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La disciplina monetaria, y no la tasa de interés, la clave contra la inflación

Cuando la demanda de dinero es poco sensible a cambios en su precio (tasa de interés), se requerirá tiempo y más aumentos de tasas para que la inflación pueda desacelerar hasta llegar a su objetivo.
mar 15 noviembre 2022 06:09 AM
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El factor directo para reducir la inflación es la reacción de los agregados monetarios, es decir, la base monetaria o la cantidad de billetes y monedas en circulación a los movimientos de la tasa de interés, señala Iván Franco.

(Expansión) - El común denominador de los análisis de la inflación se basa en cuánto se mueve la tasa de interés objetivo, y en el tono de los comunicados del banco central para sus futuras decisiones. Sin embargo, para evaluar a la inflación este entendimiento es poco relevante.

La tasa objetivo es una herramienta indirecta cuyo impacto en la inflación dependerá de los requerimientos de liquidez de la economía a través del tiempo.

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El factor directo para reducir la inflación es la reacción de los agregados monetarios, es decir, la base monetaria o la cantidad de billetes y monedas en circulación a los movimientos de la tasa de interés.

Los bancos centrales abandonaron hace tiempo el esquema de objetivos monetarios por el de la tasa de interés objetivo, en un intento de reducir la volatilidad en el mercado de dinero, ya que bajo el enfoque de agregados monetarios no hay un control pleno sobre la tasa de interés.

No obstante, el esquema actual de objetivos de inflación requiere de ciertas condiciones para su éxito, entre las que sobresale la no dominancia fiscal y otra que introduzco aquí, que es la capacidad de respuesta certera y suficiente del agregado monetario a los cambios en la tasa de interés.

Los agregados monetarios o la liquidez en el sistema pueden mirarse en una gráfica de oferta y demanda típica, como la cantidad demandada de dinero en el sistema a determinado nivel de tasa de interés. Esta curva de demanda de liquidez (precio-cantidad) no siempre responde igual a los movimientos de la tasa. Por ejemplo, si la economía está sobre demandando liquidez, los aumentos en la tasa de interés tendrán menor efecto en la cantidad de dinero demandada. A esto lo conocemos como inelasticidad precio de la demanda.

Esto es lo que está sucediendo con la política monetaria en México desde su viraje en julio de 2021 a la fecha. También hay que subrayar que, además, dicho viraje ha sucedido con lentitud si lo comparamos con el súbito y acelerado aumento en la liquidez que sucedió un año antes en el 2020.

Cuando la demanda de dinero es poco sensible a los cambios en su precio (tasa de interés), se requerirá más tiempo y más aumentos de tasas para que la inflación pueda desacelerar hasta llegar a su objetivo. Por esta razón, a pesar de que la tasa de interés objetivo se encuentra ya en 10%, el crecimiento de la liquidez en el sistema reportó una tasa nominal de 12% en octubre de 2022. Con estos crecimientos de liquidez no puede esperarse una reducción de la inflación.

Para etiquetar a la política monetaria como restrictiva la tasa de interés no es el mejor termómetro. Como mencioné antes, la tasa está sujeta a las preferencias o requerimientos de dinero que tenga el público en determinado momento. En los hechos, la restricción o disciplina monetaria es limitar la cantidad excedente de dinero, a tal punto que el crecimiento mensual del agregado monetario sea 0% o negativo en términos reales. Estados Unidos y Brasil, por ejemplo, ya lo implementaron. Por ello, apostar a un nivel de tasa objetivo para reducir la inflación es poco útil si no se reduce el acelerado crecimiento del agregado monetario.

 

Si la tasa de crecimiento de la liquidez del sistema se acerca a cero en términos reales, forzosamente, la expectativa de inflación de corto plazo y la inflación de los próximos meses tenderá a bajar. Simplemente, la economía entenderá que aumentos futuros en los niveles de precios dado el nuevo costo de la disponibilidad de efectivo ya no serán viables sin lastimar a la actividad económica. Ahí es donde se forman las expectativas de inflación.

La inflación se origina por la forma en la cual crece el dinero en el tiempo

Si el fenómeno de la inflación es generalizado y largo, los factores estructurales de oferta y demanda o los choques como la guerra o las cadenas de suministro, pasan a ser detonantes de muy corto plazo. Generalmente, los analistas no saben distinguir entre estos fenómenos y atribuyen que las alzas inflacionarias se deben a los choques de naturaleza corta o a las inflaciones importadas. En una cuestión de semántica podemos decir que el origen de la inflación es siempre monetario y la causa de corto plazo es cualquier choque que se aparezca.

En estos momentos se debate cuál es el nivel de tasa terminal del Banco de México. Dado que en esta coyuntura hay todavía una preferencia por el dinero alimentada por la misma inflación, la tasa podría elevarse tantos puntos adicionales como el público se resista a modificar sus preferencias por el efectivo. Por ello, la tasa se está volviendo irrelevante para abatir a la inflación.

No obstante, estimo que hoy en día se requieren al menos 150 puntos base adicionales para que el crecimiento del agregado monetario pase a terreno moderadamente restrictivo (0%). Por cierto, la Reserva Federal ya se encuentra en terreno restrictivo. A partir de ese momento y en un término de aproximadamente seis meses la inflación estará cediendo de forma relativamente acelerada.

Nota del editor: Iván Franco es fundador y director de la consultora de inteligencia competitiva Triplethree International. Síguelo en Twitter y en LinkedIn . Las opiniones expresadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

 
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