Hoy, México se encuentra en un punto decisivo para fortalecer su posición en la economía digital, donde la aceleración tecnológica, la transformación de industrias clave y la creciente adopción de herramientas como la Inteligencia Artificial (IA) están redefiniendo la forma en que las organizaciones operan, compiten e innovan; en medio de estos cambios, hay un factor que comienza a adquirir un valor cada vez más evidente: el talento.
El siguiente paso digital de México empieza con el talento
En los últimos años, el país ha avanzado de manera importante en la incorporación de tecnologías como la nube, los datos y la ciberseguridad. Sin embargo, la conversación sobre competitividad está evolucionando hacia un enfoque más profundo: cómo asegurar que existan las capacidades humanas necesarias para aprovechar plenamente estas herramientas.
Los datos ayudan a dimensionar esta oportunidad. De acuerdo con el Kyndryl Readiness Report 2025, solo 34% de las organizaciones en México se consideran completamente preparadas para enfrentar riesgos tecnológicos y operativos. Más que una limitación, esto refleja el espacio que existe para seguir fortaleciendo habilidades que permitan a las empresas operar con mayor resiliencia, eficiencia e innovación.
En este contexto, también comienzan a surgir iniciativas estratégicas enfocadas en el desarrollo de talento digital, tales como programas de formación y financiamientos en ciberseguridad e IA para mujeres, dos de las áreas con mayor demanda y proyección en el mercado laboral. Este tipo de esfuerzos, impulsados desde la colaboración corporativa y social, contribuyen a fortalecer el ecosistema de talento en el país, pero también invitan a ampliar la conversación hacia un tema fundamental: la inclusión como motor de competitividad.
De acuerdo con el Inegi, menos de 30% de las personas egresadas de carreras STEM en México son mujeres. Reducir esta brecha representa una oportunidad significativa, no solo desde una perspectiva social, sino también económica. Integrar a más mujeres al sector tecnológico amplía la base de talento disponible y fortalece la capacidad del país para responder a la demanda creciente de habilidades especializadas.
A esto se suma un elemento clave: la necesidad de fortalecer la vinculación entre la formación académica y las necesidades del mercado laboral. Alinear los programas educativos con las habilidades que hoy demandan las industrias, así como promover modelos de aprendizaje continuo, será fundamental para cerrar brechas y acelerar la preparación del talento en un entorno tecnológico en constante evolución.
Al mismo tiempo, México comienza a consolidar proyectos de mayor alcance para impulsar el desarrollo en tecnologías emergentes. El avance hacia centros de formación en IA refleja una visión cada vez más clara sobre la importancia de construir capacidades en áreas estratégicas con un enfoque de largo plazo. En conjunto, estos esfuerzos apuntan en la misma dirección: el talento como eje central de la competitividad.
Porque, en la práctica, la adopción tecnológica no se mide únicamente por la infraestructura disponible, sino por la capacidad de las personas para implementarla, gestionarla y traducirla en valor tangible. Esto implica desde habilidades técnicas hasta una visión integral sobre cómo la tecnología puede aplicarse para resolver retos específicos en distintos sectores.
México cuenta con bases sólidas para avanzar en esta agenda. Tiene un ecosistema empresarial dinámico, una creciente digitalización en múltiples industrias y una población con alto potencial de desarrollo. El siguiente paso es acelerar la formación de talento de manera más intencional, conectando educación, industria y oportunidades reales de empleo.
Lee más
La buena noticia es que ya se observan avances en esa dirección. Iniciativas que implican esfuerzos más amplios de formación en IA y habilidades digitales muestran que es posible generar impacto a escala y fortalecer la preparación del país para los retos del futuro.
El desafío ahora es sostener y ampliar estos esfuerzos. Porque, al final, el futuro digital de México no dependerá únicamente de la tecnología que adoptemos, sino del talento que seamos capaces de desarrollar. Y en esa tarea, el país tiene una oportunidad clara para avanzar con mayor fuerza y visión.
____
Nota del editor: Carlos Marcel es director general de Kyndryl México. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.
Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión