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Implicaciones del alza de la tasa de interés para la banca y para sus usuarios

Ante un entorno económico retador, la banca comercial mantiene una sólida posición financiera, lo que considero que le permitirá navegar el ciclo económico sin un impacto generalizado en el sector.
jue 14 julio 2022 06:10 AM
Analistas esperan nuevo aumento en la tasa de interés de Banxico
En México hemos observado un ciclo de alza de tasas de interés a partir de la mitad de 2021: se ha registrado un incremento de 375 puntos base en la tasa de referencia a partir de su nivel mínimo de 4.00% en junio de 2021, para así llegar a un nivel de 7.75% en junio de 2022.

(Expansión) - En 2022, el entorno económico y de mercado refleja ciertos riesgos, no solo para el sector bancario, sino de manera general para diversas industrias. En particular, las presiones inflacionarias a nivel global aún no se disipan: podemos observar niveles máximos de inflación tanto en economías emergentes como en mercados desarrollados. En particular, la inflación anual en México se ubica en 7.9%, mientras que en Estados Unidos vemos un comportamiento similar, con una tasa anual de 8.6%.

Lo anterior ha llevado a una adopción de política monetaria restrictiva por parte de los bancos centrales a nivel global. En particular, en México hemos observado un ciclo de alza de tasas de interés a partir de la mitad de 2021: se ha registrado un incremento de 375 puntos base en la tasa de referencia a partir de su nivel mínimo de 4.00% en junio de 2021, para así llegar a un nivel de 7.75% en junio de 2022.

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Un primer efecto para la banca comercial por el ciclo de alzas será el entorno retador para el crecimiento real de las carteras, lo que reforzaría la tendencia de bajo crecimiento en términos reales observada desde 2020. En este sentido, considero que la banca adoptó una posición cauta ante la incertidumbre generada por el COVID-19, ya que implementó políticas de aprobación de crédito más conservadoras. Espero que la postura cautelosa de la banca se mantenga durante 2022, donde el entorno económico con riesgos a la baja limitaría el apetito de riesgo de las instituciones financieras.

Complementando lo anterior, el incremento de las tasas podría repercutir en una menor demanda de crédito en ciertos sectores económicos. Si bien se pudieran presentar necesidades de liquidez que se podrían atender a través del crédito bancario, también se postergarían decisiones de inversión por mayores costos de financiamiento. La combinación de un crecimiento limitado en la oferta y una menor demanda por incremento de las tasas llevarían a un balance de riesgos a la baja para el crecimiento del sector.

Es importante recalcar que una menor tasa de crecimiento en comparación con los años prepandemia no implica un deterioro en la posición financiera del sector, el cual ha mostrado una resiliencia relevante tras los choques. En este sentido, las métricas de solvencia del sector se han fortalecido, gracias a la postura conservadora de la banca ante un entorno de incertidumbre. De igual forma, la generación de utilidades del sector también muestra una tendencia positiva. Estos factores dejan a las instituciones bancarias bien posicionadas para enfrentar los retos económicos actuales.

Diferenciando las perspectivas por segmento, esperaría que los créditos destinados para la adquisición de bienes duraderos, inversiones o adquisición de activos productivos enfrenten directamente las presiones en el crecimiento, lo que impactaría a las carteras empresariales o hipotecarias. Por otra parte, los créditos de consumo y de capital de trabajo tendrían un menor impacto en su demanda, ya que el efecto de mayores tasas de interés se compensaría parcialmente por las necesidades de liquidez de los acreditados, en particular, me refiero a los productos como tarjetas de crédito y créditos pyme.

 

Adicional a las perspectivas mencionadas sobre la banca comercial, es importante mencionar el impacto que tendrá el entorno económico y el ciclo de alzas en los intermediarios financieros no bancarios. En este sector identifico dos factores principales: por una parte, se tiene que tomar en cuenta la mayor sensibilidad a los choques económicos e inflacionarios de la base de clientes no bancarizada, el cual podría repercutir en un mayor perfil de riesgo en las carteras de crédito.

Por otra parte, el costo de fondeo de los intermediarios que no tienen la facultad para captar ahorros del público en general tendría un incremento de mayor magnitud en comparación con los intermediarios bancarios. Si bien ambos riesgos están presentes, considero que el sector está adecuadamente posicionado para absorber estos impactos sin presentar un deterioro generalizado.

En conclusión, ante un entorno económico retador, la banca comercial mantiene una sólida posición financiera, lo que considero que le permitirá navegar el ciclo económico sin un impacto generalizado en el sector. Si bien el financiamiento del sector privado es uno de los motores para el crecimiento y la recuperación económica, creo que una banca bien posicionada y con un perfil conservador sería un componente favorable para la balanza de riesgos económicos en el futuro.

Nota del editor: Akira Hirata es Director Asociado de Instituciones Financieras / ABS de la calificadora HR Ratings. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

 
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