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Cómo prepararte para un momento de verdad

Tres tips para prepararte, para que no vayas a la guerra sin fusil o a una entrevista mal parado.
sáb 25 marzo 2023 07:03 AM
Cómo prepararte para un momento de verdad
Si quieres hacer la diferencia en tu comunicación, convierte los simuladores en un hábito constante, porque no es necesario que expliques si te preparaste o no, eso se nota, recomienda Jorge Cuevas.

(Expansión) - Eres un empleado de una empresa y te tocará negociar con proveedores un tema muy delicado sobre las condiciones de pago de la compañía. Al parecer, estas nuevas condiciones no son muy populares, entonces te vas a enfrentar a molestas amenazas y quizá rompimientos, pero no te puedes dar el lujo de quedarte sin quien te surta la materia prima de tu producto. Dicho en otras palabras, te toca ir a dar una mala noticia, y tus palabras, tu tono y manejo de la situación, son vitales.

En la mañana te levantas y entras a una aburridísima junta donde tu jefe te explica a ti y a tus colegas lo que espera que hagan. Lo cuenta con un Power Point eterno, que indica las nuevas condiciones y cambios, pero no cómo abordar el tema. ¿Qué crees que sucederá?, ¿Cuál sería el resultado de que tú y tus compañeros vayan a la guerra sin fusil o con fusil cargado, que no saben controlar y se les puede disparar en la cara…?

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Que tu jefe les dé una plática no los entrena para enfrentar ese momento de verdad. Tu jefe está desperdiciando una de las capacidades más potentes de nuestro cerebro, la cual a mí me impactó mucho cuando leí por primera vez El futuro de la mente, del científico y divulgador norteamericano de origen japonés, Michio Kaku. Esa característica es la capacidad de imaginar qué hace de nuestra mente el simulador más potente del universo.

Si tuviera ese conocimiento, ¿qué hubiera podido hacer tu hipotético jefe? Piensa en esta escena: tu jefe presenta en la junta los cinco cambios en el esquema de los proveedores en bullets, en una sola lámina, no se entretiene ni 10 minutos. Luego te dice: Imagina que yo soy el proveedor, plantéamelo.

Y tú empiezas a hablar, te trabas, te das cuenta que no sabes cómo entrarle al tema, pero no importa porque estás haciendo una simulación, aquí se vale equivocarse, volver a hacerlo, escuchar los consejos de tus colegas. Luego ellos hacen el ejercicio y cada que van repitiendo la escena lo hacen mejor.

Un simulador es una reproducción de la escena que viviremos en el futuro, no es real, pero aunque no sea real, nuestra mente aprende igual que la de un astronauta que no puede entrenar en Marte o la Luna, o que un deportista que simula las condiciones más parecidas a su reto, para que su cuerpo y mente mejoren y aprendan cómo resolver cualquier cosa que se presente.

Es cierto que la ciencia y la tecnología avanzan a pasos agigantados, pero nuestro cerebro es una computadora con capacidades impresionantes.

Tú en este momento puedes imaginarte un plato de chilaquiles con queso y crema de rancho, que te los comes en una cabaña en el bosque, puedes sentir que estás ante el aire fresco y alcanzar a sentir el placer de desayunar con la brisa del amanecer en la montaña. Tu imaginación puede reproducir la escena, puedes escuchar tu canción favorita sin darle play al reproductor, y cuando lees un texto como este, puedes encender tu película mental con un grado de precisión sorprendente.

Antes de leer a Kaku yo sabía que podía recordar olores, texturas, sabores, lo que no sabía es que esto tuviera tanta utilidad. Con el tiempo he aprendido a acompañar personas a recrear escenas, principalmente del futuro.

Vas a negociar con un cliente.
Vas a enfrentarte con una persona que quiere demandarte.
Vas a hacer una presentación ante un contexto retador.
Vas a dar una mala noticia.

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No importa la cantidad de teoría que dé, quienes realmente aprenden son los que hacen el simulador, aquí te comparto tres tips para que los aproveches al máximo:

1. Conviértete en la otra parte. En el caso que expliqué, el jefe le pide a su colaborador que lo convenza, o sea, que simule que está en la situación real y ensaye lo que va a decir. Eso ayuda mucho, pero hay algo que complementa muchísimo el aprendizaje, imagina que le dice a otro compañero que simule ser el proveedor o el cliente, cuando la persona adopta ese papel empieza a imaginar la perspectiva de la otra parte y eso genera múltiples aprendizajes.

2. Juega al solitario. Si tu jefe no pone un ejercicio así o no tienes con quién practicar, haz un video, o un audio y luego escúchate, pero no dejes de hacer el simulador.

3. Conviértelo en un hábito. Muchas personas van a las juntas o presentaciones a improvisar todo, cuando hablan, en realidad están pensando lo que quieren decir, pero se ve un cambio muy grande cuando las personas preparan sus reuniones. Prepararse no solo es construir una presentación, sino hacer cuando menos un simulador del planteamiento, de lo que vas a decir en los primeros minutos.

Si quieres hacer la diferencia en tu comunicación, convierte los simuladores en un hábito constante, porque no es necesario que expliques si te preparaste o no, eso se nota.

Nota del editor: Jorge Cuevas es autor de “Maratones del Infierno”, de los Best Sellers de Grijalbo “Kamasutra de la Innovación” y “Maratón”. Es corredor Boston Qualified, ha hecho 14 maratones en el mundo, en lo profesional consultor y speaker creativo en empresas nacionales y trasnacionales. Es adicto a la lectura, por eso comparte a través de #LIBROSCHIDOS textos que lo han impactado. Síguelo en sus cuentas de Twitter , Facebook e Instagram . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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