Pensemos en el derrame de hidrocarburos en el Golfo de México, del que, como en el Titanic, nos enteramos a través de los medios de comunicación y que ha ocupado espacios en medios internacionales de prestigio, poniendo en entredicho la credibilidad institucional. El primer día de marzo, reportes en diarios locales de Tabasco alertaron la presencia de chapopote en costas del norte del Estado y del sur de Veracruz, pero las autoridades no hicieron caso. Barcos que precedieron el paso del Titanic alertaron sobre la presencia cercana de icebergs, pero el capitán Edward Smith no prestó atención y confió en los avances en seguridad de su barco y en sí mismo.
El 2 de marzo, Pemex emitió un comunicado que concluía que “tras realizar inspecciones técnicas en sus instalaciones, no se ha detectado fuga o derrame alguno” pero éste avanzaba sin que las autoridades de medio ambiente lo constataran. En el Titanic, el capitán Smith tampoco se preocupó por constatar la cercanía de icebergs ya que, al parecer, estaba en una fiesta privada.
Al cuarto día los pobladores, no las autoridades, iniciaron las primeras labores para retirar el chapopote de las playas y de la laguna de Ostión (Pajapan), pero el derrame siguió avanzando; al doceavo día la gobernadora de Veracruz infundadamente responsabilizó del derrame a “un barco privado…” y hasta entonces la Marina activó el Plan Nacional de Contingencias para Derrames de Hidrocarburos. Igual avanzó el Titanic durante las siguientes horas sin prevenir alguna contingencia y, cuando se confirmó la cercanía con el iceberg, parece que el capitán quiso culpar a los marineros en la sala de mando e intentó evitar el golpe; ya era demasiado tarde: se iniciaba la tragedia.
En el caso del Titanic aún persisten historias, rumores, controversias y leyendas. Se sigue especulando sobre la real causa del hundimiento, desde sabotaje hasta fraude con los seguros. En el tema del derrame en el Golfo, aun no hay certeza sobre lo que lo originó y posiblemente, al igual que el barco, con el tiempo siga habiendo especulaciones y quede como un referente de las afectaciones que se pueden ocasionar por no actuar desde el principio bajo el concepto de que “a nosotros no nos puede pasar.” Lo importante en una organización es aprender de los otros.
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Nota del editor: Mario Maraboto Moreno es Licenciado en Periodismo por la UNAM. Investigador Asociado en la Universidad de Carolina del Norte. Autor del libro "Periodismo y Negocios. Cómo vincular empresas con periodistas". Consultor en Comunicación, Relaciones Públicas y situaciones especiales/crisis desde 1991. Escríbele a su correo mmarabotom@gmail.com y síguelo en X como @mmaraboto . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.
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