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Para la antología de la ocurrencia: Sembrando Vida 2.0 y cambio climático

Esto es cultivo de afinidades políticas más que de árboles. Adiós bosques, a cambio de un paliativo temporal a familias extremadamente pobres, apunta Rodrigo Villar.
vie 23 abril 2021 12:01 AM

(Expansión) - A nuestro presidente le encanta que le tomen fotos al lado de árboles frondosos. Ha dicho que los adora. Sin embargo, la Comisión Nacional Forestal, la entidad encargada de protegerlos, sufrió este año otro recorte presupuestal, ahora de cerca de 9%, con lo cual acumula una disminución de más de 40% en menos de 10 años.

Los efectos se hacen trágicamente patentes en cada “temporada de incendios”, como la que ocurre justo ahora.

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Parafraseando el dicho popular estadounidense, no sólo el gobierno, sino los mexicanos, como nación, deberíamos poner nuestro dinero donde está nuestra boca: en lo que atañe a la preservación de lo que nos queda de bosques, también han sido recortados drásticamente los recursos de organismos como la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, de la mano del presupuesto del sector ambiental en general.

Eso ocurría al declinar el “periodo neoliberal” y se ha acentuado con la llamada “cuarta transformación”. No es de extrañar nuestras tasas de deforestación se mantengan en niveles de unas 280,000 hectáreas anuales.

Paradójicamente, ahora que tenemos al programa emblemático Sembrando Vida con etiqueta de prioridad nacional, el panorama pinta cada vez peor. Recibe 10 veces más dinero que la Conafor, pero se acumula evidencia de que más que proyecto socioambiental, lo que queda es un despliegue de clientelismo político marcado por la opacidad y el desorden.

El resultado forestal neto es negativo: tala de árboles para, en el mejor de los casos, plantar otros.

Desafortunadamente, lo que asoma es el peor escenario, como se infiere del informe recién publicado por el World Resources Institute, soportado con monitoreo satelital: vinculado al programa, cerca de 73,000 hectáreas de bosques perdidas en 2019, la mayor parte en zonas de gran biodiversidad y alta vulnerabilidad al cambio climático; en Chiapas, Tabasco, Veracruz, Yucatán, Quintana Roo y Campeche. Especialistas creen que la devastación acumulada podría pasar de 150,000 hectáreas.

No es difícil entender el origen del desastre: se abandonan programas basados en mejores prácticas internacionales, como el Pago por Servicios Ambientales, que remunera a comunidades por cuidar sus bosques, para incentivar que los arrasen para sembrar frutales y maderables, y recibir 5,000 pesos mensuales por cada 2.5 hectáreas. Si el programa no jala a futuro, como es previsible, quedan con una parcela agrícola para otros usos.

Esto es cultivo de afinidades políticas más que de árboles. Adiós bosques, a cambio de un paliativo temporal a familias extremadamente pobres, con el costo colateral de un deterioro ecológico potencialmente radical de su entorno: de la deforestación y pérdida de biodiversidad a procesos de empobrecimiento hídrico y de los suelos.

Para mayor contradicción, mientras se queman y talan más bosques y selvas, con cada vez menos bomberos y guardabosques para salvarlos, ahora se quiere exportar este modelo. Más aún, se decide presumirlo en una cumbre sobre cambio climático, postulado como la propuesta de México.

 
#QuéPasóCon los apoyos del gobierno por la pandemia?

Como una especie de carambola de fantasía a tres bandas: greenwashing para no presentarse en el foro como el invitado que no trae nada, mostrar a públicos internos y votantes cautivos la proverbial perseverancia (aunque sea en el error) y dispositivo retórico para desconcertar e importunar al vecino poderoso con un planteamiento migratorio tan singular como incoherente e inviable.

“Si vas a sembrar café o cacao, pues son tres años, te apoyamos tres años, pero a los tres años, ya que tengas tu cultivo, ya tienes derecho a una visa de trabajo por seis meses para Estados Unidos. Vas seis meses y regresas a tu pueblo. Y luego tres años después de tener tu visa de trabajo, con buen comportamiento, ya tienes derecho a solicitar tu nacionalidad estadounidense. Eso es ordenar el flujo migratorio”.

Tal cual, más otra ocurrencia genial: ante el reto climático, México se sacrificará con un límite a su producción de petróleo en 2 millones de barriles diarios. Hay colchón para tal generosidad: ni siquiera llegamos a 1.7 millones.

¿De verdad esa va a ser la aportación de nuestro país ante el mayor desafío de la humanidad? Y eso cuando nuestro gobierno dobla la apuesta a la energía fósil: cuando por encima del lema “por el bien de todos, primero los pobres”, se subvenciona una petrolera que el año pasado tuvo pérdidas por más de 21,000 millones de dólares, lo que incluye construir una refinería, que no se necesita, donde debería haber manglares.

Todo eso mientras en el resto del mundo la tónica es la desinversión de ese sector, con dinero a raudales y tasas de interés históricamente bajas para invertir en antídotos y alternativas sustentables.

Esta situación me recuerda aquel concurso para identificar el trámite burocrático más absurdo. Si hubiera uno para ocurrencias ambientales, Sembrando Vida Remasterizado sería fuerte candidato al premio mayor. El problema es que lo que parece una comedia del absurdo puede derivar en una tragedia en toda forma. Las crisis climática, migratoria y forestal son reales y demandan actitudes y respuestas no sólo serias, sino urgentes.

Las ocurrencias pueden producir tragedias; las ocurrencias desbordadas, tragedias desbordadas.

Nota del editor: Rodrigo Villar es un emprendedor social y Socio Fundador de New Ventures, donde busca transformar la manera tradicional de hacer negocios y crear un nuevo modelo empresarial que perciba el impacto como status quo. Cuenta con un MBA del Royal Melbourne Institute of Technology y estudió la carrera de Contabilidad y Administración Financiera por el Tecnológico de Monterrey. Síguelo en Twitter y/o en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

 
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