A pesar de los desafíos que puedan surgir, México tiene un gran potencial para desbloquear nuevas oportunidades en diversos sectores económicos si se mantiene una visión estratégica y proactiva para navegar los cambios que se presenten. El cambio conlleva áreas de transformación y, por ende, de oportunidad, si se saben aprovechar. En específico, hay seis áreas clave a seguir durante los primeros meses de gobierno de Trump.
Comercio
La agenda comercial dará prioridad a los esfuerzos domésticos. Se espera que en la nueva administración la política comercial sea utilizada para incentivar la fabricación nacional, apuntalar las cadenas de suministro y mantener un equilibrio que priorice el empleo estadounidense. Entre otras, también se propone la Ley de Comercio Recíproco, una política por la que se impondría aranceles ‘recíprocos e idénticos’ a los países que impongan aranceles a Estados Unidos. Algunas de estas propuestas requerirán la acción del Congreso para su promulgación, y otras pueden evolucionar en función de las negociaciones con los socios comerciales de los Estados Unidos.
Impuestos
Se espera que el vencimiento de varias disposiciones de la Ley de Empleos y Reducción de Impuestos (TCJA, por sus siglas en inglés) impulsará el debate en el Congreso: Trump ha mostrado su apoyo por una extensión de la ley TCJA y una tasa corporativa aún más baja del 15% para empresas. Es probable que la política fiscal se centre en preservar las tasas actuales, reducir aún más las tasas impositivas en donde sea posible; y promover la reubicación de fábricas a suelo americano para impulsar la productividad estadounidense.
Entorno regulatorio
Una tendencia en recientes administraciones de ambos partidos ha sido depender del poder ejecutivo para formular políticas, lo que ha provocado cambios hacia uno y otro extremo en la regulación. Se espera que esto continúe con Trump, lo cual incluye retomar medidas de su primera administración, como adoptar políticas desregulatorias, relajar las restricciones a las instituciones financieras, y limitar a las agencias federales independientes. En un ejemplo concreto, Trump se ha pronunciado en favor del sector de las criptomonedas, por lo que su administración probablemente adoptará una postura regulatoria menos estricta.
Tecnología
La política tecnológica de Trump, en particular respecto a la inteligencia artificial (IA), se definirá por la búsqueda de una ventaja competitiva de EE. UU. frente a China, apartándose del enfoque de la presidencia de Biden en muchas áreas; y motivado por las interacciones de su administración con las grandes plataformas tecnológicas y de redes sociales. Sin embargo, se espera que, a nivel estatal, varios estados avancen con la regulación de la IA, lo cual puede fragmentar y complicar el panorama normativo para el desarrollo de la tecnología.
Política laboral
En temas relacionados con la fuerza laboral, Trump indica que buscará detener o deshacer las normas y políticas de la administración Biden, remodelar la fuerza laboral federal y regresar con iniciativas y acciones cercanas a su primera administración. También ha afirmado que la combinación de su política fiscal y comercial, junto con la reducción de la carga regulatoria, dará paso al regreso de puestos de trabajo al sector manufacturero.