tiempo?
Infórmate en menos de cinco minutos de lo más importante del día.

¡Falta un paso! Ve a tu email y confirma tu suscripción (recuerda revisar también en spam)

Hubo un error. Por favor intenta más tarde.

Publicidad
Publicidad