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Afganistán, un nuevo divisor internacional

La caída relámpago de Kabul y la extrema velocidad de la toma del palacio presidencial manchará el legado de Joe Biden como presidente de Estados Unidos, señala Rina Mussali.
mar 31 agosto 2021 11:59 PM

(Expansión) - La caída de Afganistán en manos de los talibanes después de una guerra fallida y la más prolongada de la historia de Estados Unidos marcará un fiasco de su política exterior: 20 años para que un grupo insurgente, fundamentalista y terrorista imponga una implacable teocracia medieval y represiva en el centro geopolítico de Asia y aquel que dispondrá de un equipo de combate militar cifrado en 85,000 millones de dólares destinado originalmente a apoyar al gobierno del expresidente Ashraf Ghani, tal y como lo señaló el congresista republicano, Jim Banks, quien también advirtió que ahora los talibán cuentan con “más helicópteros Black Hawk que el 85% de los países en el mundo”.

La caída relámpago de Kabul y la extrema velocidad de la toma del palacio presidencial manchará el legado de Joe Biden como presidente y comandante en jefe de las fuerzas armadas.

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Una Casa Blanca distraída de lo que realmente sucedía en Afganistán provocó un caótico retiro de efectivos militares de Kabul y empeñada en dar lecciones de cómo aparentemente exportar un modelo de gobernanza política basada en instituciones y el estado de derecho imputarán impactos temerosos para el mundo.

Afganistán se convertirá en un nuevo divisor internacional en el delicado triángulo Washington-Beijing-Moscú, cuyas brechas de discordia serán agravadas ante el inminente reconocimiento internacional que China y Rusia le otorgarán al gobierno talibán, a propósito de garantizar la estabilidad política en una zona botín entre potencias centrales y regionales.

Con diálogo y múltiples reuniones, Rusia y China impondrán sus condicionantes hacia los talibanes, si es que quieren recibir el anhelado reconocimiento internacional que les permitirá obtener concesiones, créditos, ayudas y representación diplomática. Éste será el tema que guiará las discusiones entre líderes de la Organización de Cooperación de Shanghái a celebrarse el 16 y 17 de septiembre en Dushanbe y en el marco de su vigésimo aniversario.

Ninguno de estos poderes sistémicos y centrales tolerará el extremismo ideológico y el resurgimiento del terrorismo que pueda desestabilizar la esfera de influencia rusa y la pequeña frontera con China, que colinda con la provincia autónoma de Xinjiang, nutrida por la población rebelde y musulmana uigur y región geográficamente estratégica para la implementación de la Iniciativa de la Franja y de la Ruta, el gran proyecto de infraestructuras entre Asia, Europa y África convertida en la carta suprema de Xi Jinping para sellar el ascenso de China como potencia y contrarrestar la influencia de Estados Unidos.

Mientras que los talibanes harán todo lo necesario para que la comunidad internacional los reconozca como fuerza legítima y representativa del pueblo afgano – de ahí su discurso de moderación y amnistía- el mundo Occidental se crispará frente a otros de sus traslapes: la nueva ola de refugiados afganos.

¿A dónde irán?, ¿cómo habrán de repartirse las cuotas?, ¿quién los financiará? Son temas pendientes que están por resolverse y que habrán de generar una enorme convulsión. Con un sentimiento antiinmigrante en Estados Unidos bajo un trumpismo latente y una crisis humanitaria en Centroamérica que ha generado un pico en las detenciones fronterizas, ¿cuántos afganos recibirán la administración de Biden, a 14 meses de las elecciones intermedias?

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México da refugio a cinco mujeres afganas del equipo de robótica

La caída de Afganistán también cimbrará a la Unión Europea que ya no estará liderada por la canciller alemana Angela Merkel, tras 16 años en el cargo y ante su inminente salida por la celebración de la elección federal alemana del 26 de septiembre. Si bien Ursula von der Leyen ha ofrecido rutas legales y seguras para los afganos que requieran protección, algunos gobiernos se han pronunciado en contra de la recepción de refugiados.

Austria, uno de los principales acogedores de refugiados afganos, ya descartó continuar con dicha práctica; Grecia ha sostenido que no volverá a ser la puerta de entrada de refugiados al continente y concluyó la construcción de un muro fronterizo con Turquía. Francia ha pedido una respuesta contundente en mantener a los refugiados más cerca de casa. No hay duda, el éxodo afgano se colocará como otro ingrediente que desestabilizará la Unión Europea. Tan sólo recordemos que el brexit tuvo como gran motivador el tema de la migración y las fonteras abiertas y porosas.

El regreso del grupo talibán también genera desdobles y ramificaciones en distintas regiones del mundo. En América Latina el impacto geopolítico lo recibirá México. Estados Unidos presionará más para reforzar la seguridad en su frontera sur y evitar la resurrección terrorista, tras los atentados recientes de ISIS-K, un potencial muy desafortunado para una frontera terrestre que todavía se encuentra cerrada para el tráfico no esencial desde marzo del 2020 por los efectos del shock pandémico.

¿Será este el mensaje que se imprimirá el 9 de septiembre cuando se abordará en Washington la reactivación del Diálogo Económico de Alto Nivel entre México y Estados Unidos (DEAN)? Un punto adicional será considerar el actuar del gobierno mexicano en futuras votaciones del Consejo de Seguridad como miembro no permanente.

Por el momento resulta una buena noticia la acogida de un grupo mujeres afganas que destaca en los campos de la ciencia e innovación, así como dos grupos de periodistas afganos. ¡Bienvenidos!

Nota del editor: Rina Mussali es analista internacional y autora del libro "AMLO y el Mundo, claves hacia el 2024". Síguela en Twitter , Facebook y en LinkedIn . Las opiniones expresadas en esta columna son exclusivas de su autora.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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