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El reaseguro es algo más que el seguro del seguro

Asegurar algunos monumentos históricos, restos arqueológicos o tradiciones populares no es una tarea de una sola empresa, sobre todo los que son considerados Patrimonio Cultural de la Humanidad.
lun 08 agosto 2022 06:06 AM
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Si hablamos de costos, asegurar una obra de tal magnitud como la refinería Dos Bocas, el Tren Maya o incluso el AIFA, no es algo sencillo, apunta Octavio Careaga.

(Expansión) - Todo el mundo habla de las obras insignia de este gobierno: el Tren Maya, la refinería Dos Bocas, el aeropuerto internacional Felipe Ángeles (AIFA) y los comentarios son algunos a favor, otros en contra, pero en esta ocasión no busco profundizar sobre las obras en sí, sino más bien, sobre lo que representan este tipo de proyectos de infraestructura para la industria del reaseguro.

El objetivo no sólo es asegurar una construcción o un proyecto de gobierno, sino que significa garantizar que todo el gobierno funcione y tenga una cobertura que lo respalde en todo momento.

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Pero empecemos por el principio, para participar en el proceso de aseguramiento de una obra de esta magnitud o de un monumento histórico o de cualquier obra de infraestructura, se requiere que un grupo de empresas aseguradoras y reaseguradoras se reúna y evalúe el proyecto desde el inicio hasta el final, así como su posterior desempeño.

Asimismo, el gobierno debe buscar la mejor oferta que le garantice tranquilidad y pueda concentrarse en la construcción y en su debida operación.

Para llevar a cabo el aseguramiento de cualquier obra de gobierno, ya sean las obras insignia , carreteras, la construcción de un hospital, una sucursal de una dependencia o tan solo garantizar el buen funcionamiento de una dependencia - además de asegurar las posibles contingencias que puedan causar una merma o problema a un seguro (sus efectos negativos)-, las compañías de seguros y reaseguros se reparten el riesgo entre ellas y de esta manera nadie, ni nada se expone de modo único a los peligros que puedan generar estas obras de infraestructura que plantea realizar el gobierno federal. Es decir, todas las empresas aseguradoras se reparten el riesgo en diferente proporción para poder asumir el costo de este aseguramiento.

Si no existieran los reaseguros, esta actividad sería mucho más costosa y difícil de asumir por parte de una sola empresa. Y es que, si hablamos de costos, la verdad es que asegurar una obra de tal magnitud como pudiera ser Dos Bocas, el Tren Maya o incluso el AIFA, no es algo sencillo. Por ejemplo, asegurar algunos monumentos históricos, restos arqueológicos o tradiciones populares no es una tarea de una sola empresa, sobre todo en aquellos monumentos o lugares considerados como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

De ahí la importancia del reaseguro, que podría ser en palabras más, palabras menos: el seguro del seguro, ya que este contrato permite distribuir los riesgos y limitar las responsabilidades en caso de un siniestro.

Un ejemplo que nos puede ayudar a entender un poco más este tema es el huracán Vilma. Quizás algunas personas, sobre todo los jóvenes, no tienen un antecedente de lo que representó este evento para la industria aseguradora, pero en 2005 este fenómeno meteorológico fue considerado como “el huracán más intenso en los últimos 50 años”, fue catalogado como categoría 5 y sus vientos alcanzaron una intensidad máxima de 342 kilómetros por hora (km/h).

Este desastre natural es quizás uno de los más importantes dentro de la industria de seguros porque marcó un antes y un después en la industria aseguradora.

 

Este huracán es el quinto desastre natural más costoso a nivel internacional y las aseguradoras todavía lo recuerdan, ya que durante cinco años o más arrastraron una serie de reclamos que las empresas de seguros no quisieran volver a recordar.

Este siniestro también fue un parteaguas para la industria porque se reflexionó acerca de la importancia de armar un grupo de empresas aseguradoras y reaseguradoras que puedan ofrecer una cobertura no sólo para un lugar, sino también para ciertas obras de importancia mundial o local, o bien de edificios o monumentos que no tienen un valor específico porque va más allá de lo tangible, pero que necesitan contar con una cobertura que los respalde.

En otro momento hablaremos de la cobertura de las obras de arte, un seguro que también es interesante y cuyo valor es difícil de tasar, lo que ha dado motivo a muchas pláticas de interés.

Lo importante es saber que siempre, sin importar qué, los gobiernos requieren asegurar todas sus obras de construcción o sus planes de desarrollo, porque sólo así funciona un país.

Nota del editor: Octavio Careaga es actuario egresado del Instituto Tecnológico Autónomo de México y cuenta con más de 30 años de experiencia en el sector asegurador y reaseguros en México. Es un apasionado del fútbol americano y actualmente se desempeña como Director de THB México y de la región de América Latina. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

 
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