Publicidad

Síguenos en nuestras redes sociales:

Publicidad

La economía bajo la llamada 4T: cómo evitar “el error de abril”

Si la llamada 4T quiere seguir fomentando esa incontinencia financiera, basta que continúe impulsando iniciativas como la contrarreforma eléctrica, apunta Sergio Luna.
mar 19 abril 2022 11:59 PM
Aspectos de billetes, durante la cuesta de enero especialistas recomiendan medir los gastos.
Aparentemente la elección de Donald Trump y la incertidumbre sobre el TLCAN solo tuvo un efecto pasajero sobre la confianza de los inversionistas, considera Sergio Luna.

(Expansión) - En mi artículo anterior comentaba sobre el bajo crecimiento económico como un fenómeno estructural. La causa inmediata es una fuerte caída en la tasa de inversión. Entre octubre de 2018 y diciembre de 2021, la inversión fija bruta descendió un 17%.

La primera fecha coincide con la cancelación del proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) lo que, con cierta reserva inicial de mi parte, bauticé como el “error de octubre”.

Publicidad

En retrospectiva, este término parece cada vez más apto. De hecho, ayuda a marcar un contraste en circunstancias que es analíticamente útil. El “error de diciembre” (la devaluación del peso en diciembre de 1994) fue un evento explosivo, derivado de un proceso de sobreendeudamiento.

El “error de octubre” es una situación de implosión, asociada a un fenómeno de inversión tan baja que el país o bien deja de importar capital o incluso comienza a exportarlo. Ambas son situaciones de crisis, pero de naturaleza distinta.

Más relevante para nuestros propósitos, los dos fenómenos son bien capturados por las cuentas externas. El fenómeno de apalancamiento excesivo detrás del “error de diciembre” se reflejó en un déficit de cuenta corriente (esto es, el ahorro del resto del mundo financia a México) por 6.7% del PIB en 1992.

Por otra parte, el letargo de la inversión al que da origen el “error de octubre” se acentúa con el choque de la pandemia y lleva a nuestro país a generar un superávit en cuenta corriente (México financia al resto del mundo) por 2.4% del PIB en 2020.

Las circunstancias del “error de octubre” son más notables cuando analizamos nuestra Posición de Inversión Internacional (PII). Esta refleja el saldo de lo que el resto del mundo invierte en nuestro país o bien cuánto han invertido los mexicanos fuera de México.

Cuando ‘neteamos’ estas posiciones, encontramos que en el agregado el resto del mundo incrementa su exposición a México en 139,000 millones de dólares (mdd) entre 2016 y el tercer trimestre de 2018. Aparentemente la elección de Donald Trump y la incertidumbre sobre el TLCAN solo tuvo un efecto pasajero sobre la confianza de los inversionistas.

Lo sorprendente es lo que ocurre con la PII entre el cuarto trimestre del 2018 y el tercero de 2021 (último dato disponible). En el neto, hay una caída en la exposición del resto del mundo a activos mexicanos por 17.8 mil mdd. Lo que no logró Trump – espantar capitales – sí parece haberlo conseguido AMLO y la 4T.

Revisemos a mayor detalle el resultado agregado. El aumento en la exposición foránea vía inversión directa es muy moderado (26.4 mil mdd vs. 77.9 mil mdd en 2016-3T18) y la exposición vía portafolio se reduce en el neto en -5.5 mil mdd.

Al interior de la posición de portafolio, la caída en el neto tiene que ver con inversionistas foráneos que muestran menor apetito por títulos mexicanos – el aumento en su exposición por 27.7 mil mdd es modesto en comparación con el desempeño histórico – pero, sobre todo, con un aumento importante de la exposición de inversionistas locales al exterior. Nuestra PII en este rubro sube de 61,000 mdd en 3T18 a 87,000 mdd tres años después.

 

En otras palabras, a raíz de la cancelación del NAICM los inversionistas foráneos sí se han vuelto más cautos sobre invertir en México, pero son sobre todo los locales quienes han optado por mejor invertir fuera. No es un tema de tasas; éstas mantienen un diferencial razonable con respecto a las referencias internacionales. Tiene que ver con el otro elemento que Keynes identificaba ya hace mucho tiempo como clave para un inversionista: incertidumbre.

El meollo del asunto es este: cuando un proyecto de país no convence, cualquier cantidad de capital es excesiva. El dinero que en otras circunstancias se desplegaría para financiar inversión aquí se destina mejor a financiar proyectos en otras latitudes. Bajo estas circunstancias, el tipo de cambio puede estar firme pero la economía se desinfla.

Si la llamada 4T quiere seguir fomentando esa incontinencia financiera, basta que continúe impulsando iniciativas como la contrareforma eléctrica. Si por otra parte queremos evitar el “error de abril”, el “error de mayo” o el del mes que sea y comenzar a corregir rumbo, el rechazo por parte del Congreso a dicha propuesta es buena noticia. Me parece que indica que la respuesta está en la política y en la conformación de alternativas de proyecto de país.

Nota del editor: Sergio Luna estudió Economía en la UNAM y la Universidad de Londres. Fue economista en el Banco Nacional de México durante 33 años y continúa en dicha profesión, ahora de manera independiente. Síguelo en Twitter y/o en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

 
Publicidad
Publicidad