Nuestros socios comerciales alegaban que México hacía Dumping Laboral sobre la base de salarios bajos y un sindicalismo blanco y de protección; así, desembocamos en la reforma constitucional en materia laboral del 2017 y el último día del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto se firmó una nueva versión del TLC bajo las siglas de T-MEC, con un fuerte componente en materia laboral.
De último momento se agregó el Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida (MLRR) en materia para dirimir temas de libertad y democracia sindicales: lo laboral subordinado a lo comercial y la soberanía laboral (lo que sea que eso signifique) se fue a la basura. Finalmente, ya en el sexenio del presidente Andrés López Obrador, que hoy llega a su ocaso, una reforma a la Ley Federal del Trabajo en el año 2019, la más relevante en México del último siglo.
Acompañado de este tsunami legislativo y su implementación la política social del presidente saliente ejecutó esfuerzos notorios que algunos llamaron ambiciosamente, y con cierto triunfalismo, “Primavera Laboral”, lo cierto es que más que una época de cambios hemos vivido, en poco tiempo, un cambio de época laboral.
Para hacer un justo balance es importante ver los positivos y los negativos que está dejando este sexenio en lo correspondiente a salario mínimo, generación de empleo, afiliaciones al IMSS, informalidad, pobreza laboral, salario base de cotización; este es un sexenio de claroscuros, ni el paraíso prometido ni el infierno diagnosticado.
Si hablamos del salario base de cotización del IMSS y el salario mínimo, sin duda el balance es positivo tomando en cuenta que el salario mínimo todavía tiene un trecho muy largo que recorrer en términos de recuperación.
El salario mínimo recuperó 115.6% del poder adquisitivo a nivel nacional y 224.7% en la Zona Libre de la Frontera Norte; con ello, tiene más o menos el poder adquisitivo de los años 70’s; cuando empezó este gobierno el poder adquisitivo se ubicaba en el de los años 30’s.
También, el salario base de cotización ha mejorado notablemente, hasta 25% más, y aquí el mérito es de la reforma en subcontratación de 2021, que vino a complementar la profunda reforma de 2019.
Sin embargo, por lo que hace a la informalidad laboral, empleos formales generados y pobreza laboral, esta administración sale debiendo; el balance es negativo, el promedio a lo largo del sexenio que se logró fue reducir tres puntos porcentuales la informalidad laboral; es decir, no hay una correlación positiva entre el incremento al salario mínimo y la informalidad laboral, sigue en rango desproporcionado y es un índice que se relaciona con la evasión fiscal, con la inseguridad.
En empleos formales generados también salimos debiendo porque el promedio de todo el sexenio fue de 416,000 empleos, cuando México tiene que generar 1 millón 200,000 anuales; no sólo eso, aún no hay evidencia de que se hayan recuperado los 600,000 empleos que se perdieron en el 2020.