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Nuestras Historias

¿Una sociedad sin trascendencia?

México está preocupado por los datos macroeconómicos, pero no está viendo que los individuos no tienen el poder adquisitivo para poder consumir lo Hecho en México, opina Ramses Pech.
sáb 01 febrero 2020 06:00 PM
ciudad de méxico - méxico - ángel de la independencia - cdmx
Hemos empezado a creer que estamos despertando del letargo de enamoramiento económico que tuvimos, pero nos hemos dado cuenta que continuamos dormidos, considera Ramses Pech.

(Expansión) – Una economía no sustentada en un crecimiento con conocimiento continuara en un escalón plano a lo largo de la historia del mundo.

Mi educación nacional y cultural por décadas ha sido postulada bajo el lema “Aquí no pasa nada”; el tiempo lo arreglará”; hemos creído que somos los guapos de América Latina, los plus y los encargados de mover la económica de esta latitud, pensando que nuestros vecinos nos aman y quieren, y nosotros nos dejamos querer.

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Pero esto ha cambiado en el mundo; no interesa saber si eres diplomático, político o filantrópico, ha surgido una nueva era trascendental del aseguramiento de un país primero en forma interna y después hacia el exterior. Los lazos comerciales de un libre mercado continuarán, pero estará soportado por lo que ofreces como país en una relación bilateral. No habrá más países que aporten dinero para que una región o nación se desarrolle y no aporte desarrollo al acuerdo entre ambas partes.

Hemos empezado a creer que estamos despertando del letargo de enamoramiento económico que tuvimos, pero nos hemos dado cuenta que continuamos dormidos, pero ahora en una pesadilla que asumimos que no fue creada por nosotros, sino por el mundo.

Estamos pensando que con los palmadas de espalda, cartas, comunicados y el acuerdo de libre comercio México será respetado; creo que estamos perdiendo el tiempo en adulaciones de orgullo y refugiándonos en lamer las heridas económicas. Estamos perdiendo el tiempo y estamos creando debilidades al depender de otros; para que nos ayuden a que nos inviten a negocios, debido a que nuestro mejor amigo quiere jugar con nosotros, pero él pone sus condiciones porque es el dueño del balón.

Muchos dicen que México tiene un bajo costo de mano de obra, la pregunta es ¿por qué tener una mano de obra calificada barata, es acaso que queremos que nuestra sociedad sea un sobreviviente económico o tenga un crecimiento sostenido trascendental? En México hay pobres en más del 50% de la población, pero creo que radica en la ideología del ‘no pasa nada si no hacemos algo’.

Supongamos que la vida ideal es que tengamos recursos para tener acceso a conocimiento, educación y estar dentro de una sociedad; mi entorno familiar y mis generaciones a tener una mejor vida podrán subir al final de la escalera cuyo objetivo es la trascendencia.

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Por eso he creado una definición de nuestro país como individuos dentro de una sociedad con la teoría que llamaré “El escalón”, en la que explica por qué nuestra sociedad no crece:

1. Iniciando con el abuelo, soporto a mi padre para tener acceso a conocimiento y vida digna.
2. Mi padre me soportó a mí para tener acceso a conocimiento y a una vida digna.
3. Yo soportaré a mis hijos para tener acceso a conocimiento y a una vida digna.
4. Ello a mis nietos para que la las futuras generaciones no pierdan dicho acceso.

Las familias no soportan poder llevar el teorema porque no tienen acceso a recursos económicos que puedan sustentar el crecimiento de una familia, convirtiéndonos en décadas en sobrevivientes y ahora en náufragos.

Pero en México, la mayoría tenemos idealizado que la nación es la responsable que nos ayude, guíe y nos dé las facilidades para poder subir a los escalones. Por generaciones hemos creado una escalera horizontal sin trascendencia desde el núcleo familiar y ha permeado al crecimiento de la nación.

Somos pobres porque no queremos trascender y sólo pensamos en cómo recibir. Arriesgamos, pero si fallamos, la nación debe soportarnos y eso en las economías actuales ya no sucederá más ante los cambios de supervivencia económica, energética, salud y conocimiento que cada una de ellas requiere del dinero.

México está preocupado por los datos macroeconómicos, pero no está viendo que los individuos no tienen el poder adquisitivo para poder consumir lo Hecho en México. Es necesario que se haga una revisión exhaustiva y no limitativa de la reforma hacendaria, cambiándola de una recaudadora de impuestos a una facilitadora de crear riqueza bajando impuestos a empresas, empleado, empresarios y todo aquí que genere flujo de efectivo circulante dentro de la nación, y no el actual estacionario dependiente del gasto público.

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Actualmente el flujo de efectivo se concentra en las administraciones de la nación y no en el consumo de cada individuo. Debido a esto, en lugar de estar perdiendo el tiempo en cosas que no podemos cambiar o de tener el control de las mismas, reagruparnos en una unidad bajo la responsabilidad mutua de la sociedad y los órganos que representan nuestros intereses.

En crear una ley de ingresos no recaudadora o dependiente del exterior, sino una que integre el gasto real de la administración en programas sociales no emergentes. En aquellos que generen una escalera ascendente de trascendencia futura, dejando de dar dádivas a una sociedad que sabe que no pasa nada porque la nación es la responsable que no me pase nada.

Nota del editor: Ramses Pech es analista de la industria de energía y economía. Es socio de Caraiva y Asociados-León & Pech Architects. Síguelo en Twitter como @economiaoil . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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