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ESG, una disciplina en construcción

Es lógico que la construcción de un sistema como la divulgación de información ESG, y su integración a la información financiera, tome tiempo. Lo importante es que avance en la dirección correcta.
mar 09 agosto 2022 06:10 AM
Capitalismo consciente
ESG es un proceso para gestionar los riesgos relevantes de una empresa en cuestiones ambientales, sociales y de gobierno corporativo, así como para identificar oportunidades en estos rubros, apunta Pablo Jiménez Zorrilla.

(Expansión) - Se conoce con las siglas ESG al movimiento que propone gestionar las empresas con mayor enfoque en los riesgos ambientales, sociales y de gobierno corporativo, así como en el impacto que sus operaciones tienen en distintos grupos de interés (stakeholders).

En los últimos meses, este movimiento ha sido criticado desde frentes tan diversos como empresarios e inversionistas con reconocimiento global (ej. Elon Musk o Peter Thiel), políticos de tinte conservador (ej. ex vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence), funcionarios de instituciones financieras y administradores de fondos (algunos convertidos en whistleblowers o denunciantes anónimos) e incluso por expertos ambientalistas.

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Las criticas van desde calificarlo como un “instrumento perverso” para introducir la agenda woke de la izquierda en el mundo de los negocios, hasta considerarlo perjudicial porque “roba atención” al tema central del cambio climático, e incluso quienes lo ven como una “cortina de humo” que permite a las empresas esconderse tras una narrativa que carece de sustancia.

Hace un par de semanas, la influyente revista The Economist dedicó su reporte especial a ESG, con una portada titulada “ESG. Las tres letras que no salvarán al planeta”. El reporte destaca varios retos del movimiento ESG, entre ellos: el hecho de que agregar cuestiones ambientales, sociales y de gobierno corporativo puede generar objetivos difusos e incluso en conflicto; la cuestionable veracidad de que el buen comportamiento de las empresas es mas lucrativo, cuando frecuentemente implica costos; y la falta de rigor y consistencia en los estándares de revelación y calificaciones (ratings) ESG.

Este reporte ha generado gran conversación y debate. Hay tres puntos que quisiera destacar:

El movimiento ESG no es sustituto de la acción gubernamental. Es claro que los grandes retos que enfrenta la humanidad no pueden resolverse trabajando en silos. Por el contrario, requieren colaboración estrecha entre gobiernos, academia, empresas privadas y sociedad civil. Las empresas han probado ser plataformas de innovación y escala para resolver problemas, en muchas ocasiones, con mayor velocidad y efectividad que los gobiernos.

Sin embargo, esto no implica que los gobiernos deban sacar las manos y dejar los temas en manos de las empresas. El combate al cambio climático es un claro ejemplo donde los gobiernos nacionales y supranacionales deben tomar acciones decididas y coordinadas, no solo para mejorar los estándares de revelación en materia ambiental, sino también para asegurar que las empresas asuman el costo de sus externalidades. El mejor ejemplo es el tema impostergable de impuestos de carbono.

La estandarización es un tema pendiente, pero avanza. La multiplicidad de criterios y métricas ESG y su inconsistencia generan confusión e ineficiencia. Desde hace años, empresas, inversionistas y expertos han señalado la importancia de estandarizar dichos criterios y métricas para contribuir a la mejor toma de decisiones.

Hace unos días, la Fundación IFRS (International Financial Reporting Standards) anunció haber finalizado la consolidación de la Value Reporting Foundation (Sustainability Accounting Standards Board), en seguimiento al compromiso asumido en la COP26 de consolidar el personal y los recursos de las principales iniciativas de divulgación de la sostenibilidad para los mercados de capitales a nivel mundial.

 

Alcanzar el nivel de rigor y transparencia que hoy tienen los reportes financieros ha tomado siglos, y siguen bajo revisión y perfeccionamiento constantes. Es lógico que la construcción de un sistema como la divulgación de información ESG, y su integración a la información financiera, tome tiempo. Lo importante es que siga avanzando en la dirección correcta.

La calificación ESG no debe confundirse con las inversiones de impacto. ESG es un proceso para gestionar los riesgos relevantes de una empresa en cuestiones ambientales, sociales y de gobierno corporativo, así como para identificar oportunidades en estos rubros.

Por ello, las reglas en materia de divulgación de información están enfocadas en mejorar la cantidad y calidad de información que las empresas revelan en relación con el impacto del cambio climático, por señalar uno de los temas de ESG, en sus operaciones y en sus resultados financieros. Esta información ayuda a los inversionistas a valorar el riesgo financiero de las acciones y bonos emitidos por la empresa.

Siendo así, una buena calificación ESG no necesariamente implica que la empresa tiene proyectos con impacto positivo en sus grupos de interés, sino que gestiona bien los riesgos. De tal suerte, los administradores de fondos deben ser claros en la oferta de sus productos. Por ejemplo, ¿se trata de un ETF de empresas con buena gestión de riesgos ESG o bien, de empresas con proyectos que miden su impacto positivo en materia ambiental o social? Son dos cuestiones distintas y los inversionistas merecemos claridad.

En resumen, coincido en varias de las críticas que señala The Economist y tengo un punto de vista distinto en algunos puntos. Sin embargo, concuerdo plenamente en lo que considero la conclusión de su reporte especial: ESG es un concepto que requiere esfuerzos importantes de revisión y mejora, pero no debe ser descartado. Vale la pena construir sobre este movimiento que, bien conducido, eleva el estándar de comportamiento de las empresas.

Nota del editor: Pablo Jiménez Zorrilla es socio de Von Wobeser y Sierra, S.C. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

 
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