El Programa para las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) lanzó hace unos días el Sello de Igualdad de Género para el Sector Privado en México. Un reconocimiento que se le otorga a las empresas que buscan transformar su cultura organizacional para cerrar brechas de género.
A todas las personas colaboradoras y a todas las empresas les conviene desarrollar un ambiente laboral más inclusivo. Los beneficios van desde lograr un mayor sentido de pertenencia y satisfacción personal hasta detonar innovación a través de nuevos productos y servicios. Es una manera en la que las personas colaboradoras pueden alcanzar su máximo potencial en un entorno más saludable y equitativo.
Las empresas interesadas en obtener el Sello parten de un autodiagnóstico para medir sus brechas iniciales. Con estas métricas, desarrollan una política de igualdad de género y ejecutan un plan de acción para eliminar las desigualdades de género detectadas en el lugar de trabajo. Este plan debe incluir metas definidas que sean verificables y cuando alcanzan cierto nivel de avance las empresas se someten a una verificación por una tercera parte que determina el cumplimiento de los estándares que considera el Sello.
Esta metodología, que tiene visión interseccional, permite que las decisiones relacionadas con las brechas de género sean objetivas. Es decir, que estén basadas en métricas que se puedan monitorear con una periodicidad determinada. Además, busca la mejora continua, pues acepta que los avances en materia de diversidad, equidad e inclusión son graduales.
El Sello de Igualdad de Género para el Sector Privado de PNUD se suma a otras certificaciones que buscan cerrar brechas como la norma voluntaria NMX-R-025-SCFI-2015 en “Igualdad Laboral y No Discriminación” , la certificación EDGE o el ranking PAR . Todas con sus respectivas metodologías, pros y contras.