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Habilidades directivas de los líderes en tiempos complejos y de COVID

Veamos más allá de la crisis global causada por el COVID que nos ha hecho desarrollar habilidades específicas, considera Humberto Terán.
mié 08 diciembre 2021 11:59 PM
Habilidades directivas de los líderes en tiempos complejos y de COVID
Es siempre difícil poder determinar con precisión cómo regresarán las inversiones hechas para desarrollar habilidades y competencias en la persona. Su impacto lo veremos en sus comportamientos y actitudes consistentes en el tiempo, considera Humberto Terán.

(Expansión) - El ambiente volátil, complejo, incierto y ambiguo se agudiza con la llegada del COVID, que reta la capacidad humana para tomar decisiones óptimas, relacionada a nuestra natural limitación de procesar la gran cantidad de información disponible.

A la pandemia se suma la complejidad político-legal, social, económica y tecnológica, las preferencias del consumidor que - al estar en continuo movimiento- incrementan riesgos y generan disrupciones. Estas fuerzas empujan impetuosamente las organizaciones, cuestionan los modelos operativos, se busca eficiencia y efectividad en ambientes remotos, así como la eficacia en los resultados.

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Podemos empíricamente comprobar que las personas se ven rebasadas y denotan fragilidad, ansiedad e incomprensión de la realidad, que no tiene un comportamiento lineal. Sin embargo, el ser humano, sorprende con sus habilidades para responder a ello; sobre todo si se sabe con capacidades únicas, irrepetibles y singulares. Un ser libre y en sociedad que pone lo mejor de sí mismo al servicio de otros, para contribuir positivamente al ambiente en donde se desenvuelve.

Estas habilidades son herramientas para permitir su progreso, ayudan a enfrentar ambientes complejos, facilitan la adopción de nuevas formas de hacer y nuevas tecnologías.

Consideremos algunas de ellas que, junto a los conocimientos técnicos, permiten responder a las tendencias y escenarios que se presentan:

- Formar y perfeccionar el liderazgo colaborativo relacional: La apertura de mente, trabajo en equipo, escucha activa, la cercanía y empatía con otros, permitirán entender la complejidad, completar nuestra percepción de la realidad y con base en el sentido y propósito de la organización guiarla al crecimiento.

Junto a estas habilidades es valiosa la implementación en la empresa de herramientas, plataformas y dinámicas formales de relación entre las personas que faciliten y procuren espacios seguros para aprender de otros, detectar señales de éxito o desviación en nuestras decisiones e incorporarlas como aprendizaje a la estrategia y estructura del negocio.

Con estos “inputs” de inteligencia colectiva y liderazgo colaborativo, buscamos más que equivocarnos pronto, acertar rápidamente.

- Formar y perfeccionar la disposición y habilidad digital: PWC apunta en el documento: Tecnología en el trabajo empodera, satisface y conecta (2018), que “en el mundo actual los seres humanos no sólo utilizamos la tecnología, tenemos una relación con ella”. En ese sentido no debe sorprendernos cómo modifica nuestra forma de relacionarnos, de movernos en el mundo y en los negocios.

Sin embargo, la rapidez de los eventos nos abruma. Construir habilidad de aprendizaje continuo, disposición personal y colectiva en un ambiente seguro e inclusivo respecto a la tecnología, logará que el trabajo se vuelva sencillo e interesante.

El mismo documento afirma que la mayoría de los mexicanos reconoce que la tecnología en su trabajo les compromete, los hace eficientes y enfocados, además de que consideran les ayuda a trabajar mejor con otros, y están dispuestos a invertir tiempo para desarrollar competencias relacionadas y aprender nuevas aplicaciones.

Las empresas juegan un papel importante para habilitar y favorecer en sus grupos de interés la cultura, herramientas y conductas personales necesarias, comunicar la estrategia del negocio relacionada a este tema y en su caso re-inventar su modelo apoyado en está disposición de sus colaboradores.

 

- Fortalecer el pensamiento crítico que tiene relación con la capacidad de la persona de evaluar situaciones de una manera integral-objetiva basada en hechos y datos, determina las causas y una vez definido el problema propone soluciones, las pondera y decide.

Los aspectos importantes son búsqueda razonable de información, considerar factores relevantes y balancear intereses de los diferentes stackeholders, plantear principios y criterios para determinar rumbo de acción e implementar con determinación lo decidido, y gestionar la ejecución.

Esta habilidad de pensamiento crítico, junto a la humildad para ajustar el rumbo, si fuera necesario, es y seguirá siendo útil, además de perdurable en el tiempo.

Es siempre difícil poder determinar con precisión cómo regresarán las inversiones hechas para desarrollar habilidades y competencias en la persona. Su impacto lo veremos en sus comportamientos y actitudes consistentes en el tiempo. Lo veremos en la contribución de sus objetivos relacionados a su encargo y en el resultado de los equipos donde pertenece que, al estar alineados, impactan la rentabilidad y sustentabilidad del negocio.

MichaelPage en su Reporte de Habilidades 360, 2020, comparte que cuando se combinan capacidad técnica y competencias humanas, las empresas acceden a ventajas para enfrentar crisis e incertidumbre, obtener mejores resultados económicos, lograr sinergia entre las áreas de la compañía, promover innovación empresarial, lograr una mejor atención al cliente y permitir adoptar nuevas tecnologías. A lo anterior sumemos que al invertir en las personas contribuimos a uno de los importantes objetivos de la empresa: construir una mejor sociedad.

Veamos más allá de la crisis global causada por el COVID que nos ha hecho desarrollar habilidades específicas. El aprendizaje adicional al que nos debe llevar esta situación incrustada en nuestra temporalidad es la importancia de formar y perfeccionar aquellas que por sus características sean vigentes en el tiempo y que nos permitan completar una visión más amplia de la realidad, en colaboración con otros y que nos den de manera sustentable los cimientos de nuestro actuar futuro.

En ese sentido, la invitación es continuar la reflexión e implementar en nuestras personas estas habilidades para dirigir y consolidar el crecimiento personal junto al de la organización.

Nota del editor: Humberto Terán es Director de Comercialización y Marketing en ICAMI Región Norte. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

 
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