En busca de la educación perdida
Las escuelas, en general, no preparan a los estudiantes para la vida laboral. Muchos profesionales salen de las universidades con un gran conocimiento teórico, pero con muy poca experiencia práctica en el mundo de los negocios. Por lo tanto, cuando se enfrentan a situaciones reales en una empresa, se dan cuenta de que no están preparados para enfrentarlas.
Tanto profesionistas como empresas padecen este vacío de capacitación. A menudo las compañías contratan talento y les brindan un breve entrenamiento antes de asignarles tareas específicas. Sin embargo, no les proporcionan un acompañamiento más robusto, necesario para que enfrenten desafíos que van más allá de sus tareas específicas.
Como resultado, hay muchos profesionales poco capacitados en las empresas. Algunos tienen, quizá, un gran talento, pero no están desarrollados adecuadamente. Otros simplemente no tienen las habilidades que se requieren para su trabajo. Esto ya es una realidad en casi cualquier industria (sin importar el tamaño de la compañía), porque la competencia es feroz y las empresas buscan a los mejores profesionales.
¿Un horizonte de frustración?
Muchos profesionales entran a trabajar en puestos que no están relacionados con lo que estudiaron. O, si están relacionados, es tan remota la conexión que se sienten frustrados e infelices haciendo cosas que no les gustan. Esto genera falta de compromiso y entusiasmo, lo que conlleva un impacto negativo en la productividad de las empresas.
Es importante que las empresas entiendan que el talento humano es su recurso más valioso. Si las empresas quieren tener éxito en el largo plazo, deben invertir en la capacitación de su personal y en su desarrollo profesional. Esto significa proporcionar una formación continua, mentoring y coaching, y ofrecer oportunidades para el desarrollo de habilidades específicas.
Todo se reduce a oportunidades
La capacitación en habilidades blandas es particularmente importante. Muchos profesionales tienen las habilidades técnicas necesarias para su trabajo, pero carecen de otras transversales, como la comunicación, el liderazgo y la resolución de conflictos. Son fundamentales para el éxito en cualquier empresa y deberían ser parte de cualquier programa de capacitación.
Las empresas también deben considerar la posibilidad de brindar oportunidades de desarrollo profesional a su personal. Esto podría incluir rutas claras de crecimiento dentro de la empresa, programas de capacitación externos, asistencia para la educación continuada y oportunidades de ‘preceptoría continua’.