Liderar en un entorno híbrido dista mucho de hacerlo desde la tradicional oficina. No es suficiente con mantener las operaciones de la empresa, sino también de abrir nuevos canales de comunicación con los colaboradores, nuevos indicadores para la medición de resultados o de establecer nuevas políticas para el trabajo flexible que garanticen un buen ambiente laboral. ¿La clave? asegurar que los equipos permanezcan cohesionados y comprometidos, incluso en la distancia.
Según un estudio de WeWork y PageGroup, las frustraciones laborales han aumentado, principalmente debido a la falta de interacción presencial, pues, a pesar de ofrecer mayor flexibilidad, el contacto humano sigue siendo una parte esencial para el trabajo, desde resolver los problemas más rápido, dar retroalimentación en el momento o simplemente convivir con los compañeros de oficina. Esta desconexión no solo afecta la moral de quienes trabajan en un mismo lugar, sino que tiene un impacto directo en la productividad organizacional.
El liderazgo efectivo en un entorno híbrido requiere una capacidad comunicativa excepcional, pero también una empatía y comprensión profunda de las dinámicas individuales y colectivas del equipo. En un contexto como el mexicano, donde la cercanía y el contacto personal son valores profundamente arraigados, este desafío cobra aún mayor relevancia. Los líderes deben entender cada una de las realidades de los colaboradores para poder establecer un modelo que sea el adecuado para todo el equipo.
Otro de los retos a los que nos enfrentamos es la falta de herramientas adecuadas para poder desempeñar las tareas asignadas sin perder el contacto con los compañeros. Las soluciones digitales han sido fundamentales para facilitar el trabajo híbrido, de hecho, un estudio de la plataforma Slack, reveló que reveló que el 75% de sus usuarios se sienten más conectados con sus compañeros de trabajo gracias a la plataforma, sin embargo, la digitalización también ha generado una especie de distancia invisible. En este sentido, es importante encontrar un balance para trabajar desde cualquier lugar, sin olvidar la importancia de la colaboración y conexión entre equipos.
El liderazgo en la era del trabajo híbrido, por otra parte, tiene la oportunidad única para redefinir las métricas de éxito. No podemos limitarnos a evaluar el rendimiento en función de resultados tangibles o la cantidad de horas trabajadas. Es necesario adoptar nuevas métricas que reflejen el verdadero impacto de un liderazgo efectivo en términos de cohesión, bienestar y compromiso del equipo.
En este escenario se presentan metodologías ágiles y de co-creación como Kanban o Lean Coffee que fomentan la colaboración, visualización y el enfoque a las necesidades de los empleados. La primera, por ejemplo, permite gestionar de manera visual a manera de tablero los proyectos optimizando el flujo de trabajo al limitar tareas en progreso. Por su parte, Lean Coffee se posiciona como un modelo de reunión semi-estructurada sin agenda fija donde los participantes proponen y priorizan temas en tiempos determinados con el fin de una participación activa.
En un mundo laboral donde el compromiso y la motivación son cruciales, estas metodologías también permiten una transparencia total del trabajo y una comunicación en tiempo real que facilita encontrar nuevas oportunidades para mejorar la productividad.
Lo anterior, se combina con el crecimiento en el uso de la inteligencia artificial que, entre otras cosas, ha mejorado la gestión de tareas, la personalización de servicios y el análisis de datos. En este sentido, los nuevos líderes deben tener como un pilar fundamental la capacitación en temas relacionados con la IA para el presente y futuro de sus equipos.