Lo anterior minó la credibilidad del modelo estatista que durante años fue el emblema del oficialismo. De esta manera la figura de Paz encarna un tipo de liderazgo renovado, de gestor, alejado de los extremos ideológicos, y que gracias a Edmand Lara, su futuro vicepresidente y excapitán de policía le aportó un componente disruptivo como símbolo anticorruptor y de un outsider que amplificó el alcance de su campaña. Su toma de protesta el próximo 8 de noviembre marcará un cambio de gobierno y un viraje de la política exterior boliviana buscando “reabrir las relaciones con Estados Unidos y con todo aquel que sea un buen socio para que Bolivia se reactive”, dejando atrás el alineamiento automático con Venezuela, Cuba y Nicaragua. Su diplomacia buscará atraer inversión, fortalecer la integración regional y diversificar sus alianzas comerciales, al tiempo de promover “todo lo que contribuya a restablecer la democracia” en los países de la región.
El resultado tiene un eco regional evidente. Durante el punto más alto del llamado “giro a la izquierda”, las fuerzas progresistas gobernaban en más de dos tercios del continente. Hoy, parece retroceder, un viraje atestiguado en El Salvador (2019), Ecuador (2021), Costa Rica (2022) Argentina (2023), Panamá (2024), y ahora en Bolivia (2025). Esta tendencia se pondrá a prueba con las elecciones del último trimestre de este año: Chile celebrará comicios presidenciales el 16 de noviembre, con una segunda vuelta probable en diciembre. Allí, la izquierda post-boricista, encabezada por Jeannette Jara del Partido Comunista, busca retener el poder, mientras que José Antonio Kast emerge como la figura más fuerte de la derecha conservadora. En Honduras, la cita electoral del 30 de noviembre, la presidenta Xiomara Castro intentará conservar el poder en manos del partido Libertad y Refundación (LIBRE), mediante la apuesta de Rixi Moncada, la exministra de Defensa.
Bajo esta línea, las elecciones a seguir en 2026 son: Perú, sumido en la inestabilidad tras la destitución de Dina Boluarte y el interinato de José Jerí; Colombia, donde el gobierno de Gustavo Petro enfrenta divisiones internas, pérdida de apoyo popular y el retiro de subsidios y ayuda de Trump a Bogotá por discrepancias en materia de inmigración y narcotráfico. Brasil, donde Lula da Silva deberá defender su mandato ante una oposición fortalecida y un Congreso dominado por fuerzas conservadoras. La pista más inmediata llegará este fin de semana con las elecciones intermedias en Argentina: Javier Milei llega con un apoyo menguante, turbulencia económica y acusaciones de corrupción, pero con un apoyo avasallador de Trump, mientras la oposición intenta capitalizar el descontento.