De personajes de papel a seres humanos
En el ecosistema de la marca personal, muchos se han convertido en una caricatura de su descripción de puesto. Eres "el estratega", "el líder" o "el disruptor". Pero, ¿quién eres cuando se apaga la cámara del webinar?
El verdadero Storytelling no trata de lo que haces, sino de desde dónde lo haces:
No hables solo de tu metodología; habla de la frustración que te obligó a crearla.
No presumas tu red de contactos; cuenta qué sentiste la primera vez que nadie respondió a tus correos.
Ahí es donde dejas de ser un perfil transaccional para convertirte en una voz que resuena.
Construir comunidad, no bases de datos
Como siempre digo, estamos aquí para construir comunidad y acompañarnos, no para coleccionar registros en una base de datos. Un buen relato actúa como un filtro natural: atrae a quienes vibran en tu frecuencia (tu verdadera "tribu") y aleja a los que no. Y eso no es una pérdida, es una victoria estratégica.
El networking transaccional se alimenta de etiquetas; la marca personal con propósito se alimenta de historias compartidas. Si intentas gustarle a todo el algoritmo, terminarás diluyendo tu mensaje hasta que no sepa a nada. Tu historia debe tener una postura clara, una ética que la sostenga y una verdad que, de vez en cuando, incomode un poquito.
El Reto de hoy: Deja de intentar "venderte" por un momento. Piensa en ese aprendizaje que te costó sangre y lágrimas. Cuéntalo como si se lo explicaras a un amigo en un café, sin palabras rimbombantes ni títulos corporativos.
Al final del día, la gente olvidará tus KPIs, pero nunca olvidará cómo los hiciste sentir cuando te atreviste a ser, simplemente, humano. Tu marca no es lo que dices de ti, es el eco que dejas en el corazón de tu tribu cuando dejas de contar cuentos y empiezas a contar verdades.
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Nota del editor: Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a Alexis Ibarra. Síguela en LinkedIn .
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