Repasemos un poco los números para entender qué esperar del funcionamiento de la economía más grande del mundo y, sobre todo, sus efectos en México. El dato base para analizar el desempeño de Estados Unidos es el crecimiento o retroceso en el Producto Interno Bruto (PIB). En este caso, la cifra que corresponde al primer trimestre de 2025 arroja una caída de 0.3%.
¿Esto preocupa? ¿En economía aplica la frase de “lo que mal empieza, mal termina”? Ciertamente es muy prematuro el momento para establecer si este indicador se corregirá pronto o si, por el contrario se agudizará. Tal vez, alguien pueda argumentar que la economía estadounidense ya se venía desacelerando desde al año pasado. Durante el cuarto trimestre de 2024, el PIB real de ese país aumentó en 2.4 %, que no compara bien con el 3.1% de incremento del tercer trimestre. Por lo pronto el FMI y FactSet proyectan un crecimiento de 1.8 a 1.9% respectivamente para PIB el año en curso.
El factor de mayor peso para provocar la caída del primer trimestre fue un gran aumento en las importaciones, en la medida que muchas empresas se prepararon a marchas forzadas para hacer frente a la anunciada política tarifaria del presidente Trump. Es decir, importaron todo lo que pudieron antes de que les impusieran las tarifas, y aprovechando cualquier hueco entre “decretazo” y “decretazo”.
Esto podría indicar que en el segundo trimestre las importaciones estadounidenses podrían disminuir, lo cual “impulsaría” al PIB, por lo menos estadísticamente. Sin embargo, el factor que seguirá siendo negativo es la dramática disminución de 5.1% en el gasto del gobierno, producto de los recortes al presupuesto generados por el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), liderado por Elon Musk. Hay demasiados programas recortados para siempre y personal que tomó la opción de un retiro temprano que no volverá a los números de empleo gubernamental.
Otro punto que se debe destacar son los niveles reportados en los últimos meses respecto a desempleo e inflación. Por un lado, la tasa de desocupación no logra bajar de 4% desde mayo del año pasado, cuando por ejemplo durante prácticamente la totalidad de 2022 y 2023 la proporción de desempleados no superaba el 3%. Aunque un punto porcentual pareciera algo trivial, representa un síntoma de caída en la producción nacional, elemento tan necesario para la contratación de personal en las empresas.
Por otro lado, el nivel de precios en Estados Unidos en marzo reportó una tasa de -0.1% respecto del mes previo, lo cual, aunque no preocupante, es señal de deflación, esto es, una caída de los precios, seguramente provocada por la debilidad del consumo interno. Es bueno poner en perspectiva que Estados Unidos no estaba en esta situación desde la pandemia. De igual forma, hay que analizar con lupa este dato, ya que llega en medio de un proyectado aumento en el nivel de los precios a causa del aumento en los aranceles.