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No son los dólares, no es Banxico, son los bancos corresponsales

Los reguladores y supervisores en México deberían actuar en conjunto con las entidades financieras a fin de fortalecer la relación con sus contrapartes extranjeras, señala José Alberto Balbuena.
lun 14 diciembre 2020 11:59 PM

(Expansión) – La atención del debate por cuanto a las modificaciones de la Ley del Banco de México aprobadas por el Senado de la República para que ese instituto central reciba dólares en efectivo se ha centrado en la afectación o no de su autonomía. Considero que no es ahí en donde se debe centrar el debate.

El tema que deberíamos estar analizando y discutiendo es que hoy en día el sistema financiero mexicano esté de facto sujeto a los criterios, prioridades, agenda e intereses de bancos corresponsales extranjeros y de sus supervisores y reguladores, en un tema muy relevante para nuestra economía como es la repatriación de dólares en efectivo.

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El turismo, las remesas en efectivo y la actividad comercial en la frontera norte justifican por sí mismos la existencia lícita de dólares en efectivo y, en consecuencia, su captación por parte del sistema financiero para su posterior repatriación a Estados Unidos. Cada año el sistema financiero mexicano repatria a Estados Unidos aproximadamente 4,000 millones de dólares.

Para hacer esto posible es indispensable la participación de un corresponsal bancario. Cada semana aviones con dólares en efectivo viajan de México a Estados Unidos para, una vez declarados tanto en la aduana de México como en la aduana de Estados Unidos, se entregan en los bancos de la Reserva Federal para que, una vez verificada por la Reserva Federal la autenticidad de dichos billetes, se depositan en la cuenta que el banco exportador en México tiene con su corresponsal bancario americano, el cual, a su vez tiene una cuenta en la reserva federal. Cabe señalar que, en todo este proceso los bancos mexicanos cumplen con los más altos estándares de prevención de lavado de dinero.

Mediante este procedimiento se hace la “alquimia” de convertir dólares en efectivo en dólares electrónicos. Una vez convertidos en dólares electrónicos se pueden mover a cualquier parte del mundo a través del sistema financiero internacional.

Cada banco corresponsal tiene su modelo de negocio, sus programas de prevención de lavado de dinero y su apetito al riesgo. Asimismo, están sujetos a la supervisión y regulación de autoridades que tienen sus propios criterios e intereses.

Así las cosas, los bancos mexicanos que ofrecen el servicio de captación de dólares en efectivo se encuentran en un contexto adverso muy intenso. Por una parte llevan a cabo operaciones que se consideran de alto riesgo dado que el origen de esos dólares puede ser ilícito y por la otra parte necesitan a corresponsales bancarios extranjeros que a su vez se encuentran supervisados y regulados por autoridades que consideran que transacciones con bancos mexicanos y, en particular, la repatriación de dólares en efectivo son de alto riesgo para su sistema financiero.

Esta combinación provocó que bancos corresponsales decidieran suspender, restringir e inclusive cerrar el negocio de corresponsalía bancaria con bancos mexicanos. Actualmente, el sistema financiero cuenta con muy pocos corresponsales bancarios para hacer la repatriación de dólares en efectivo.

Los reguladores y supervisores en México deberían actuar en conjunto con las entidades financieras a fin de fortalecer la relación con sus contrapartes extranjeras, fomentar la creación de estándares comunes de supervisión y regulación, así como la creación de políticas y criterios que permitan mantener un sistema de corresponsalía bancaria adecuado. El cierre de relaciones de corresponsalía bancaria implica un muy alto costo en contra de nuestro propio sistema.

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En caso de no contar con corresponsales bancarios ¿Qué alternativas tenemos como país para atender la necesidad de captar dólares? ¿Dejaremos que esos dólares desaparezcan a través de canales informales? ¿Cuál será el destino de esos dólares? ¿Quién va a gestionar esos dólares?

Ante la falta de atención de estos temas desde la perspectiva de política pública no debe sorprendernos que se explore la posibilidad de que alguna entidad pública haga frente a estas necesidades.

Ahora bien, falta que la Cámara de Diputados apruebe la reforma planteada pero, ¿De casualidad alguien ya conoce la opinión y postura de los bancos corresponsales de Banco de México? ¿El Banco de México está listo para recibir dólares en efectivo? ¿Están en riesgo las relaciones de corresponsalía bancaria de ese instituto central?

El reto para el Banco de México es grande. Deberá implementar a la brevedad un programa de prevención de lavado de dinero que cumpla con los más altos estándares internacionales y, con los principios de la Bank Secrecy Act, deberá implementar sistemas automatizados adecuados y contar con personas con experiencia en la gestión de dólares en efectivo.

El secreto va a ser demostrarle a sus propios corresponsales que conoce el origen y la trazabilidad de esos dólares, tal y como lo hacen las instituciones de crédito. Hoy en día así funciona este negocio.

Nota del editor: José Alberto Balbuena fue Jefe de la Unidad de Inteligencia Financiera en México y representante de la SHCP en Washington en esta materia. Es abogado, especialista en prevención de lavado de dinero, cumplimiento, integridad y riesgos, y socio del despacho GPL Abogados. En el pasado fue jefe de legal y cumplimiento de Azteca Servicios Financieros. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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