Otro de los acontecimientos que debemos sumar a la lista de disruptores geopolíticos es la invasión de Rusia en Ucrania de febrero de 2022. Desde su inicio, se han extendido sus ramificaciones por todo el mundo generando volatilidad energética, variaciones en las cadenas suministro y agravios a la seguridad alimentaria que han reconfigurado las dinámicas económicas y alianzas entre países.
La guerra ha generado cambios en la balanza del poder multipolar y en la lucha por hacerse de la influencia del Sur Global, como ha sugerido el teórico John Ikenberry. De forma paralela, se han avivado los debates sobre la efectividad de los mecanismos de seguridad internacional, como el Consejo de Seguridad de la ONU. Todo ello ha acentuado la polarización entre bloques de países opuestos que dificultan la generación de consensos y cooperación en cuestiones tan apremiantes como el cambio climático, la proliferación de armas de destrucción masiva y la desigualdad.
Ahora que entra en su tercer año, la guerra abierta ha demostrado trascender el mapa geopolítico europeo: el replanteamiento de las políticas de neutralidad frente al peligro del expansionismo territorial; el impulso al ‘minilateralismo’ que socava la cooperación multilateral; y la priorización del rearme por encima de la agenda de desarrollo. La situación en Ucrania, como señala Rob Bauer, presidente del Comité militar de la OTAN, ha hecho que pasemos de un mundo de “posguerra” a uno de “preguerra”.
¿Cuándo concluirá la guerra? Contemplada originalmente por las autoridades rusas para que durara sólo tres días, la feroz resistencia ucraniana, junto con un puñado de éxitos militares, ha impedido que Rusia pueda declarar una victoria completa. No obstante, la ausencia de avances durante la contraofensiva ucraniana ha reforzado la percepción de un estancamiento. Una situación que Putin busca aprovechar para agotar las reservas de municiones de Kiev, mientras peligra la ayuda militar de Estados Unidos a Ucrania y la Unión Europea se concentra en dar salida a las peticiones para redirigir la ayuda financiera de la guerra a su sector agrícola.