Diferentes maneras de regular la IA
No existe una sola forma de controlar la IA en el mundo. Cada región tiene sus propias reglas según sus valores y necesidades. Mientras Europa prefiere leyes estrictas, otros países se enfocan más en crear tecnología o en vigilar su uso. Conocer estos modelos ayuda a América Latina a decidir qué camino seguir para crecer, proteger los derechos de las personas y usar la IA de forma responsable.
América Latina está dando pasos importantes para regular la IA. Varios países están creando normas para proteger a los ciudadanos mientras permiten que la tecnología siga avanzando de forma segura y ética. Hay ocho países que lideran el camino en la región, entre ellos, Perú fue el pionero. Sus leyes servirán como ejemplo para otros, ayudando a crear un entorno donde la tecnología pueda crecer de forma segura y beneficiosa para todos. La Alianza Digital entre la Unión Europea y América Latina es un paso clave para construir un futuro compartido. En un mundo donde las reglas para la Inteligencia Artificial son cada vez más complicadas, esta unión permite compartir ideas y trabajar juntos.
La situación actual de México
México sabe que la IA es una tecnología con mucho potencial. Por eso está buscando formas de regularla. Durante el periodo 2021-2025 se han tramitado diversas iniciativas de ley y propuestas de reforma constitucional correspondientes a regular la IA (son 5 en total, sumando una de reforma constitucional al artículo 73). Las iniciativas buscan establecer un marco jurídico, enfocado en aprovechar los beneficios de la IA, a la vez que proteger los derechos de los usuarios y del público en general.
El objetivo es impulsar la tecnología sin dejar de lado los derechos de las personas. Este proceso incluye documentos, foros y propuestas de leyes. Se basa en una Estrategia Nacional donde el gobierno y varias organizaciones trabajan en reglas básicas para usar la IA en áreas importantes como salud, educación y seguridad y sobre todo cuidando la Protección de Datos. El fin es asegurar que nuestra información se use de forma ética y con nuestro permiso; siguiendo con el fomento de Guías éticas, donde las universidades juegan su papel pues están creando códigos de buena conducta; y por último articulando Reglas por sectores para que el uso de algoritmos sea seguro para los usuarios.