La cerveza sigue siendo la reina en México, representando más del 80% de las ventas de bebidas alcohólicas. Dentro de ese universo, la cerveza artesanal se ha posicionado como un producto premium que atrae a consumidores exigentes, especialmente en zonas urbanas y en segmentos de alto poder adquisitivo.
Por otro lado, el estudio "Patrones de consumo de alcohol en adolescentes y adultos mexicanos: Ensanut Continua 2022" revela datos contundentes sobre el consumo en adultos jóvenes. Al comparar los resultados de 2018 y 2020 se observa que el consumo de alcohol general en adultos jóvenes pasó de alrededor del 48% a casi el 54%, mientras que específicamente en mujeres jóvenes se incrementó de aproximadamente el 33% al 42%. Aunque el incremento observado en 2020 pudo haber sido influenciado por la pandemia, el aparente descenso posterior parece ser un efecto rebote a corto plazo, sin evidencia de que se mantenga en el largo plazo.
El comportamiento del consumidor en México ofrece otros matices relevantes. Según NielsenIQ, el consumo de alcohol en autoservicios creció un 1.5% en el último año, lo que demuestra que muchos optan por comprar para disfrutar en casa, buscando una buena relación calidad-precio y, en ocasiones, versiones con mayor graduación alcohólica. En bares y restaurantes, la cerveza continúa siendo la favorita, alcanzando el 75% de las preferencias frente a otras bebidas como el tequila o el whisky.
Asimismo, el reporte "Panorama en la Industria de Bebidas Alcohólicas y Tendencias de M&A" del cuarto trimestre de 2024 de Seales & Associates indica que, a pesar de la tendencia hacia un consumo más consciente y la diversificación hacia bebidas sin alcohol, la demanda por productos premium y artesanales alcohólicos sigue siendo robusta. De hecho, se proyecta que el valor de mercado de las bebidas alcohólicas, valorado en aproximadamente US$1.79B en 2024, crecerá a más de US$6.33B para 2037, lo que representa un crecimiento compuesto (CAGR) superior al 10.2% durante el periodo de pronóstico. Este dato refuerza que, a nivel global, la industria continúa su evolución y expansión; y los inversionistas lo saben.
Resulta innegable que, a nivel global, ciertas tendencias —como el auge de los hard seltzers— han tenido una gran acogida en Estados Unidos, mientras que su impacto en México ha sido mucho más limitado, por no decir decepcionante para quienes tomaron el riesgo de invertir en ellos. Esto se debe, en parte, a nuestras particularidades culturales y al arraigo que tiene la cerveza en la tradición social mexicana. Nuestro mercado local se distingue por una fuerte identidad en torno a la cerveza, lo que sugiere que el supuesto declive en el consumo de alcohol que se observa en otros países no necesariamente se replicará en nuestro contexto.
Con 18 años de experiencia en este negocio, y 42 años de edad, y habiendo comenzado en mis 20s, he notado personalmente que, en nuestros círculos, el consumo de alcohol tiende a disminuir a medida que envejecemos. Sin embargo, esa percepción es subjetiva y está influenciada por nuestro entorno cercano, sin necesariamente representar un cambio en el comportamiento general de la población. Nos gusta pensar que los jóvenes son más concientes de su salud, del entorno, del planeta, pero la evidencia no siempre respalda este buen deseo.