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Sé productivo a largo plazo. No caigas en la trampa de dormir menos

Dormir implica recuperación física, reconstrucción mental y emocional; cuando alteras el sueño reduces ese desempeño, por eso aunque te adaptes a no dormir, estás más de malas, apunta Jorge Cuevas.
vie 30 septiembre 2022 12:01 AM
Sé productivo a largo plazo. No caigas en la trampa de dormir menos
Si quieres que el sueño juegue a tu favor, es clave declarar que dormir es una prioridad, una prioridad de recuperación, de rendimiento sostenible y de vida, señala Jorge Cuevas.

(Expansión) - Dicen que el tiempo lo cura todo, pero lo que cura todo es el sueño, dice el científico del sueño Matthew Walker. Dormir repara la mente y el cuerpo, pero vivimos en una sociedad cansada que padece una epidemia: El mal dormir. ¿Estás logrando pan para el presente a costa de hambre para el futuro? Analízalo. Primero piensa en este ejemplo.

Imagina que Alejandro está en un puesto en una compañía, tiene a su pareja, su hijo, amistades, aficiones y deporte. Alejandro no es una persona mediocre, por lo menos eso opina él de sí mismo, pero tiene un reto, para tener altos niveles de éxito en todos sus roles.

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Como pareja, padre, colaborador, amigo y deportista, ya no le alcanza el tiempo, así que un día se sienta a pensar en una estrategia y su brillante idea es dejar de dormir ocho horas y empezar a dormir cinco y media para que el tiempo le alcance para todo. Pues mangos, Alejandro ya cayó en la trampa, espero que tú no.

Él ya está consiguiendo pan para el presente a costo de hambre para el futuro, porque probablemente con este cambio de dormir menos tenga un poco más de éxito en su carrera, quizá quede mejor con su pareja o sus hijos, tal vez tenga buenos momentos haciendo deporte, pero solo por un tiempo, lo que decidió no es sostenible porque en un futuro nada lejano:

- Bajará su rendimiento físico y mental.
- Reducirá la capacidad de recuperación de sus órganos.
- Estropeará la capacidad de su mente de sanar emociones.
- Se quitará posibilidades de ser más creativo. Y, en general, estará cosechando estrés y fatiga crónica.

Según nos explica el científico del sueño, en su libro “¿Por qué dormimos?”, Alejandro puede reducir hasta 30% su expectativa de vida, por dormir de forma deficiente. Matthew Walker, después de mostrarnos investigaciones donde se ve la relación entre enfermedades crónicas, terminales y falta de sueño, nos sentencia así: “Entre menos duermas, más corta será tu vida”.

El autor nos dice que desde la revolución Industrial y la creación de la luz eléctrica, la humanidad ha caído en una epidemia de falta de sueño, que en quienes la padecen reduce su lucidez, inteligencia, reparación corporal, sistema inmunológico, niveles de felicidad y expectativa de vida. Imagínate el tamaño de la epidemia, en las naciones industrializadas, dos terceras partes de la población duerme de forma deficiente.

Este #LibroChido ¿Por qué dormimos?, me hizo concluir tres cosas concretas que me cambiaron el sueño, espero que te impacten de alguna manera:

Primera: dormir bien es trascendente

Es muy útil saber a qué nos referimos con dormir bien. Resulta que los humanos tenemos un sueño bifásico, es decir, necesitamos de ley dormir de siete a nueve horas por la noche, esa es la primera fase para alcanzar los tipos de sueño que reparan el cuerpo y la mente.

Hay una segunda fase de sueño muy provechosa que es hacer una siesta, no demasiado tarde, para que no se te vaya el sueño en la noche. Nuestro cerebro es muy viejo, a diferencia de la luz eléctrica, así que dormir bien para nuestro cerebro implica un par de horas estar lo menos expuesto a la luz artificial porque la natural ya se fue solita. Quizá alguien me diga que es nocturno y puede ser, solo que en más del 99% de los humanos, el cerebro está hecho para dormir de noche.

 

Dormir implica recuperación física, reconstrucción mental y emocional, pero cuando alteras el sueño reduces ese desempeño, por eso aunque te adaptes a no dormir, estás más de malas, menos lúcido, menos cerca de ser brillante y menos feliz. Dice Walker que antes que muchos medicamentos los doctores nos podrían recetar dormir, porque muchos males se curarían gracias a la capacidad que tenemos de auto sanarnos y que se da mientras dormimos, pero es un tema cultural. ¿Qué doctor que no duerme bien te va a recetar dormir antes que un montón de medicinas?

En los niños es todavía más grave no dormir porque se desarrollan los órganos y el cerebro al dormir. De hecho es muy difícil que un niño que ha sido privado del sueño con regularidad durante su infancia, alcance la felicidad en la adultez. En el caso de los adolescentes aunque ya se desarrolló el cuerpo, lo que desarrolla al dormir es el raciocinio, por eso en la adolescencia se toman muy malas decisiones, no es flojera que duerma en vez de estar tomando decisiones, ¿no crees?

Los adultos con siete a nueve horas tenemos hasta que nos morimos, porque es un mito que con la edad uno necesite dormir menos, lo que es cierto es que cuesta más dormir y por eso cada año hay que dedicarle más atención a lograr dormir bien, pero no con pastillas. El autor nos muestra múltiples investigaciones en las que se revela que las pastillas para dormir hacen que la gente duerma, pero no que se recupere, los beneficios impresionantes de dormir no existen cuando se duerme con pastillas.

Segunda: dormir bien es un trabajo en la sociedad que halaga al que no duerme

A poco no te ha tocado ver familias o entornos en donde se tacha de flojos a los que duermen, por ejemplo. Después de leer a Walker, yo elegí dormir bien como un trabajo, como una auténtica prioridad en mi vida. El científico del sueño nos dice que no es fácil lograr dormir bien con regularidad, porque el contexto social y profesional te pueden orillar a sacrificar el sueño hasta por unos aplausos: “mira ella se desvela por la empresa”, “él no duerme con tal de atender al cliente o tener éxito profesional”.

Si quieres que el sueño juegue a tu favor, es clave declarar que dormir es una prioridad, una prioridad de recuperación, de rendimiento sostenible y de vida.

Tercera: hay que establecer un nuevo paradigma

Creer que por más horas trabajadas más productivo se puede ser, es una trampa. Es el viejo paradigma, el nuevo es que con menos horas, pero en las que estoy lúcido y entero puedo aportar más.

Si la riqueza económica no te permite dormir, no es tal; ser millonario implica, entre otras cosas, tener la oportunidad de dormir todo el tiempo necesario, lo contrario no es riqueza. Piensa en una ocasión en que dormiste espectacular, que no te despertó un maldito despertador alterándote, sino que después de un tiempo suficiente tú solito regresaste, amaneciste fresco, vital, con ganas de generar, sintiendo que ningún problema podría contigo.

 

No, no fueron pastillas, ni un discurso motivacional, te sentías así de bien porque lograste que tu cuerpo durmiera y él solito ajustó, preparó, corrigió y curó lo necesario. No me digas que no quisieras que así fueran la mayoría de tus mañanas, lúcidas y energéticas. No me salgas con que tienes que trabajar y por eso no dormiste, mejor dime que tienes que dormir bien para que tu talento se desarrolle, mantenga su vitalidad y disfrute.

Nota del autor: Esta columna está basada en el libro ‘¿Por qué dormimos’?, de Matthew Walker, editorial Paidós.

Nota del editor: Jorge Cuevas es autor de los Best Sellers Maratón y Kamasutra de la Innovación y 10 libros más, su más reciente obra es MARATONES DEL INFIERNO. Es consultor creativo de empresas nacionales y trasnacionales, pionero de la gamificación empresarial en México, Conferencista, apasionado maratonista y lector, que te comparte las lecturas que más le han impactado para que las apliques a tu vida personal y profesional. Síguelo en sus cuentas de Twitter , Facebook e Instagram . Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

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