La iniciativa de nueva Ley en la materia de competencia económica fue enviada por la presidenta el 25 de abril al Senado, mientras que la de telecomunicaciones, luego de pausarse su aprobación, arrancará un proceso de análisis en los foros convocados por la Cámara Alta del 8 al 22 de mayo, previendo que la votación de ambas podría llevarse a cabo en un periodo extraordinario en junio o julio, con posterioridad a la elección judicial.
El reto que enfrenta la administración no es menor: el nuevo marco regulatorio deberá contar con una institución independiente, con facultades para propiciar la competitividad entre los agentes de mercado y con toda la fuerza para regular las telecomunicaciones, que sólo vio avances parciales con la reforma constitucional de 2013. Dicho régimen habilitó una serie de medidas asimétricas para el llamado Agente Económico Preponderante (AEP), orientadas a equilibrar un mercado históricamente falto de competencia.
A pesar de estos esfuerzos, a más de una década de la reforma, la competencia sigue siendo insuficiente: América Móvil, a través de Telcel, mantiene una participación de ingresos en el mercado móvil cercano al 70%. Si bien se ha reducido en casi 30% desde 2013, el índice IHH se ubica alrededor de las 3,700 unidades, muy por arriba de las 2,500 que delimita lo que se considera un mercado altamente concentrado.
En este contexto, en su más reciente revisión del régimen de preponderancia, el IFT aprobó medidas adicionales en favor de los consumidores. Por ejemplo, los usuarios que adquieran un teléfono móvil financiado junto con un plan pospago ahora deberán recibir el equipo completamente desbloqueado, desde el primer día. Esta medida pone fin a la práctica de atar al cliente a una sola red hasta que se liquida el equipo.
A esto se suman otras disposiciones: la prohibición de plazos forzosos en los contratos, la eliminación de bonificaciones condicionadas a la permanencia, y la imposibilidad de que una empresa intente recuperar a un usuario que decidió cambiarse de proveedor durante los 60 días posteriores a su portabilidad. Cada una de estas reglas fue diseñada para eliminar barreras, incentivar la competencia y fortalecer el poder de decisión del consumidor.