Durante la tarde del pasado 13 de julio en la ciudad de Butler, Pennsylvania, ocurrió uno de los hitos de campaña más estruendosos de los que se tiene registro audiovisual. Trump, candidato presidencial oficial por el Partido Republicano, sufrió un atentado con un arma de fuego de largo alcance mientras estaba en un escenario rodeado de cientos de personas durante un mitin previo a la convención republicana.
El intento de magnicidio fue documentado en tiempo real por cámaras -tanto profesionales como amateurs- de los asistentes que presenciaban atónitos el inesperado suceso de la campaña presidencial. La secuencia de imágenes de Trump llevándose la mano al oído derecho, el súbito repliegue del Servicio Secreto, el pánico entre los asistentes y el candidato con la cara manchada de sangre, inundaron casi de inmediato las redes sociales.
Trump salió casi ileso y escoltado del escenario, pero un asistente en gradas recibió un disparo perdido y murió al instante. El atentado en contra del candidato republicano se suma a las erráticas actividades de campaña que acumula hasta el momento: un juicio perdido con fecha de sentencia aplazada hasta septiembre, el debate presidencial con mayor desaprobación de la historia y la inmunidad parcial otorgada por la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos para ser procesado por las acusaciones de intervención ilegal en las elecciones de 2020.
Sin embargo, parece que cada obstáculo que se presenta en el camino presidencial de Trump lo fortalece entre sus seguidores. El intento de magnicidio en contra de Trump disparó la conversación en redes sociales; la violencia plasmada en las imágenes del atentado refuerza los sentimientos nacionalistas de los simpatizantes más férreos de Trump. Los detractores del partido republicano viven una campaña electoral con dos características en común: la incertidumbre y la erosión de los procesos democráticos en Estados Unidos. Aunado a las débiles opciones del Partido Demócrata, el morbo por el desastre electoral es un incentivo poderoso dentro de las audiencias en redes sociales.
Los usuarios comparan este suceso con el asesinato del presidente John F. Kennedy en 1963, quien fue ejecutado en Texas mientras realizaba una gira oficial. La conversación en redes sociales también compara el ataque en contra de Trump con el magnicidio de Luis Donaldo Colosio durante un acto de campaña en 1994. Ambos eran candidatos oficiales que sufrieron impactos de bala en medio de mítines de campaña, con cientos de asistentes y prensa al rededor como testigos del atentado. El registro audiovisual de los dos atentados es explícito y violento, situación que generó un efecto de zozobra entre el electorado.
El aumento exponencial de las interacciones sobre Trump no es ninguna sorpresa. La verdadera primicia es que el tema no ha dejado de ser tendencia en redes sociales. Tan solo en Estado Unidos, la etiqueta del candidato republicano alcanzó 320 millones de interacciones minutos después del reporte del atentado, y no bajaron en las 72 horas posteriores.