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Investigación universitaria: los desafíos de su vinculación con la industria

Es deseable mejorar los procedimientos de evaluación de investigadores, con el objetivo de transformar sus estructuras de incentivos y oportunidades, considera Juan Alberto González Piñón.
mié 17 noviembre 2021 06:58 AM
Investigación universitaria: los desafíos de su vinculación con la industria
Una política pública de fortalecimiento de capacidades científicas y tecnológicas debe definir objetivos y proponer acciones consistentes en diferentes ámbitos, apunta Juan Alberto González Piñón.

(Expansión) - El pasado 9 de noviembre el Conacyt dio a conocer el nuevo Programa Especial de Ciencia, Tecnología e Innovación, el cual plantea un enfoque de atención exclusivamente en las líneas de interés del sector público, dejando fuera de la ecuación las necesidades de vinculación de los sistemas de investigación universitarios con el sector productivo.

Un signo de madurez de los sistemas de investigación universitarios es la existencia de condiciones de trabajo y retributivas razonables y estables para los investigadores, en donde los incentivos individuales y colectivos deben favorecer el equilibrio entre la investigación básica, la investigación aplicada y el desarrollo tecnológico.

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En el caso de las tecnologías universitarias es común que el paquete tecnológico está incompleto, a veces, lo que se desarrolla sólo corresponde a la tecnología de producto y proceso, dejando de lado la tecnología del equipo y operación. Pero más aún, las tecnologías de producto y proceso están incipientes, dado que su funcionamiento, en el mejor de los casos, está aprobado a nivel laboratorio, pero no a nivel industrial, lo cual es una limitante para que las empresas estén dispuestas a comprar esas tecnologías.

El riesgo es alto -al no estar probadas- y se requiere de inversiones considerables para desarrollar el resto de los componentes que hacen falta para que el producto pueda ser comercializado, esto es, pruebas que garanticen el buen desempeño del producto, la optimización del proceso, la adquisición de la maquinaria para producirlo, las pruebas de mercado, los registro ante las autoridades, entre otros.

Una política pública de fortalecimiento de capacidades científicas y tecnológicas debe definir objetivos y proponer acciones consistentes en diferentes ámbitos, algunos de los cuales deben dirigirse al fortalecimiento de los mecanismos de vinculación y transferencia de tecnología.

Definir esta política de CTI exige garantizar el crecimiento de las capacidades básicas de generación de conocimiento y de formación de capital humano, para elevar la capacidad de absorción de conocimiento de las empresas y del conjunto del país.

Asimismo, es deseable mejorar los procedimientos de evaluación de investigadores, con el objetivo de transformar sus estructuras de incentivos y oportunidades, hacerlos más responsables ante las necesidades sociales y económicas, y aumentar su relacionamiento con la industria y el sector público, para la resolución de problemas nacionales y dar mayor pertinencia a la oferta de conocimiento científico y tecnológico con el desarrollado en el país.

Las empresas mexicanas deben respaldar su posición competitiva en mercados internacionales en el uso avanzado de la tecnología y en la aplicación y utilización de conocimiento producido por las universidades y centros de investigación del país. Comprar conocimiento y tecnología en el exterior debe dejar de ser la pauta dominante.

Al ser las universidades y los centros de investigación públicos quienes dominan el sistema de producción de conocimiento científico y tecnológico, estos responden a una estructura de incentivos que pone el acento en actividades que se plasman en artículos y publicaciones científicas.

Esta influencia explica el aislamiento de los investigadores del mundo de la empresa y la producción, fomentando que la mayoría de las universidades y los CPI sean mundos auto referenciados, coherentes con el modelo tradicional de la carrera académica.

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México requiere migrar a un fuerte sistema universitario, con alto grado de excelencia y una tradición de cooperación con la empresa, con el objetivo de solucionar la desarticulación del sistema y la falta de interacción entre las universidades y la industria, donde la ausencia de demanda tecnológica y de conocimiento por parte de las empresas, impide que la ya de por sí limitada producción científica y tecnológica se proponga satisfacer las necesidades científicas y tecnológicas de las empresas y de la sociedad, y no sólo del mundo académico.

Una vía es el que las universidades y centros de investigación desarrollen programas de apoyo a la creación, fortalecimiento y sostenimiento de Oficinas de Transferencia de la Tecnología e Innovación, a partir de un catálogo de competencias e instrumentación de sus respectivas capacidades, las cuales faciliten que la demanda llegue al interior de las organizaciones. A mediano y largo plazo, estas estructuras pueden convertirse en un buen “observatorio” de la dinámica de la demanda local, para ligar resultados de la investigación con el sector productivo.

Adicionalmente este catálogo de capacidades podría dar origen a la creación de centros de servicios de extensión tecnológica a las empresas, dentro de los campus universitarios, como mecanismos para iniciar y consolidar el vínculo con el sector empresarial, sobre todo con las pymes. Estos centros de servicio (debido a las inversiones en equipamiento, infraestructura y creación de laboratorios que los mismos conllevarían) serían, a la vez, un medio para mejorar la formación de jóvenes investigadores desde el punto de vista práctico y experimental.

La política científica y tecnológica debe favorecer una nueva dinámica basada en la difusión del conocimiento, el intercambio tecnológico, la transferencia, la asimilación de tecnología y la creación de condiciones para la consolidación de la innovación a escala nacional.

Nota del editor: Juan Alberto González Piñón es director de Spark UP y académico de la Facultad de Empresariales de la Universidad Panamericana. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones expresadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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