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Giro latinoamericano a la izquierda, ¿por cuánto tiempo?

Con un triunfo de Lula, las izquierdas gobernarían los siete países más poblados y las seis economías más importantes de la región. Desde 2010, no tenían una presencia tan relevante como la actual.
vie 14 octubre 2022 12:00 AM
Combinación de fotos del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y el expresidente brasileño, Luiz Inácio Da Silva.
Jair Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva se verán de nuevo las caras en las urnas brasileñas para definir quién será el presidente de la mayor economía de América Latina por los siguientes años.

(Expansión) - En caso de que el próximo 30 de octubre Luiz Inácio Lula da Silva sea electo presidente de Brasil en segunda vuelta, serían 11 los gobiernos emanados de la izquierda en América Latina y el Caribe -suman ocho elecciones ganadas en los últimos cuatro años-. Aunque quizá sea más preciso hablar de izquierdas, en plural, dada la heterogeneidad entre sus representantes y las políticas públicas promovidas.

Sus posiciones sobre el medio ambiente y la política energética son un ejemplo; mientras Gabriel Boric y Gustavo Petro impulsan el uso de energías limpias, Andrés Manuel López Obrador y Nicolás Maduro priorizan los combustibles fósiles. Otros podrían clasificarse como de izquierda autoritaria, donde las elecciones no son libres ni existen condiciones de competencia para la oposición; tales son los casos de Nicaragua, Venezuela y Cuba. En contraste, en Colombia han tomado el poder de la mano de liderazgos sociales fuertes y con representación de algunas minorías.

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Dicho esto, la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de México, en 2018, inició un nuevo giro hacia la izquierda en los gobiernos latinoamericanos. De 2019 a 2022, le siguieron Argentina, Bolivia, Perú, Honduras, Chile y Colombia. Con un triunfo de Lula, las izquierdas gobernarían los siete países más poblados y las seis economías más importantes de la región. Desde 2010, no tenían una presencia tan relevante como la actual.

Sin embargo, esta nueva ola de gobiernos de izquierdas tiene diferencias importantes con la de la primera década de este siglo. Estos factores, que generaron condiciones para su triunfo en las urnas, se convierten también en los principales desafíos que enfrentan y que dificultarán su permanencia en el poder.

La ola de gobiernos de izquierda de 2000-2010 fue posible, en gran medida, por el incremento de los precios de las materias primas, lo que permitía tener más recursos para programas sociales característicos de esta posición ideológica. Esto facilitó reelecciones en los países gobernados y abrió posibilidades a candidatos con propuestas similares donde eran oposición.

Ahora, el voto estaría guiado por el crecimiento de la desigualdad y el descontento con los gobiernos en turno -de derecha-. La gestión de la pandemia de COVID-19 exacerbó este descontento: cinco gobernantes de izquierda han sido electos de 2020 a la fecha. El manejo de la emergencia sanitaria ha sido una de las principales críticas al presidente Bolsonaro en Brasil; eso le ha acarreado costos a su administración, aunque en los meses recientes hay un crecimiento económico mayor al esperado y la inflación no se ha disparado como en otros países.

Dado que el combate a la desigualdad es un proceso de largo plazo que debe atender problemas estructurales de cada país, será un reto que se mantenga presente durante los próximos años. Adicionalmente, existen condiciones globales que implican mayores dificultades, como el conflicto comercial entre Estados Unidos y China, y la guerra entre Rusia y Ucrania. Ambos han provocado la disrupción de las cadenas de suministro, la cual condujo a una escalada de precios global sin precedentes en muchos países de América Latina y el Caribe.

En estas circunstancias se ha dado el ascenso al poder de los gobernantes latinoamericanos en los años recientes. Y si en algún momento les han sido favorables en su rol opositor, seguramente los políticos de derecha buscarán aprovecharlas ahora que se han invertido las posiciones. A esto hay que agregar las expectativas generadas durante las campañas.

En este nuevo periodo, los gobernantes de izquierda no contarán con amplios presupuestos, como sí lo hicieron durante la ola de inicios de siglo, para implementar programas sociales y políticas públicas orientadas a disminuir la desigualdad.

 

Además, las elecciones de los últimos años se han enmarcado en contextos de polarización creciente. Con mayor frecuencia, los dos candidatos con más oportunidades de triunfo representan opciones diametralmente opuestas, tal como se ha observado en el proceso electoral brasileño. En este escenario, con candidatos de derecha que cuentan con amplio respaldo electoral -aunque insuficiente para ganar las elecciones-, más el desgaste del ejercicio de gobierno y las expectativas incumplidas, no luce lejana la posibilidad de que en los próximos años inicie un giro en la dirección contraria a la observada recientemente.

Las recientes victorias de las izquierdas deben ser tomadas con cautela por sus simpatizantes. La derecha seguirá presentándose como una alternativa competitiva, probablemente con posiciones cada vez más extremas.

Nota del editor: Xiuh Tenorio es CEO y consultor en asuntos públicos en Public and Corporate Solutions. Fue presidente de la Asociación de Exalumnos del ITAM y diputado local de la Ciudad de México. Estudió la licenciatura en Ciencia Política y el Executive MBA en el ITAM; también es maestro en Políticas Públicas Comparadas por FLACSO. Síguelo en Twitter como @XiuhTenorio. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

 
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