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2026. El año en que la tecnología debe dejar de ser promesa y convertirse en impacto real

Las empresas que lideren serán aquellas que visualicen a la tecnología como un habilitador estratégico, integrado al negocio y al talento, y no como proyectos aislados.
mar 10 febrero 2026 06:00 AM
La IA llega a las telecomunicaciones para evitar la saturación de las redes en México
En sectores clave como retail, telecomunicaciones, servicios financieros y cloud, las empresas han comprendido que la tecnología por sí sola no genera valor. El verdadero impacto surge cuando está alineada con la estrategia del negocio, apunta Carlos Marcel. (Foto: iStock)

El inicio de 2026 marca un punto de inflexión en la conversación tecnológica: la narrativa deja de ser experimental y se convierte en un motor estratégico para los negocios. Ya no se trata de solo incorporar tecnología, ni de experimentar, sino de utilizar las herramientas como un habilitador concreto dentro de las estrategias empresariales. Tras años de constante inversión en nube, datos e inteligencia artificial, las organizaciones cuentan hoy con capacidades reales para transformar esas apuestas en ventajas competitivas duraderas, impulsando eficiencia, diferenciación y crecimiento en un entorno cada vez más exigente.

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Los aprendizajes acumulados son claros: en sectores clave como retail, telecomunicaciones, servicios financieros y cloud, las empresas han comprendido que la tecnología por sí sola no genera valor. El verdadero impacto surge cuando está alineada con la estrategia del negocio, gobernada con claridad y respaldada por talento preparado. 2026 representa una oportunidad única: es el año para consolidar, optimizar y escalar lo que ya se ha construido.

La Inteligencia Artificial refleja esta evolución. Su adopción acelerada en todos los sectores ha generado una exigencia clara para los líderes: demostrar retorno y resultados medibles. Esta necesidad impulsa su transformación de iniciativa aislada a activo estratégico, respaldado por datos confiables, arquitecturas sólidas y procesos definidos. Las organizaciones que lo comprendan serán capaces de capturar el valor de manera rápida, responsable y escalable.

En la industria de retail, la adopción tecnológica impulsa operaciones más inteligentes y precisas. La prioridad ya no es sumar canales o plataformas, sino brindar una experiencia completa al cliente con precisión operativa. Inventarios más exactos, cadenas de suministro más ágiles y decisiones en tiempo real impulsadas por analítica avanzada que permitan cumplir las necesidades que el cliente realmente valora: disponibilidad, consistencia y confianza.

Las telecomunicaciones entran en una etapa de reinvención, marcada por un entorno en el que la conectividad es indispensable, pero ya no diferenciadora. En este contexto, el valor se construye a partir de experiencias personalizadas y servicios digitales integrados. Super-apps, redes inteligentes y modelos de servicios bajo demanda habilitan nuevas fuentes de ingresos y fortalecen la relación con los clientes. De este modo, la tecnología pasa de ser infraestructura operativa a convertirse en una plataforma de crecimiento sostenible.

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Para el sector financiero, la evolución tecnológica es sinónimo de resiliencia operativa y credibilidad ante clientes y reguladores. La adopción de inteligencia artificial en ciberseguridad, cumplimiento y gestión de riesgos permite operar con mayor previsibilidad en un entorno complejo. Combinar automatización con gobernanza sólida y supervisión humana logra un equilibrio entre eficiencia, control y transparencia. En 2026, la tecnología será una aliada clave para proteger el negocio y fortalecer la confianza con grupos de interés.

La nube, por su parte, se encuentra en una etapa de consolidación estratégica. El enfoque evoluciona hacia modelos híbridos y multi-nube diseñados con intención, que equilibran flexibilidad, seguridad y cumplimiento regulatorio. Integrar prácticas de gobernanza financiera y gestión de datos desde el inicio permite optimizar costos y maximizar valor. La nube deja de ser un fin en sí mismo y se convierte en la base sobre la cual se construyen capacidades avanzadas.

2026 marca el comienzo de la fase más decisiva de la transformación digital. Las empresas que lideren serán aquellas que visualicen a la tecnología como un habilitador estratégico, integrado al negocio y al talento, y no como proyectos aislados. Liderar no consiste en adoptar primero, sino en asegurar que las herramientas implementadas generen valor tangible y escalable. En un entorno cada vez más exigente y dinámico, esa será la brújula que definirá el rumbo de las organizaciones en 2026.

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Nota del editor: Carlos Marcel es director general de Kyndryl México. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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