La tecnología es la gran propagadora de este modelo de acción conjunta y colaborativa. Desde las máquinas de vapor hasta la Inteligencia Artificial (IA), todo lo que conocemos hoy fue el resultado de la combinación de conocimientos. El poder de la comunidad también se convirtió en la piedra angular de un movimiento tecnológico y cultural que con el tiempo derribó barreras. Anclado en la co-creación de desarrolladores de todo el mundo, el open source ha descubierto formas de resolver problemas e innovar.
Cuando los principios del código abierto forman la base de los esfuerzos colaborativos, se pueden lograr cosas increíbles. Algunos ejemplos van desde el desarrollo y expansión de Linux como el sistema operativo más poderoso y ubicuo del mundo, pasando por la penetración de la computación en la nube, con la adopción de la nube híbrida, hasta el desarrollo y expansión de Internet.
Gran parte de lo que conocemos hoy tiene el código abierto como columna vertebral. Piensa en el sistema operativo de tu teléfono celular, tu aplicación bancaria o el sistema detrás de una compra en línea. En todos ellos seguramente habrá una importante aportación del código abierto.
No sorprende que el impacto del open source pueda verse ahora en la evolución de la inteligencia artificial. A través de los aportes de varios profesionales de todo el mundo, el código abierto ha permitido la creación de modelos de IA cada vez más pequeños y personalizados, seguros, ágiles y eficientes. Hombre y máquina, co-creando en sinergia, sólo demuestran lo que siempre ha defendido el código abierto: nadie innova solo.
El ritmo acelerado del cambio tecnológico requiere un modelo de trabajo en el que las personas y la tecnología creen juntos nuevos conocimientos, generando valor a través de la integración de capacidades humanas y tecnológicas. Hacer esto en comunidad no sólo es más sencillo, sino también más beneficioso, con la certeza de resultados concretos.